El Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres advirtió sobre el impacto de un nuevo frente frío en el mar Caribe colombiano, una situación que, según pronósticos, podría provocar mayores lluvias, vientos intensos y oleaje elevado entre el domingo 22 y el jueves 26 de febrero.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) estableció que el aumento de precipitaciones afectará tanto la región Insular como la Caribe, Andina y Pacífica.
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El informe destaca la necesidad de vigilancia especial en el Golfo de Urabá y en departamentos como Córdoba, Sucre, Bolívar, Atlántico, Magdalena, Cesar, La Guajira (centro y sur), Antioquia, Norte de Santander, Caldas, Risaralda, Quindío, Tolima, Huila, Valle del Cauca, Cauca, Nariño y Chocó.
Las proyecciones oficiales advierten que estas condiciones meteorológicas incrementan la posibilidad de deslizamientos de tierra, crecientes súbitas e inundaciones, especialmente en zonas ribereñas y áreas de alta pendiente.
El Ideam destaó la importancia de que las poblaciones ubicadas en estos territorios mantengan vigilancia permanente y atiendan las recomendaciones de los organismos de emergencia.
Infobae Colombia consultó al meteorólogo Max Henríquez y explicó sobre este fenómeno: “Los frentes fríos toda la vida han afectado de manera directa o indirecta el comportamiento del estado del tiempo en Colombia. Y no solo en Colombia, en buena parte de los países de América Central, en las islas de las Antillas, del Caribe. Ellos son una línea divisoria entre masas de aire, en la que va adelante del frente, es una masa de aire caliente, y la que viene atrás es una masa de aire relativamente más fría que la anterior. Por eso se llama frente frío”.
Entre los efectos que el meteorólogo explicó a este portal: “Su efecto no termina, pero ya los vientos, que podrían estar causando el mar de leva el martes y miércoles, ya cambiarán de dirección, ya se acostarán un poco más y se volverán normales, como para esta época del año, del norte noreste. Los frentes fríos, aparte del mar de leva, también reactivan las nubes de lluvia sobre la región Caribe y otros sectores del país. A lo que hacen ellos es hacer subir la denominada zona de confluencia intertropical, que es la banda de nubes que produce las lluvias, las temporadas lluviosas en Colombia, que en esta época esa banda de nubes debería estar ubicada sobre el sur del país, sobre Nariño, sobre los departamentos amazónicos y en el vecino Ecuador".
Por su partem, la Dirección General Marítima (Dimar) prevé repercusiones notables en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, así como en las Islas Cayos del Norte.
La entidad informó que se esperan vientos del norte-noreste entre 30 y 50 km/h y alturas de ola que oscilarán entre 2,3 y 3,2 metros. Además, en la franja central del litoral de Bolívar, Atlántico y Magdalena, el oleaje podría alcanzar entre 2 y 3 metros, intensificando el riesgo para la navegación y la operación portuaria.
Este tipo de fenómenos atmosféricos suele incidir en la rutina de las comunidades costeras y de montaña en Colombia. En años anteriores, situaciones similares han causado daños en infraestructuras, interrupciones en las actividades económicas y afectaciones en la movilidad terrestre y marítima.
Recomendaciones de las entidades oficiales
Las autoridades nacionales han emitido una serie de advertencias dirigidas especialmente a la Región Caribe y el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, así como a las islas Cayos del Norte, ante el incremento de riesgos por condiciones meteorológicas adversas.
Las recomendaciones instan a la población a mantener bajo vigilancia las zonas costeras más críticas, reforzar los techos y estructuras livianas, y a seguir las instrucciones de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd). El sector pesquero y turístico debe mantenerse informado y alejado de la costa, asegurando embarcaciones y revisando las instalaciones eléctricas.
Las autoridades insisten en evitar el tránsito por zonas inundadas y consumir solo agua potable, así como preparar rutas de evacuación y reportar cualquier emergencia a la Ungrd.
Entre las acciones prioritarias se encuentra limpiar los drenajes para evitar taponamientos y vigilar el comportamiento de los ríos, especialmente ante posibles crecidas.