La mañana avanzaba con normalidad en el aeropuerto de Cúcuta cuando un vuelo regional de Satena despegó rumbo a Ocaña. A las 11:42 a. m., la aeronave inició su trayecto; doce minutos más tarde, a las 11:54 a. m., se registró el último contacto con el control de tráfico aéreo. Desde ese momento, el silencio encendió las alarmas.
El vuelo NSE 8849 tenía previsto aterrizar hacia las 12:05 p. m., pero nunca llegó a su destino. La ausencia de comunicación activó de inmediato los protocolos de emergencia y puso en marcha una búsqueda contrarreloj. Satena confirmó que se trataba de un Beechcraft 1900, de matrícula HK4709, operado por la empresa Searca, con 13 pasajeros y dos tripulantes a bordo.
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Mientras avanzaban las primeras verificaciones técnicas, la incertidumbre se extendió entre autoridades y familiares. La aerolínea informó que, en coordinación con la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Aeronáutica Civil, se activaron todos los recursos disponibles para ubicar la aeronave. También se habilitó la línea telefónica (601) 919 3333 con el fin de centralizar la información oficial y atender a los allegados de las personas que viajaban en el vuelo.
Pasado el mediodía, y ante la falta de noticias concluyentes, la Gobernación de Norte de Santander lideró la instalación de un Puesto de Mando Unificado (PMU). En ese espacio, autoridades locales, organismos de socorro y entidades del sector aeronáutico comenzaron a cruzar datos y a coordinar los esfuerzos de búsqueda en una zona de difícil acceso, marcada por la geografía montañosa y condiciones climáticas complejas.
La confirmación llegó horas después desde una fuente inesperada. Campesinos de la vereda Curasica, en el municipio de Hacarí, reportaron el hallazgo de restos de una aeronave en una zona rural. Las imágenes que circularon en redes sociales mostraban partes del avión entre la neblina, un escenario que daba cuenta de la complejidad del terreno donde ocurrió el accidente.
Con esa información, el PMU confirmó lo que ya se temía, la aeronave se había accidentado y, según los datos preliminares, no había sobrevivientes. Satena precisó que la aeronave agotó su autonomía de vuelo hacia las 2:00 p. m., lo que ayudó a delimitar el área de búsqueda y a esclarecer la secuencia de los hechos.
Horas más tarde se conoció la lista de las personas que viajaban a bordo. Entre los pasajeros fallecidos se encontraban María Álvarez Barbosa, Carlos M. Salcedo, Rolando Peñaloza Gualdrón, María Díaz Rodríguez, Maira Avendaño Rincón, Anayisel Quintero, Karen Parales Vera, Anirley Julio Osorio, Gineth Rincón, Diógenes Quintero Amaya, Natalia Acosta Salcedo, Maira Sánchez Criado y Juan Pacheco Mejía. La tripulación estaba conformada por el capitán Miguel Vanegas y el capitán José de la Vega.
El impacto de la tragedia se sintió con fuerza en Norte de Santander, no solo por el número de víctimas, sino por los perfiles de algunos de los pasajeros. Uno de ellos era Diógenes Quintero Amaya, dirigente político de la región que aspiraba a ser elegido en la Cámara de Representantes en las próximas elecciones por el Partido de la U. En el Congreso hacía parte de la Comisión Tercera, encargada de asuntos de Hacienda y Crédito Público.
Quintero Amaya había llegado al Legislativo con 5.742 votos, respaldado por la Asociación de Familias Desplazadas de Hacarí. Nació en ese municipio el 29 de mayo de 1989 y, a lo largo de su trayectoria, ocupó cargos como personero municipal y defensor regional del pueblo, desde donde desarrolló un trabajo reconocido en la defensa de las víctimas del conflicto armado. En el vuelo lo acompañaba su asistente, Natalia Acosta Salcedo, también fallecida.
Durante las labores de atención a la emergencia, los organismos de socorro avanzaron en la recuperación de los cuerpos de las víctimas en la zona donde se produjo el accidente de la aeronave. El operativo se desarrolló en condiciones complejas por la ubicación y el acceso al lugar del impacto, mientras las autoridades adelantan los procesos de identificación y continúan con la verificación técnica de las circunstancias del siniestro.