Stefhanie, quien se define como médium reconocida y coach energética, asegura que desde pequeña percibió que tenía un vínculo distinto con mundos más allá de lo físico. Sostiene que nació en una familia donde los dones espirituales eran habituales, tanto en la rama materna como paterna, lo cual, dce, le permitió convivir desde temprano con experiencias fuera de lo común.
“Esto empezó desde pequeña. Yo digo que todos nosotros tenemos dones, unos más despiertos que otros, pero el mío arrancó desde muy pequeña”, compartió Stefhanie en el podcast Historias Paranormales, del periodista, antropologo e investigador paranormal Esteban Cruz.
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De acuerdo con el relato de Stephanie, sus primeras manifestaciones aparecieron en forma de sueños y hechos extraños que contaba con naturalidad a sus padres.
Sostiene que cuando tenía seis años, esas visiones se volvieron más complejas. “Eran sueños como con otros planos, con otras dimensiones, con animales que no existían”, recordó en el Podcast. Uno especialmente impactante la llevó a conversar con un joven desconocido que, más tarde, su familia identificó como el hermano fallecido de su padre.
Durante la adolescencia, los sucesos se multiplicaron. “Tenía un cuadrito de una flor disecada... y en mitad de la noche, ese cuadro salía volando”, relata. En casa, nunca desacreditaron lo que vivía. “Mi papá me decía: ‘Háblale, mándale luz’. O mi mamá: ‘Dile que eres luz y que eres amor, que le mandas luz y amor’. Y ahí empecé yo a prepararme para los dones que tenía”.
Señales y manifestaciones de los fallecidos
La percepción de los fallecidos, según Stefhanie, varía dependiendo del momento y la persona. “A veces los veo en sueños, tal cual, siento su olor, su abrazo, sé cómo son”.
En otras ocasiones, asegura que las manifestaciones llegan como imágenes rápidas, un olor, una palabra o una sensación corporal. No siempre la presencia es clara, explica; puede mostrarse como luces o figuras difusas.
Stephanie asegura que cuando una aparición es completamente nítida, ella permanece cautelosa: “Me asusto mucho cuando veo algo así como si fueras tú... cuando la presencia es tan real, prefiero mantenerme alerta porque puede tratarse de una energía densa y no necesariamente benigna”, según sus declaraciones en el Podcast de Esteban Cruz.
Explica que los sueños resultan ser un canal esencial en estos contactos. “Son como un canal para hacer ciertos contactos que no podemos hacer en nuestros plenos sentidos en la vida cotidiana”, afirma.
También es común que las señales se intensifiquen después del fallecimiento de un ser querido, especialmente en los primeros días. Tras la partida de su madre, por ejemplo, experimentó sensaciones olfativas y la visita constante de un colibrí, que hoy interpreta como un mensaje personal de conexión.
Más allá de cada historia, Stefhanie aconseja crear un código simbólico propio con los fallecidos. “Uno puede escoger su lenguaje con el más allá... Si tenían una canción en particular, escoge esa canción. Si tenían un objeto raro en particular, escoge ese objeto”.
Energías densas y protección espiritual
A lo largo de su experiencia, la mujer que se califica como médium enfatiza que no todas las presencias son iguales. “Creo que hay energías pesadas que se quedan en este plano por X o Y motivo, y esas energías pesadas juegan con las emociones de los otros para nutrirse energéticamente”, explica. La aparición de niños o figuras extremadamente claras, señala, suele indicar entidades de baja vibración, a las que llama “energías densas” o “gusanos”. Stefhanie prefiere evitar este tipo de contactos por considerarlos ajenos al bienestar.
En esos casos, recurre a técnicas de protección y limpieza. Habla de amuletos, mantras, trenzas y otras prácticas de higiene energética, que utiliza después de situaciones intensas o cuando siente que su energía se ha visto alterada.
