El paso de Tina por el Desafío Siglo XXI no solo dejó huella por sus polémicas estrategias y enfrentamientos con los demás competidores, sino por el premio económico que se llevó tras su salida.
Según lo revelado por la exparticipante, abandonó el programa con aproximadamente $55 millones, una suma que le permite mirar con optimismo hacia nuevos proyectos.
Aunque la cifra sorprendió a muchos seguidores del reality, Tina aseguró que se va “con la frente en alto”. Su objetivo ahora es claro: “Espero seguir trabajando en los medios digitales... el día de mañana estar presentando acá de pronto estar al lado de ustedes”, expresó con entusiasmo ante los micrófonos de Noticias Caracol.
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La joven, que también aspira a consolidar su comunidad digital, reconoció que las críticas en el programa fueron constantes. Se defendió de quienes la acusaron de perjudicar a su dupla, Kevin, y fue tajante: “Yo no perjudiqué a nadie... yo era la titular, yo mi puesto me lo había ganado”. Para ella, la legitimidad de su trayectoria quedó demostrada, pese a los comentarios de sus detractores.
Zambrano y los conflictos en el juego
El ambiente en el programa estuvo marcado por tensiones con varios competidores, pero la relación con Zambrano fue la más conflictiva. Tina no dudó en calificarlo como “superhipócrita“, denunciando además actitudes machistas por parte del capitán de Alfa.
Según su relato, la convivencia estuvo plagada de comentarios y situaciones incómodas.
“Me veía como muy princesa, como muy modelo”, reconoció Tina, atribuyendo a los prejuicios físicos parte del rechazo de sus compañeros. El equipo Beta, recordó, “fue el equipo que nadie eligió... éramos como esos en los que nadie creía”.
La estrategia fue una constante para Tina, quien admitió sin rodeos el uso de la manipulación como herramienta de supervivencia en el juego. “Lo que se ve no se pregunta... uno usa sus tácticas de manipulación o cada quien tiene su estrategia”, afirmó al abordar su relación con Eleazar.
Respecto a este vínculo, aclaró que siempre fue por conveniencia: “Eso fue algo que se dio en el juego y ya... si van a jugar conmigo pues yo juego con ellos. Punto”.
En uno de los momentos más incómodos, Tina relató que cuando Eleazar pretendió algo más personal, frenó la situación de inmediato: “Cuando sentí que se estaba vinculando mucho como que le dije ‘No, mira, realmente no me siento cómoda’”. Esta claridad, sostuvo, fue vital para evitar malentendidos en un contexto tan competitivo.
Brujería, santería y acusaciones en el Desafío
Uno de los episodios más controversiales fue la acusación de Zambrano sobre el uso de artes oscuras. Tina recordó: “Una vez me hizo un comentario que me dijo: ‘La brujería que está haciendo le está sirviendo’. Yo le dije: ‘Aquí el brujo es usted no yo’”.
La situación, lejos de ser anecdótica, la afectó emocionalmente, sobre todo después de que Zambrano le advirtiera que podía hacerle mucho daño.
La exparticipante describió la energía “superpesada” que sintió durante su última prueba de muerte, asociándola a un sueño inquietante que la dejó desconcentrada. Reconoció que el desgaste físico y emocional fue extremo, autodenominándose “la chica más golpeada de todo el desafío” debido a lesiones y desmayos por falta de nutrientes.
La polémica tampoco faltó cuando Tina admitió que, en efecto, hubo episodios de comunicación prohibida entre los concursantes. “Claro que hicimos trampa”, confesó, justificando que en el contexto del reality “en el juego todo se vale”.
A pesar de las controversias, Tina defendió su forma de competir y su espiritualidad basada en la fe. Relató cómo buscaba refugio en la oración: “Me metía al baño y le pedía a Dios que me diera fuerzas... que permitiera que yo no dudara de mis capacidades por más que escuchara”.
Hoy, la exconcursante del Desafío Siglo XXI mira hacia el futuro con nuevos retos y la experiencia que solo un reality de alta presión puede dejar.