Dos soldados profesionales del Ejército Nacional resultaron heridos tras un ataque con explosivos lanzados desde un dron en la vereda Doradas Altas, jurisdicción de Tarazá, en Antioquia.
La ofensiva fue atribuida por el Ejército a una operación conjunta de la compañía mixta Héroes de Tarazá del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Grupo Armado Organizado residual (GAO-r) Estructura 36. Según información oficial, los uniformados recibieron impactos de esquirlas en sus extremidades inferiores.
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Según la autoridad militar, el hecho representa una clara infracción al derecho internacional humanitario. El comunicado divulgado indica que los soldados recibieron atención inmediata de enfermeros de combate desplegados en la zona. Tras la asistencia inicial, la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) coordinó una evacuación aeromédica hacia la ciudad de Medellín.
Evacuación aeromédica
La extracción de los uniformados, que presentaban lesiones no graves pero sí de consideración, se realizó por medio de un helicóptero UH-60 Ángel del Comando Aéreo de Combate No. 5 (Cacom 5).
El operativo enfrentó complicaciones por condiciones meteorológicas desfavorables y la ubicación en un área de difícil acceso. El teniente coronel Mario Gómez, comandante del grupo de combate número 51 de la Fuerza Aeroespacial, explicó que la misión se ejecutó en horas de la noche y bajo lluvia, utilizando visores nocturnos para garantizar la seguridad del traslado.
Durante el trayecto aéreo hasta Medellín, los soldados permanecieron en todo momento bajo monitoreo médico. Al llegar, fueron ingresados en el Hospital Militar Nudo de Paramillo, donde los partes médicos más recientes confirman que ambos se encuentran fuera de peligro.
La FAC reiteró por medio de un comunicado que mantiene el compromiso de emplear sus capacidades aéreas, técnicas y humanas para proteger la vida y fortalecer las operaciones conjuntas en defensa del territorio nacional.
Tecnología comercial adaptada para la guerra
El uso de drones como vectores para lanzar explosivos evidencia una tendencia creciente en el conflicto armado colombiano. Según el reporte del Ejército Nacional, al menos tres artefactos improvisados fueron arrojados sobre las posiciones militares, aunque solo uno causó heridas a los uniformados.
La utilización de tecnología comercial adaptada con fines bélicos representa un desafío para las Fuerzas Militares. Este tipo de ataques no solo busca afectar la operatividad de la fuerza pública, también incrementa el riesgo de daños colaterales a la población civil, especialmente en zonas rurales del Bajo Cauca antioqueño.
La compañía mixta Héroes de Tarazá del ELN y el Frente 36 de las disidencias de las Farc fueron señalados como responsables directos de estos hechos. La introducción de drones en el accionar armado elevó la complejidad de las operaciones de seguridad en la región.
Antioquia, bajo amenaza de explosivos
El ataque en Tarazá se suma a una serie de incidentes recientes que mantienen en alerta a las autoridades de Antioquia. De acuerdo con datos de la Séptima División del Ejército, en menos de dos semanas los equipos antiexplosivos localizaron y destruyeron al menos nueve artefactos explosivos en áreas rurales.
Las subregiones del Norte y Nordeste antioqueño concentran la mayor cantidad de hallazgos, siendo los municipios de Briceño y Anorí algunos de los más afectados. Los artefactos, entre minas antipersonales y explosivos improvisados, son instalados en vías terciarias y caminos rurales frecuentados por comunidades campesinas.
El uso de estos dispositivos no solo busca frenar el avance de las tropas del Ejército Nacional, sino que convierte los territorios rurales en zonas de alto riesgo para los habitantes. La institución militar reiteró que mantiene activas las operaciones de desminado y control territorial para resguardar la seguridad en las vías y veredas del departamento.