Hace más de dos décadas que Silvestre Dangond se encuentra establecido como el rostro más visible de la música vallenata en Colombia. Su éxito no solo le permitió ser el líder de la llamada “nueva ola del vallenato”, sino que lo llevó a trascender fronteras y codearse con algunos de los artistas más destacados del pop latino.
Sin embargo, las giras, las grabaciones y sus incursiones en la televisión que incluyeron un paso como presentador del concurso Un minuto para ganar de Caracol Televisión, su aparición como jurado en las dos primeras temporadas de A otro nivel, y el papel protagonista de la bionovela Leandro, sobre la vida de Leandro Díaz, hicieron mella en su vida privada, hasta el punto que desarrolló una adicción a las drogas y a desarrollar patrones autodestructivos.
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El artista contó en El Poder de la Música con Humberto “El Gato” Rodríguez que el desgaste emocional sufrido durante la grabación de Leandro, llegó al punto de que se sintió tan identificado con el personaje que “no parece que estuviera actuando la vida de Leandro, sino la vida de Silvestre”.
Al terminar las grabaciones, el cantante decidió retirarse de manera temporal de los escenarios. “Me veía al espejo y me veía anciano. Me colocaba ropa juvenil y me seguía viendo con años encima”, relató al recordar ese periodo de crisis.
Buscando resolver sus problemas personales a través de experiencias psicotrópicas, el cantante contó que tuvo un acercamiento inicial a la psilocibina, un compuesto presente en ciertos hongos alucinógenos. “Me acoge y me ubica, me regaña y me dice ‘esto no es para jugar’”, relató Dangond, sobre el mal resultado de este acercamiento.
Como contrapartida, fue la ayahuasca la que le brindó un verdadero punto de quiebre: “Después doy el otro paso, y llegó la mamá de todas, que es la ayahuasca, ya ahí sí me cambió todo. Entendí mi proceso, entendí mi lado oscuro, mi drogadicción, mi mal comportamiento”, expresó el cantante.
El intérprete admitió que esa experiencia le llevó a renovar su espiritualidad. “Una de las cosas que siempre por las que más salen mis lágrimas, por las que más lloro de felicidad, es por agradecimiento, por agradecerle a Dios de haberme mostrado cómo me preparó para llegar aquí. Es lo que me pasó a mí, es lo que yo siento, fue una preparación (...) Ya me volví su soldado cien por ciento, ya no tengo que echar para atrás”, expresó.
Dangond no dudó en recalcar que en ningún caso se trataba de algo inmediato y que fue una búsqueda meramente personal. “Fui en búsqueda de esa respuesta, porque al final, cuando tú estás en este camino, en el mundo espiritual (...) Abres muchas puertas, de las cuales muchas entra mucha basura, entra energía que no va contigo y es respetable. Por eso hoy en día a mí la gente no me cae mal. Yo no tengo una persona en la Tierra que me caiga mal. No existe, porque la acepto y la comprendo. Entonces, eso me da pie a hacer silencio”, comentó.
¿Qué es la ayahuasca?
La ayahuasca o yagé es una preparación ancestral en América Latina y, en particular, en Colombia. Etnias originarias de departamentos del sur del país como Putumayo mantienen rituales en los que se consume esta bebida para promover el autoconocimiento y el despertar espiritual.
En esta tradición cumplen un rol clave los taitas, maestros que elaboran la mezcla sagrada a partir de diversas especies del género Banisteriopsis caapi. Su preparación requiere conocimientos transmitidos de manera ancestral. Actualmente se conoce la existencia de hasta cinco especies distintas utilizadas con estos fines.