Surgen nuevos detalles en redes sociales sobre la tarde del miércoles 11 de febrero de 2026, cuando el empresario arrocero Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, de 46 años, y su escolta Luis Gabriel Gutiérrez Garzón fueron asesinados en el norte de Bogotá.
Sin embargo, entre los videos que se conocieron en redes sociales y grupos de mensajería instantánea (WhatsApp o Telegram), uno de los que más captó la atención entre los internautas fue el que grabó con su celular una persona que iba caminando por la calle 85 con carrera 15, es decir, a pocas cuadras del punto donde el sicario de traje y corbata haló del gatillo en varias oportunidades.
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Justo en ese momento, iba pasando una camioneta con platón de color blanco, en la que llevaban a una de las dos víctimas, mientras era escoltada por varios uniformados en motocicletas que buscaban abrirle el paso al automotor, y que al final llegó al servicio de urgencias a la Clínica El Country.
Allí, y pasadas las 4:10 p. m., los especialistas confirmaron minutos más tarde la muerte de ambos.
Por tal motivo, la periodista colombiana Stephanie Bates, directora del programa Primera Voz, compartió un sentido mensaje en su cuenta de X la noche del mismo miércoles, y acompañó la grabación con esta pregunta: “¿Qué está pasando, Colombia?"
La reflexión que dejó la comunicadora provocó reacciones por parte de sus seguidores, que también se mostraron consternados por lo ocurrido en la capital colombiana.
“Ver una camioneta pasar con personas recién atacadas en un sicariato, intentando salvarles la vida mientras las trasladan de urgencia a una clínica, es una imagen devastadora”, describió Bates.
Al final de su publicación, la periodista afirmó que lo anterior “es el reflejo de un país que no está bien”, y argumentó que “nos estamos acostumbrando a la violencia, la estamos normalizando… y eso no puede ser normal".
La búsqueda del sicario encorbatado y su cómplice: los antecedentes del empresario arrocero
Las autoridades colombianas intensifican la búsqueda de responsables y los motivos detrás del asesinato de Gustavo Andrés Aponte Fonnegra y su escolta Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, perpetrado a la salida de una de las sedes de un exclusivo gimnasio (Bodytech) en el norte de Bogotá.
Mientras familiares descartan amenazas, los investigadores no excluyen ninguna hipótesis y se concentran tanto en el entorno empresarial de la víctima como en antecedentes familiares, incluido un secuestro registrado en 1994, destacó un informe del diario El Tiempo.
Uno de los dos sicarios vestía de traje y corbata, y disparó en varias ocasiones contra Aponte Fonnegra y su guardaespaldas, impactándolos en el tórax y cuello.
Desde el inicio de la investigación, el equipo policial ha desplegado distintos frentes: revisan imágenes de cámaras de seguridad, recopilan pruebas forenses y siguen el rastro de las reuniones y movimientos previos del empresario, en especial los vinculados a sus actividades laborales.
De momento, una de las hipótesis principales explora los negocios y empresas donde Aponte Fonnegra mantenía participación, ante la posibilidad de que disputas o intereses en ese ámbito hayan motivado el crimen, añadió el mismo periódico local.
Aponte Fonnegra fue directivo y accionista en diversas firmas nacionales. Destaca su paso como gerente general por la Empresa Colombiana de Soplado e Inyección (Ecsi S.A.S.), fundada en 1993 y dedicada a la fabricación de artículos plásticos en Bogotá, Antioquia, Atlántico y Cauca, donde poseía el 2,5 % de las acciones.
Además, su portafolio empresarial incluía cargos y participaciones en Agroindustrial Molino Sonora A.P. S.A.S., propietaria de la marca Arroz Sonora y con actividades en molinería, envase y empaque; en esta sociedad figuraban 446.250 acciones a su nombre, agregó el mismo medio local.
El empresario también formaba parte de la sociedad Flexo Spring S.A.S., donde tenía una participación del 1,62 %. La misma compañía estaba relacionada laboralmente con su escolta asesinado, Luis Gabriel Gutiérrez Garzón.
Aponte Fonnegra aparecía, además, como socio de Inversiones Aga S.A., registrada en el Cauca desde 1998 para producir plásticos y metales, con 146 acciones según registros. En Incoltapas S.A., fundada en 1972 y enfocada en la producción de artículos plásticos y metálicos, aportaba 2.247 títulos y ejercía la gerencia.
Más allá de su actividad industrial, Aponte Fonnegra lideraba la Fundación Gustavo Aponte Rojas, dedicada a la ayuda de menores vulnerables en Patio Bonito. De igual forma, allegados citados por el diario comentaron que él había iniciado labores como ministro de la comunión en la iglesia de La Inmaculada, donde ofició su primer servicio religioso la mañana del crimen.
El secuestro en 1994
El expediente familiar suma un antecedente: el secuestro, en 1994, de Gustavo Aponte Rojas, al parecer a manos de lo que hoy serían disidentes de las Farc, ocurrido en la frontera entre Girardot y Agua de Dios, departamento de Cundinamarca.
Por tal motivo, los investigadores mantienen abierta la posibilidad de que ese hecho pueda guardar alguna relación con el asesinato del empresario arrocero en Bogotá.