También identifica ciertos lugares donde estas presencias son más frecuentes, como hospitales, cementerios, discotecas o iglesias. Según su experiencia, la acumulación de emociones negativas en esos ambientes atrae las energías de baja vibración. “Las discotecas están plagadas de esos bichos”, comenta, atribuyendo esa sensibilidad a la intensidad emocional de esos espacios.
Experiencias extraordinarias y testimonios
El trabajo de Stefhanie con quienes la consultan le ha dejado historiasque la han marcado. Recuerda la sesión con una mujer cuyo esposo se quitó la vida; durante ese encuentro, recibió imágenes tan precisas como una cuerda y un camarón. “El señor me empezó a dar mensajes y le empezó a pedir perdón”, relata. Ese testimonio ayudó a la consultante a sobrellevar el duelo y a soltar culpas que cargaba.
Otra experiencia reciente incluye a una mujer que perdió a su bebé y encontró calma cuando Stefhanie canalizó el nombre “Celeste”, el apelativo que los padres habían elegido simbólicamente. “Creo que esta es la forma de Celeste de decirte que está bien, que te necesitó como un canal efímero”, le transmitió, según su relato en el podcast.
Los sueños siguen siendo un medio de comunicación frecuente con sus seres queridos fallecidos. Una vez, su madre se presentó en sueños para recordarle que “la vida te la prestan un ratico”, lo que le aportó enseñanzas acerca de la aceptación y el desapego del miedo.
Consejos para quienes atraviesan un duelo
El duelo plantea dudas sobre la conservación de objetos y la mejor forma de recordar a los seres queridos. Stefhanie tiene una postura clara: “Yo creo que un alma se va cuando se tiene que ir. No creo que nada la ate. Ese cuentico... es demasiado humano”. Considera que lo más relevante es la vibración emocional que conlleva conservar o soltar algo material.
Para quienes optan por mantener recuerdos físicos, sugiere procesos de limpieza energética. “La ropa, sí recomiendo lavarla, se le puede poner un poquito de vinagre blanco... La casa, hacerle su limpieza energética con sal, con vinagre blanco también. Tú bañarte si estuviste en un lugar pesado, con café y sal, con jabón azul”.
Asimismo, resalta el valor de la naturaleza como aliada para restaurar el equilibrio personal: “El mar lo limpia todo. Póngase a flotar en el mar. Abrazar un árbol, caminar en la naturaleza, sentir el aire”.
Reflexión sobre el “más allá” y la convivencia de planos
Para Stefhanie, la muerte representa una transformación, no una ausencia. “La muerte no existe como ausencia, solo como transformación”, plantea. Sostiene que los planos físico y espiritual existen de manera simultánea y que la conexión entre ellos depende del estado vibracional de cada persona. “Creo que todos los planos coexisten. Por eso creo que no es descabellado que pase algo paranormal”, expresa.
En algunas canalizaciones, ha visualizado ciudades donde las almas siguen realizando actividades que amaban en vida, prestando ayuda desde otros niveles existenciales. También describe la existencia de planos donde prevalecen la paz y la tranquilidad, y otros donde uno podría experimentar realidades distintas o asumir otras identidades. “Nadie tiene la respuesta absoluta”, afirma, insistiendo en que la experiencia del más allá es personal e intransferible.
Estrategias personales para convivir con dones espirituales
La cotidianidad de Stefhanie está determinada por la gestión consciente de su don, que le provoca tanto momentos de agradecimiento como instantes de incomodidad o temor. “Hay veces que no es tan agradable cuando estás dormida y ves a alguien entrar al cuarto y caminarte al lado... cuando me levanto a veces moreteada, literalmente, y yo ya sé que me tengo que empezar a limpiar porque me salen morados de la nada o rasguños en la espalda”.
Ha creado rituales y técnicas para protegerse, como observarse las manos en sueños, emplear mantras, usar amuletos y establecer límites sobre cuándo canalizar. Para ella, vivir con estos dones implica aceptar que “así como hay luz, hay oscuridad”, y mantener una apertura constante al aprendizaje personal. “Yo también tengo mi equipo de apoyo... tengo mis técnicas para estar bien y para no quedarme con todo eso”.