En Palmira (Valle del Cauca), una serie de asesinatos ocurridos entre el 12 y el 14 de enero encendieron las alarmas sobre la intensificación de la violencia, presuntamente, vinculada a disputas por el microtráfico en la región.
En el centro de los hechos se encuentran los hermanos Jhan Carlos Grajales Gutiérrez y Leydi Calderón, que fueron asesinados en un lapso de menos de 24 horas.
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Sobre esto, según conoció El Tiempo, las muertes estarían atribuidas a disputas internas entre grupos criminales que operan en el área y buscan el control del negocio ilegal de estupefacientes.
Así inició la cadena de homicidios
La serie de crímenes comenzó el lunes 12 de enero con el asesinato de Leydi Calderón, de 29 años, en un establecimiento comercial de Villagorgona, corregimiento de Candelaria.
Hombres armados interceptaron a Calderón y a Steven Monsalve, abriendo fuego contra ambos. Monsalve murió en el lugar y Calderón, aunque alcanzó a ser trasladada a un hospital, falleció poco después debido a la gravedad de las heridas.
Dos días después, el conflicto se trasladó a Palmira, donde el hermano de la mujer, de 25 años, fue atacado con arma de fuego mientras se movilizaba en un vehículo particular cerca de la sede de Medicina Legal. De acuerdo con la policía, Grajales Gutiérrez se encontraba realizando trámites relacionados con el cuerpo de su familiar al momento del crimen.
La cadena de homicidios continuó con el asesinato de Sebastián Jiménez Álvarez, de 37 años, que fue interceptado por hombres armados en el barrio Villa Claudia, también en Palmira. Jiménez Álvarez falleció poco después en el Hospital Raúl Orejuela Bueno. De acuerdo con las versiones obtenidas por el medio citado. Una tercera persona presente en el vehículo logró huir y se desconoce su paradero.
Por su parte, el centro de formación IEsthetic Método CEM expresó su tristeza por el fallecimiento de Grajales Gutiérrez, estudiante del programa de Maquillaje Artístico: “Nuestras más sinceras condolencias a la familia, amigos y allegados de nuestro estudiante”.
La dirección del centro educativo lamentó la pérdida y afirmó: “Nos unimos en solidaridad a todos quienes hoy atraviesan este momento de dolor. Acompañamos sus corazones con respeto, cariño y cercanía, deseando que encuentren fortaleza, consuelo y paz ante tan irreparable pérdida”.
La comandante del Departamento de Policía del Valle del Cauca, general Sandra Liliana Rodríguez, confirmó que el cuerpo de Calderón fue trasladado a Medicina Legal, sitio donde se produjo el ataque posterior contra su hermano.
Entre las hipótesis que manejan las autoridades y fuentes consultadas por el medio mencionado destacan una posible venganza o el ajuste de cuentas relacionado con una deuda pendiente, aunque existe consenso en que los hechos responden a uns situación criminal más compleja.
Según una fuente del municipio entrevistada por el medio, la violencia estaría relacionada con la llegada, hace unos seis años, de un líder criminal proveniente del norte del departamento, que habría consolidado su poder en Candelaria y mantiene una red activa de sicarios y colaboradores.
Respecto a Calderón, la fuente señaló que mantendría vínculos con ese líder criminal, desempeñándose como “campanera”, encargada de alertar sobre amenazas al negocio del microtráfico.
La persona que la acompañaba el día del asesinato habría sido un supuesto sicarios del mismo grupo. El líder, descrito por la fuente como una figura poderosa y traicionera, evitaría dejar cabos sueltos en su organización, lo que explicaría la cadena de homicidios recientes.
El contexto de violencia se ve agravado por la formación de nuevas bandas interesadas en el control de territorios, impulsadas por el desarrollo de nuevas construcciones y la mejorada vía que conecta Cali con Candelaria.
Esta carretera, que también comunica con el norte del Cauca, facilita el transporte de estupefacientes en motocicleta, según el testimonio ofrecido a El Tiempo.