El millonario robo de relojes y joyas, valorado en 68 millones de pesos, sacudió al centro comercial Unicentro de Armenia (Quindío), cuando delincuentes lograron llevarse decenas de piezas de alta gama sin levantar sospechas ni activar ninguna alarma.
Según Fernando Gómez, dueño del establecimiento, los responsables lograron violentar las protecciones durante una incursión nocturna, acción que fue descubierta al día siguiente al abrir su local.
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Fernando Gómez, propietario de la joyería, descubrió el local violentado al intentar abrir su negocio. “El sábado 31 de enero a las 10:05 de la mañana, como todos los días, procedo a abrir mi establecimiento comercial y me doy cuenta, percibo que hay algo que no está bien”, contó Gómez en diálogo con Caracol Radio.
Su testimonio detalló cómo encontró señales claras de daño: “Veo como un pedazo de tabla donde tengo los candados... y yo dije: ‘Bueno, algo pasó, algo dañaron’”.
Los videos de seguridad revelaron el modus operandi: al menos dos hombres, de estatura media y contextura delgada, ingresaron caminando por la entrada peatonal la noche anterior.
Uno de ellos portaba un morral y se dirigió directamente a la burbuja de la joyería en el segundo piso, mientras el otro se mantenía atento y en comunicación constante por teléfono. “Lo que se hurtaron fueron 19 piezas de Tissot y 11 piezas de Swatch, que oscila en un valor de 68 millones de pesos”, precisó Gómez.
Las autoridades indicaron que un tercer individuo habría servido como campanero, facilitando el acceso del autor material del robo, que forzó la entrada “rompiendo la madera e ingresando”, según el dueño.
A pesar de los sistemas de seguridad adicionales, los ladrones actuaron con destreza y rapidez, permaneciendo apenas entre ocho y diez minutos dentro del local.
El comerciante destacó la facilidad con la que los delincuentes ocultaron el botín: “Uno de ellos ingresa con un maletín en la espalda y sale también como con el maletín en la espalda... como son artículos pequeños no son de mucho volumen, entonces digamos que son fáciles de esconder”.
Ni el personal del centro comercial ni la empresa de seguridad privada VIPCOl activaron alertas durante el robo. El secretario de gobierno de Armenia, Carlos Arturo Ramírez, lamentó lo sucedido y confirmó el inicio de la investigación junto al CTI de la Fiscalía. Ramírez hizo énfasis en la falta de reacción: “En ningún momento hubo activación de alerta por parte del personal ni de la empresa privada que presta el servicio de seguridad en el lugar”.
El propio Gómez reclamó mayor control y vigilancia dentro del centro comercial: “Se supone que estamos en un espacio en el cual debe haber una seguridad... un control de las personas que ingresan, un debido análisis en cámaras y demás”.
El comerciante también advirtió sobre la creciente inseguridad: “Para nadie es un secreto que el tema de inseguridad ha crecido últimamente... eso es un llamado también a las autoridades competentes, a la policía, que nos ayuden con este tema porque hay que apoyar al empresario”.
El robo ha dejado al descubierto las fallas en los sistemas de seguridad y ha encendido la preocupación entre los comerciantes de la ciudad. La investigación sigue abierta, mientras se intensifica el reclamo por mayores garantías para quienes sostienen sus negocios en Armenia.