La Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo (ASUNCAT) denunció un ataque armado contra uno de sus líderes sociales mientras se desplazaba por la vía que comunica a Tibú con Cúcuta, en el departamento de Norte de Santander.
El hecho ocurrió cuando el dirigente Freiman Velásquez se movilizaba en un vehículo asignado por el Estado, acompañado por su esquema de seguridad, según información divulgada por Caracol Radio.
De acuerdo con la denuncia conocida por la organización campesina, el ataque se presentó durante un desplazamiento desde la vereda Bertrania hacia la ciudad de Cúcuta, en una ruta frecuentada por líderes sociales y funcionarios en la región del Catatumbo.
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El vehículo utilizado hacía parte del esquema de protección otorgado por la Unidad Nacional de Protección (UNP).
Los hechos se registraron hacia las 8:50 de la mañana de este domingo, cuando el automotor fue interceptado por hombres armados en el sector conocido como La Cuatro, un punto ubicado sobre el corredor vial Tibú-Cúcuta. Según el reporte oficial, los atacantes portaban armas largas y cortas.
Los agresores se movilizaban en una camioneta y varias motocicletas, desde donde obligaron a detener el vehículo Mitsubishi de uso convencional asignado al líder social. Una vez interceptados, los ocupantes fueron intimidados y forzados a descender del automotor bajo amenazas con armas de fuego.
El informe señala que los escoltas del esquema de protección fueron despojados de sus armas de dotación, así como de sus pertenencias personales y del vehículo oficial. Posteriormente, los integrantes del esquema fueron obligados a ubicarse a un costado de la vía, donde permanecieron bajo control de los hombres armados.
Los escoltas fueron forzados a arrodillarse y amarrados de manos, quedando abandonados sobre la carretera, mientras los atacantes se retiraban del lugar con rumbo desconocido. El líder campesino no fue llevado por los agresores, pero quedó expuesto a la situación de riesgo generada por el desmantelamiento de su esquema de protección.
Tras la retirada de los hombres armados, se intentó solicitar ayuda a conductores que transitaban por la vía, sin obtener respuesta inmediata. Según la denuncia, varios vehículos se negaron a detenerse por temor, lo que prolongó la situación de vulnerabilidad de las personas afectadas.
La alerta a las autoridades se logró gracias a un teléfono celular que el protegido logró ocultar dentro de su chaleco, lo que permitió establecer contacto con la Policía de Norte de Santander. A través de esa comunicación se informó sobre lo ocurrido y se activaron los protocolos de respuesta.
De acuerdo con la información suministrada por ASUNCAT, la Policía notificó al comandante de la estación del municipio de Tibú y, en coordinación con el Ejército Nacional, se desplegó un operativo para ubicar al personal afectado. Posteriormente, los escoltas y el líder campesino fueron recogidos en el lugar de los hechos.
Las personas involucradas fueron trasladadas a una unidad militar, donde recibieron acompañamiento institucional tras el ataque. No se reportaron heridos, pero sí la pérdida temporal del vehículo y de elementos pertenecientes al esquema de protección asignado por la UNP.
La Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo indicó que el hecho fue puesto en conocimiento de la Unidad Nacional de Protección, entidad responsable de evaluar y ajustar los esquemas de seguridad de líderes sociales en el país. La organización expresó que el ataque representa una situación de riesgo para sus dirigentes.
ASUNCAT advirtió que este episodio constituye una amenaza directa contra la vida y la integridad de sus líderes, así como una afectación a las garantías necesarias para el ejercicio del liderazgo social y campesino en la región del Catatumbo, donde persisten condiciones de seguridad complejas.
En su pronunciamiento, la asociación solicitó la adopción de medidas urgentes y efectivas de protección por parte del Estado colombiano, además del adelanto de las investigaciones correspondientes para esclarecer lo sucedido. También señaló la necesidad de establecer responsabilidades frente a los hechos reportados.
La organización campesina manifestó que responsabiliza a los actores armados de cualquier situación que pueda poner en riesgo a sus integrantes, en un contexto regional marcado por la presencia de grupos armados ilegales y reiterados hechos de violencia contra líderes sociales.