Una operación reciente de las tropas del Ejército Nacional en el municipio de Valdivia, Antioquia, terminó con la neutralización de una amenaza que ponía en riesgo a la comunidad y a la Fuerza Pública.
Según información oficial, los militares destruyeron en forma controlada un conjunto de explosivos hallados en la vereda Palomas, cerca de la conocida Troncal de Occidente.
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El decomiso incluyó materiales de alto poder destructivo: un cilindro de 40 libras, una granada IM26, 600 metros de cordón detonante, 350 metros de mecha de seguridad y un chaleco pixelado de uso exclusivo de las Fuerzas Militares. Las autoridades estimaron que estos elementos iban a ser empleados en un atentado contra la población y los uniformados que patrullan el sector.
La investigación apunta a que la Compañía Héroes de Tarazá, un brazo del grupo armado organizado ELN, estaría detrás de este plan. La presencia de estos explosivos en una vía tan transitada como la Troncal de Occidente hizo que la reacción militar fuera inmediata y minuciosa.
Especialistas del Equipo de Explosivos y Demoliciones (EXDE) se encargaron de la destrucción segura de todos los artefactos, lo que permitió neutralizar la amenaza de forma efectiva, de acuerdo con el reporte de la institución. Además, se formalizaron las denuncias correspondientes ante la Fiscalía General de la Nación para que se adelante la investigación judicial.
Desde la Décima Primera Brigada y el Grupo Liviano de Caballería N.° 9, las autoridades reiteraron su compromiso de mantener las operaciones ofensivas en la región. El objetivo, recalcaron, es combatir los factores de inestabilidad y proteger los derechos humanos de los habitantes de Antioquia, garantizando condiciones de mayor seguridad para todos.
Nuevo atentado en El Cerrojón, La Guajira
Un reciente atentado contra la infraestructura férrea del Cerrejón ha vuelto a poner en evidencia los riesgos crecientes de seguridad que enfrenta la industria minera en el departamento de La Guajira y sus consecuencias potenciales para la economía de la región.
La empresa ha advertido que este tipo de acciones compromete no solo la vida de las personas, sino también la estabilidad de una infraestructura estratégica para Colombia, lo que podría traducirse en un impacto directo sobre el empleo y el desarrollo regional, según informó Semana.
El incidente ocurrió en la noche del martes 13 de enero de 2026, cuando un tren que se dirigía hacia la mina se descarriló en el kilómetro 61 de la línea férrea, a raíz de un ataque perpetrado contra la vía férrea, hecho que provocó daños materiales que aún no han sido cuantificados.
Tras el atentado, Cerrejón expresó mediante un comunicado oficial citado por el medio de comunicación mencionado con anterioridad, que la evaluación técnica de la emergencia queda pendiente hasta que existan condiciones de seguridad para el acceso de los equipos especializados al lugar.
Actualmente, todavía no se ha determinado el impacto total sobre la operación ni el tiempo requerido para restablecer la circulación normal de los trenes, de acuerdo con la empresa. La compañía subrayó que la violencia asociada a este tipo de ataques “pone en riesgo la vida de las personas, afecta una infraestructura estratégica para el país y genera impactos directos sobre la operación, el empleo y la economía de La Guajira”.
En su pronunciamiento, Cerrejón también relacionó el ataque con un panorama regional caracterizado por bloqueos recurrentes y una presión operativa en aumento, según Semana.
Ante esta coyuntura, la empresa solicitó a las autoridades competentes la adopción urgente de medidas de seguridad adicionales para prevenir la repetición de hechos similares y reafirmó su compromiso con la región y las comunidades circundantes. Al cierre del reporte, Cerrejón enfatizó su rechazo ante la violencia, reiterando que “la violencia no puede imponerse sobre el derecho a la seguridad y al desarrollo”, tal como consignó el medio Semana.