Motociclista fue arrollado por un bus de Sitp, en Bogotá: el conductor huyó y no aparece

Las consecuencias del choque involucran a un conductor que se retiró sin prestar ayuda, lo que ha dificultado el proceso de atención médica y el acceso a información relevante para la víctima

Los animales grandes no pueden viajar en transporte público, solo en vehículos certificados - crédito Transmilenio

El impacto del accidente que sufrió Jhon Jairo Castro Rodríguez en la avenida Boyacá con calle 80 sigue marcando su vida cotidiana.

Tras el siniestro, el motociclista, de 39 años, enfrenta cinco costillas fracturadas, una fractura de clavícula y una fractura de muñeca derecha en dos partes, lesiones que lo obligaron a permanecer hospitalizado durante siete días y le han significado una incapacidad médica de 30 días.

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Castro relató que la falta de apoyo tras el accidente ha complicado aún más su situación. Según su testimonio, los gastos médicos, terapias y medicamentos han corrido por su cuenta.

“Hasta el momento es un gasto que he tenido que asumir yo”, lamentó a Alerta Bogotá, mientras espera respuesta de las autoridades y la empresa de transporte.

Jhon Jairo Castro Rodríguez sufrió graves lesiones tras ser arrollado por un bus del SITP en la avenida Boyacá con calle 80, en Bogotá - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

El relato de Castro deio detalles del accidente. El ciudadano explicó que circulaba a baja velocidad porque acababa de tanquear su motocicleta en una estación cercana, cuando llegó a la intersección, confió en que el bus del servicio público cumpliría la señal de pare.

“El bus lo vi desde antes, desde lejos. Como es un pare obligatorio, supuse que iba a hacer el pare y seguí mi camino, pero me llevó la sorpresa de que el tipo sigue largo, me arrolla y me empata casi hasta la mitad de la vía”, detalló en la emisora.

La descripción de las lesiones coincide con la forma en que ocurrió el hecho: “Me toma por toda la parte derecha, por eso me parte las costillas del lado derecho, la clavícula y la mano derecha”, añadió Castro, quien desde entonces permanece en recuperación.

Tras el choque, fueron los peatones quienes brindaron los primeros auxilios y gestionaron la llegada de una ambulancia.

Castro enfrenta elevados costos médicos y legales tras el accidente, sin apoyo de la empresa ni de las autoridades - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Castro destacó que el conductor del bus, lejos de asistirlo, se retiró del lugar, según le contaron los testigos. “Las personas que me recogen son las que me dicen que el señor para, me ve, pero igualmente se sube al vehículo y se va. No atendió nada, no hizo el llamado de ambulancia, simplemente me vio y se fue”, expresó en la entrevista.

El hombre explicó que ha iniciado dos procesos: uno ante la Fiscalía y otro ante TransMilenio. Sin embargo, hasta ahora no ha recibido respuesta alguna. “Puse la nota en TransMilenio sobre el caso, pero nadie se ha comunicado conmigo, nadie me ha notificado nada. También ya puse la denuncia en Fiscalía, me asignaron un fiscal, pero no he tenido ninguna información”, sostuvo durante la conversación radial.

Respecto a la identificación del vehículo, el motociclista cuenta apenas con una imagen borrosa tomada tras el choque, lo que dificulta la individualización del bus y su operador. Las empresas concesionarias del SITP suelen estar obligadas a colaborar en estos casos, pero la víctima no ha logrado confirmar a cuál pertenece el vehículo involucrado.

La responsabilidad de los conductores del servicio público es regulada por la legislación colombiana, que exige la atención inmediata a las víctimas de accidentes viales. El comportamiento atribuido al conductor ha motivado la denuncia formal de Castro ante la Fiscalía.

La víctima debe someterse a una segunda cirugía para retirar la placa de su clavícula, agravando su situación médica y económica - crédito Alcaldía de Bogotá

Consecuencias económicas y llamado para su caso

El proceso de recuperación ha tenido un fuerte impacto en la economía personal de Castro. Aseguró que la incapacidad le impide trabajar y que los ahorros que tenía se han destinado por completo a cubrir los gastos médicos y cotidianos. Además, se prepara para una cirugía adicional en la clavícula, prevista entre cuatro y cinco meses después de la primera intervención.

En medio de la incertidumbre, el afectado dirigió un mensaje a la empresa operadora del bus: “El llamado es a la empresa para que se ponga pilas con el tema, porque es una persona que debería estar prestando servicio público. Así como me pasó a mí, le puede pasar a cualquier otra persona”, advirtió al aire.

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