La creciente tensión en Medio Oriente, tras el ultimátum anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el despliegue militar estadounidense en la región, pone atención sobre los vínculos comerciales que distintos países mantienen con Irán.
En el caso de Colombia, las exportaciones hacia la República Islámica son de bajo volumen, pero dependen de condiciones logísticas, sanitarias y financieras que podrían verse alteradas en un escenario de escalada o guerra.
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Colombia e Irán no tienen Tratado de Libre Comercio ni acuerdos arancelarios preferenciales. El intercambio se rige por las normas generales de la Organización Mundial del Comercio y por requisitos técnicos específicos para cada producto. Las exportaciones colombianas hacia ese destino han oscilado en los últimos años entre 100.000 y 800.000 dólares anuales, con una canasta reducida y poco diversificada.
El principal producto colombiano enviado a Irán ha sido el banano, junto con plátanos. Estos alimentos frescos dependen de transporte marítimo internacional con múltiples transbordos, ya que no existen rutas directas entre puertos colombianos y puertos iraníes.
En un escenario de conflicto armado o escalada militar en el Golfo Pérsico, podrían registrarse alteraciones en las rutas navieras, restricciones temporales de navegación o incrementos en los costos de transporte y seguros marítimos. Dado que se trata de productos perecederos, cualquier demora en tiempos de tránsito impacta directamente su calidad y viabilidad comercial.
En septiembre de 2024, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) logró un acuerdo de admisibilidad sanitaria con autoridades iraníes que habilitó la exportación de carne bovina colombiana. Este producto requiere certificaciones veterinarias, inspecciones previas y cumplimiento estricto de protocolos sanitarios.
La exportación de carne depende no solo del transporte marítimo, sino también de la operatividad de autoridades sanitarias en origen y destino. En un contexto de guerra o escalada militar, podrían presentarse demoras en inspecciones portuarias, cierres temporales de terminales o restricciones adicionales en puntos estratégicos de la cadena logística.
Colombia también ha exportado a Irán instrumentos médicos y quirúrgicos, como jeringas y equipos de precisión. Aunque no son perecederos, estos productos dependen de transporte marítimo o aéreo internacional y de procesos aduaneros regulares.
Por otro lado, el principal producto que Colombia importa desde Irán son los alcaloides vegetales. Se trata de compuestos químicos orgánicos extraídos de plantas y utilizados como materia prima en la industria farmacéutica para la fabricación de medicamentos.
Estos insumos viajan en carga marítima internacional, con escalas y transbordos, dado que no existen rutas directas entre puertos colombianos y puertos iraníes como Bandar Abbas. Dado que son materias primas industriales, su importación depende también de procesos aduaneros y certificaciones técnicas en ambos extremos de la operación.
Colombia también adquiere de Irán químicos orgánicos y otros derivados utilizados como insumos en procesos manufactureros. Estos productos forman parte de cadenas productivas que requieren suministro constante y condiciones de transporte seguras.
Otro rubro de importación corresponde a maquinaria y equipos industriales, incluidos montacargas. Este tipo de bienes viaja en contenedores –generalmente– o carga especializada. La continuidad de estos envíos depende de la disponibilidad de navieras que operen hacia puertos iraníes y de la estabilidad de los corredores marítimos internacionales.
Irán es reconocido como productor de pistachos y dátiles, que llegan a Colombia en volúmenes reducidos y se comercializan principalmente en nichos de mercado, como el sector gourmet o de repostería.
No existen conexiones marítimas directas entre Colombia e Irán. Los contenedores deben realizar transbordos en puertos de Europa, Asia o países del Golfo. Esto implica que cualquier alteración en corredores estratégicos de comercio internacional puede repercutir en los tiempos y costos de envío.
En un escenario de escalada militar o guerra en Medio Oriente, las exportaciones colombianas —principalmente alimentos, insumos médicos y productos industriales— quedarían expuestas a posibles interrupciones en transporte, seguros, inspecciones y pagos internacionales, factores que condicionan directamente su ejecución.