La inseguridad se consolidó como la principal preocupación de los colombianos y el pesimismo sobre el rumbo del país continúa siendo predominante, según la más reciente encuesta nacional de Invamer realizada en febrero de 2026, que revela una percepción negativa generalizada sobre la situación actual, la seguridad y el futuro.
De acuerdo con el estudio, el orden público —categoría que incluye problemas como inseguridad, delincuencia y violencia— es el principal problema que enfrenta Colombia. Con el 30% de los encuestados, esta se posiciona como la principal preocupación superando otras tradicionales como la economía, el desempleo, la corrupción o las necesidades básicas.
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Este resultado confirma una tendencia reciente en la que la seguridad ha ganado protagonismo como la principal inquietud ciudadana, en medio de un contexto marcado por el fortalecimiento de grupos armados ilegales y el aumento de la percepción de riesgo en varias regiones.
Esta preocupación coincide con la percepción general sobre el rumbo del país. El 59,8% de los encuestados considera que Colombia va por mal camino, frente a un 34% que cree que va por buen camino, lo que refleja una mayoría claramente pesimista sobre la situación nacional.
Aunque el indicador muestra una leve mejora frente a mediciones anteriores, la visión negativa sigue siendo dominante entre los ciudadanos.
El deterioro en la percepción de seguridad también se refleja en la forma en que los colombianos se sienten en sus propios municipios. Aunque una proporción importante asegura sentirse segura o muy segura, una parte significativa afirma sentirse insegura, lo que confirma el impacto de la criminalidad en la vida cotidiana.
En la misma línea, el temor sobre el futuro continúa siendo alto. La encuesta revela que el 53,3% de los ciudadanos afirma sentir miedo frente al futuro, mientras que solo el 39,9% dice no sentirlo, lo que evidencia un aumento en la incertidumbre en comparación con mediciones anteriores.
Este clima de preocupación se ve reforzado por la percepción sobre la evolución del conflicto armado y la seguridad territorial. El 70,6% de los encuestados cree que el Estado y las Fuerzas Armadas han perdido el control en territorios donde operan grupos armados ilegales, mientras que el 55,4% afirma que las políticas actuales lo han hecho sentir más inseguro.
En cuanto a la percepción institucional, el estudio muestra una importante brecha entre las instituciones mejor valoradas y las peor calificadas. Las Fuerzas Militares lideran el ranking de favorabilidad con el 79,1%, seguidas por la Iglesia Católica con 68,9%, la Registraduría con 67,9% y la Policía con 67,5%.
Estas cifras reflejan que las instituciones relacionadas con la seguridad y el orden público mantienen altos niveles de confianza entre los ciudadanos.
En contraste, las instituciones políticas continúan registrando niveles bajos de credibilidad. El Congreso tiene una imagen favorable de apenas el 33,9%, mientras que el sistema judicial alcanza el 31,4% y los partidos políticos apenas el 24,8%, posicionándose como las instituciones con peor percepción entre los colombianos.
Otras entidades como la Fiscalía, la Corte Constitucional y la Junta Directiva del Banco de la República se ubican en niveles intermedios, con indicadores de favorabilidad que oscilan entre el 48% y el 49%, lo que refleja una percepción dividida entre los ciudadanos.
La encuesta también muestra una percepción ambivalente sobre el futuro inmediato del país. Mientras una parte de la población considera que Colombia puede enfrentar escenarios más complejos, otra mantiene expectativas moderadas sobre el porvenir. Sin embargo, el predominio del miedo al futuro y la percepción de pérdida de control territorial sugieren un deterioro en la confianza colectiva.
El estudio, realizado entre el 11 y el 22 de febrero de 2026 a 3.800 personas en 147 municipios de todas las regiones del país, con un margen de error de 1,93%, ofrece una radiografía clara del estado de ánimo nacional.
En conjunto, los resultados muestran un país marcado por la preocupación por la seguridad, la desconfianza en las instituciones políticas y una percepción mayoritariamente negativa sobre el rumbo nacional, en un contexto en el que el orden público se ha convertido en el principal desafío para los colombianos.