La crisis familiar que enfrenta Verónica Giraldo, hermana de la cantante Karol G, ha escalado a una exposición pública intensa, marcada por lo que sería el inicio de un proceso judicial por la custodia de su hija Sophia y la denuncia explícita del apoyo que, afirma, su círculo más cercano brinda a su expareja Jaime Llano.
Giraldo transmitió su angustia en redes sociales a mediados de la semana, declarando que la situación la ha llevado al límite emocional y relatando hechos recientes que acrecientan su sensación de desamparo.
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En una de sus transmisiones en vivo que fue borrada minutos después de su cuenta oficial de Instagram, Giraldo detalló que el conflicto se centra en el temor a perder a su hija a raíz de las acciones legales impulsadas por Llano. “¿Ustedes pueden creer que me va a llevar a la comisaría?”, preguntó Giraldo con la voz entrecortada.
Aseguró que estas acciones tienen antecedentes en la vida de Llano: “Lo mismo hizo con su exmujer; ella lo llevó a comisaría, justamente lo que él va a hacer conmigo lo hizo la exmujer de él”, denunció Verónica Giraldo durante la transmisión, señalando patrones que –dice– contribuyen a presentarla como responsable ante la familia y la opinión pública.
El relato de Verónica Giraldo: miedo, herida física y quiebre familiar
El episodio derivó días después en un incidente físico transmitido también en redes sociales.
Giraldo mostró una herida en su mano, sangrante y profunda, y explicó que la lesión se produjo mientras intentaba romper una ventana para rescatar a Sophia de la casa de los abuelos maternos. La grabación fue ampliamente difundida en plataformas digitales y convirtió el conflicto en tema de debate.
La empresaria utilizó sus redes sociales para profundizar en la sensación de aislamiento tras conocer la posición de su propia familia.
“Están diciendo que soy una loca. Hasta hoy me enteré que mi familia me está dando la espalda. Es muy triste que una mamá que parió, que no dio el ejemplo que ustedes creen que dan porque lo que todos ustedes ven en redes es mentira, nosotros no somos la familia ideal”, afirmó Giraldo según los videos publicados en sus cuentas oficiales.
Giraldo ha resumido su estado emocional con una confesión directa en cámara: “Ya no me importa qué pase con mi vida, porque me quitaron el sentido de vivir”, expresó aludiendo tanto a la presión del proceso judicial como a la reacción de su entorno familiar.
La maternidad sin idealizaciones: el respaldo público a Giraldo
La crisis de Verónica Giraldo ha encontrado eco entre otras mujeres reconocidas, que le han manifestado apoyo en redes sociales y han reivindicado la dificultad de la maternidad en contextos de conflicto.
Tatiana Murillo, creadora de contenido conocida como La Barbie colombiana, difundió un mensaje de respaldo en el que repasó los desafíos de la crianza y cuestionó la perspectiva judicial sobre la custodia.
Según Murillo, “No nacemos con manual pero nacemos con instinto. Ser mamá no es fácil niñas, es aprender en el cansancio, el miedo, lidiar con cambios físicos, hormonales… NO ROMANTICEMOS la MATERNIDAD. Es de las cosas más difíciles de la vida pero es un amor inexplicable y es cuando nos tocan a nuestros hijos que despertamos como fieras”, escribió.
Murillo concluyó su intervención subrayando: “Quitarle un hijo a su madre no es justicia, es violencia. Es romper un vínculo sagrado. Que quede claro: la justicia verdadera protege, no arrebata”.
El conflicto entre Verónica Giraldo y Jaime Llano se mantiene abierto, con la empresaria sosteniendo que teme perder a su hija y señalando sentirse aislada frente al respaldo que, asegura, su familia brinda a su expareja.
La disputa ha dejado expuestas las consecuencias emocionales y sociales de los procesos legales de custodia, así como la presión que puede ejercer sobre las figuras públicas la exposición de sus crisis familiares.