El exministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo lanzó fuertes críticas contra el presidente Gustavo Petro por sus constantes cuestionamientos al Banco de la República y a su política de tasas de interés. A través de un mensaje en su cuenta de X, Restrepo advirtió que existe una “ventaja política” en criticar de manera permanente al banco central, pues —según dijo— si hipotéticamente se adoptaran las recetas que propone el mandatario y la inflación se disparara, él ya no estaría en el poder para responder por las consecuencias.
“La ventaja —que está aprovechando Petro— de hablar permanentemente mal del Banco de la República y de sus políticas prudentes de tasas de interés— es que si hipotéticamente se le escuchara y la inflación se disparara, él ya no estará en el poder para responder por la inflación desbocada que sus recetas pueden generar (sic)”, afirmó Restrepo.
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El exfuncionario también cuestionó que desde el Gobierno se utilicen las redes sociales para responsabilizar al emisor de los problemas económicos. “Así es muy fácil utilizar el podio del Twitter para endilgarle al Banco Central la culpa de todas las cosas que salen mal en su gobierno, que no son pocas”, sostuvo.
Las declaraciones se dan en medio del debate sobre la independencia del Banco de la República y el rumbo de la política monetaria. El banco central defendió la necesidad de mantener tasas de interés en niveles que permitan consolidar la reducción de la inflación, mientras desde algunos sectores del Ejecutivo se ha insistido en la conveniencia de acelerar los recortes para estimular el crecimiento económico.
Restrepo insistió en que la prudencia monetaria es fundamental para evitar desequilibrios mayores y recordó lo que denominó como una “ley de hierro” de la inflación: “Hace más pobres a los pobres y más ricos a los ricos”. Con esa frase señaló que el impacto del alza sostenida de precios no es neutro y afecta con mayor fuerza a los hogares de menores ingresos, que destinan una proporción más alta de su presupuesto a bienes básicos.
El pronunciamiento del exministro reaviva la discusión sobre el equilibrio entre crecimiento e inflación y sobre el papel institucional del Banco de la República, cuya autonomía está consagrada en la Constitución. Mientras el Gobierno ha expresado inconformidad con el ritmo de reducción de las tasasvoces como la de Restrepo defienden la cautela del emisor y advierten sobre los riesgos de presionar decisiones que puedan comprometer la estabilidad de precios en el mediano plazo.
El debate continúa abierto y se suma a las tensiones recurrentes entre el Ejecutivo y el banco central, en un contexto en el que la inflación y el costo del crédito siguen siendo temas centrales en la agenda económica del país.
Así funcionan las tasas del Banco de la República
El debate gira en torno al papel del Banco de la República y, en particular, a su herramienta más visible, la tasa de interés de política monetaria. El banco central es la autoridad encargada de velar por la estabilidad de precios, es decir, de mantener la inflación bajo control. A diferencia del Gobierno, no define impuestos ni ejecuta gasto público; su función principal es regular la cantidad y el costo del dinero en la economía.
La tasa de interés de política es el precio al que el Banco de la República presta dinero a los bancos comerciales a muy corto plazo. Esa tasa sirve como referencia para todo el sistema financiero, influye en los intereses de los créditos hipotecarios, de consumo y empresariales, así como en la rentabilidad del ahorro. Cuando el banco central sube la tasa, encarece el crédito, modera el consumo y la inversión y, con ello, busca frenar presiones inflacionarias. Cuando la baja, estimula la actividad económica al facilitar el acceso al financiamiento.
El principio que guía estas decisiones es que la inflación es, en buena medida, un fenómeno monetario: si hay demasiado dinero circulando frente a la oferta de bienes y servicios, los precios tienden a subir. Por eso la política monetaria actúa ajustando el costo del dinero para equilibrar la demanda con la capacidad productiva del país.
En Colombia, la independencia del Banco de la República está consagrada en la Constitución de 1991. Esto significa que sus decisiones no dependen directamente del presidente de turno, sino de una Junta Directiva que evalúa datos técnicos como crecimiento, empleo, inflación y expectativas del mercado. Esa autonomía busca evitar que consideraciones políticas de corto plazo comprometan la estabilidad de precios en el largo plazo, un objetivo clave para proteger el poder adquisitivo de los hogares y la credibilidad económica del país.