Bajo un operativo de máxima seguridad, Andrés Felipe Marín Silva, conocido como “Pipe Tuluá”, fue trasladado desde la Estación de Policía Los Mártires hasta la Base Aérea de CATAM, en Bogotá, para su extradición a Estados Unidos, país donde enfrenta múltiples cargos por delitos de carácter transnacional.
La operación fue confirmada por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, quien explicó que la orden presidencial del presidente Gustavo Petro aceleró el proceso, garantizando que la entrega del criminal se realizara sin contratiempos.
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Extradición adelantada por decisión presidencial
El traslado del requerido estaba inicialmente programado para el jueves siguiente, pero la orden presidencial adelantó la operación a la madrugada del martes 3 de febrero, después de conocerse denuncias sobre presuntos intentos de soborno que buscaban frenar su entrega a las autoridades estadounidenses.
El ministro de Justicia encargado, Andrés Idárraga Franco, confirmó la extradición a través de sus redes sociales:
“Cumpliendo su orden, presidente Gustavo Petro. Alias ‘Pipe Tuluá’ fue extraditado a los Estados Unidos.”
Asimismo, Idárraga destacó lo que él afirma es un alcance histórico de la operación con 809 extradiciones:
“El Gobierno Petro rompe el récord histórico con 809 extradiciones: 6,3% más que Duque y 7,6% más que el segundo mandato de Uribe. La cooperación judicial internacional no se debilitó: se fortaleció con una política firme contra el crimen organizado.”
Perfil criminal de ‘Pipe Tuluá’ y La Inmaculada
Andrés Felipe Marín Silva lideraba La Inmaculada, organización criminal con epicentro en Tuluá, Valle del Cauca. Bajo su mando, la banda se especializó en secuestros, homicidios, extorsiones, tráfico de drogas y sicariato.
El criminal acumulaba 30 años de condena en Colombia, con más de 39 homicidios comprobados, incluyendo asesinatos de funcionarios del INPEC, hechos que generaron alarma dentro del sistema penitenciario. Además, enfrenta once investigaciones activas, y está procesado por concierto para delinquir, entre otros delitos graves.
Intentos de fuga y refuerzo de seguridad
Antes de la extradición, Pipe Tuluá intentó evadir el proceso. El pasado 28 de enero, las autoridades recibieron alertas sobre posibles intentos de fuga, lo que llevó a reforzar la vigilancia sobre el criminal y asegurar que permaneciera bajo custodia estricta.
Idárraga explicó: “Se nos advirtió que alias Pipe Tuluá planeaba escapar. Tomamos medidas urgentes para garantizar que la extradición se llevara a cabo sin contratiempos”.
Durante todo el traslado, las autoridades mantuvieron medidas de seguridad reforzadas, aunque por razones operativas no se revelaron detalles específicos. La gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, confirmó que se implementaron protocolos preventivos para evitar retaliaciones en la región.
Impacto y alcance de la extradición
Aunque la medida tiene un alto valor simbólico, expertos advierten que no resolverá los problemas estructurales del sistema carcelario en Colombia. Juan Nicolás Garzón, analista de la Universidad de La Sabana, explicó a Infobae Colombia:
“Esta decisión no creo que sea un cambio estructural o significativo en el marco de lo que ocurre en las cárceles, donde se mezclan una gama muy amplia de problemáticas. En efecto, podría quitar un factor de perturbación en el lugar donde está recluido, pero no supone una solución a los múltiples problemas que hay en el contexto carcelario en Colombia”, explicó Garzón a este medio.
Añadió que la salida de figuras como Marín Silva puede tener efectos inmediatos en el entorno penitenciario, pero las organizaciones criminales tienden a adaptarse y reorganizarse, perpetuando el fenómeno delictivo.
Coordinación internacional y cooperación judicial
El traslado de Pipe Tuluá se realizó en coordinación con las autoridades estadounidenses, quienes lo requieren por delitos de narcotráfico y otros crímenes transnacionales. Este caso refuerza la política del Gobierno Petro contra el crimen organizado, marcando un récord histórico en extradiciones.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, había destacado la prioridad que se le daba al caso el día anterior, 2 de febrero, desde Estados Unidos, donde acompañó al presidente Petro en su visita a la Casa Blanca:
“El presidente de la República dio una orden muy clara: que alias Pipe Tuluá sea extraditado lo más rápido posible de Colombia a Estados Unidos”.
Con la salida de Marín Silva, Colombia mantiene una postura firme en cooperación judicial internacional, enviando un mensaje sobre la lucha contra el crimen organizado y la extradición como herramienta efectiva para la justicia.