La muerte de Hernán Chica Palacios, alias Santiago, máximo cabecilla del Frente de Guerra Occidental del Ejército de Liberación Nacional (ELN), representa uno de los golpes más significativos contra la estructura guerrillera en el Pacífico colombiano en los últimos años.
La operación militar que derivó en su baja se dio en el municipio de San José del Palmar, departamento del Chocó, no solo responde a una estrategia de presión militar, sino que habría sido posible gracias a una traición interna gestada por uno de los hombres de confianza de “Santiago”.
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Según información de inteligencia, Edwin Londoño Arango —conocido en la organización con los alias de Genaro, “Albeiro” o “El Mono”—, jefe de la estructura Ernesto Che Guevara, habría generado las condiciones para exponer a “Santiago” y facilitar su ubicación por parte de las autoridades.
“Genaro”, con amplio recorrido criminal, consolidó su influencia en los últimos años dentro del ELN en Chocó, Valle del Cauca, Antioquia y Risaralda, hasta convertirse en un interlocutor directo del principal cabecilla, destacó un informe de W Radio - Caracol Radio.
La relación de confianza entre ambos permitió a Londoño Arango conocer los movimientos y desplazamientos de Chica Palacios, información que terminó resultando clave para la operación.
Así fue la caída de ‘Santiago’, máximo cabecilla del Frente de Guerra Occidental de ELN
El trasfondo de la traición responde, de acuerdo con fuentes oficiales, a la disputa por el manejo de los recursos ilícitos del grupo armado.
Con el crecimiento de las finanzas provenientes de la extorsión, la minería ilegal y el narcotráfico, “Genaro” habría buscado apartar a su jefe para apropiarse de una mayor parte de esos recursos.
El informe de inteligencia señala que “Santiago” destinaba parte del dinero de la estructura a inversiones en locales comerciales, fincas, vehículos, casas y apartamentos en ciudades como Quibdó (Chocó), Cali (Valle del Cauca), Carepa (subregión del Urabá, en Antioquia), Pereira (Risaralda) y Cartagena de Indias (Bolívar).
Siguiendo ese patrón, “Genaro” habría comenzado a utilizar familiares y amigos como testaferros para poner a su nombre haciendas, maquinaria, bares y bienes raíces.
La fragmentación interna se profundizó con la ausencia de Emilse Oviedo, alias La Abuela, máxima líder del ELN en Chocó, quien se encuentra en Venezuela recuperándose de problemas de salud y evadiendo la ofensiva militar, luego de confirmarse que varios de los cabecillas del ELN y de las disidencias de las Farc, en especial de la Segunda Marquetalia liderada por alias Iván Márquez, están ocultos en territorio venezolano y buscan la forma de retornar al país tras perder privilegios con la caída del dictador Nicolás Maduro en Caracas.
Los factores que favorecieron la fractura dentro del Frente de Guerra Occidental de ELN: ‘Genaro’ quería destronar a ‘Santiago’
Esta situación debilitó el mando y aceleró las ambiciones de “Genaro”, que aprovechó la coyuntura para reconfigurar los anillos de seguridad de “Santiago”.
De acuerdo con el informe, “Genaro” le aseguraba a “Santiago” que el control territorial se mantenía intacto en zonas como Medio San Juan, aunque en realidad había retirado personal clave hacia otros puntos como Istmina, repitiendo esta estrategia en distintas ocasiones sin que el jefe guerrillero lo advirtiera.
El plan orquestado sin despertar llevó que a finales de 2025, en pleno periodo de fin de año, “Genaro” le recomendó a “Santiago” pasar Navidad y Año Nuevo en San José del Palmar, asegurando que el área estaba bajo control absoluto.
Pero nada de esto era así. “Santiago” aceptó en parte porque allí residen familiares suyos y antiguos conocidos, otro factor que favoreció al hoy líder guerrillero.
La recomendación resultó determinante: las autoridades, que ofrecían una recompensa superior a 1.600 millones de pesos por información sobre el cabecilla, lograron detectar su desplazamiento.
El operativo que dio con la baja de alias Santiago: una figura con largo historial en el ELN
El operativo fue ejecutado por tropas del Ejército y la Policía Nacional, e implicó la inserción coordinada de fuerzas por tierra, río y aire.
En un primer momento, la misión presentaba altos riesgos por los supuestos anillos de seguridad alrededor de “Santiago”, pero el uso de drones con sensores térmicos y herramientas tecnológicas de inteligencia permitió constatar que la escolta del jefe guerrillero estaba dispersa o ausente, y ello facilitó la ejecución del plan.
La baja de alias Santiago fue confirmada por los efectivos en el terreno (tal y como informó Infobae Colombia), aunque, debido a la presencia de sus hombres en la zona y a las condiciones selváticas, el cuerpo fue retirado y enterrado en un punto aún no revelado. Las autoridades militares sostienen que continúan las labores de ubicación del lugar de sepultura.
La relevancia de “Santiago” dentro del ELN era notable. Con más de 28 años en la organización, fue responsable de al menos diez paros armados que provocaron confinamientos masivos, desabastecimiento de alimentos, medicamentos y graves afectaciones humanitarias en Chocó y otros departamentos.
El prontuario de Chica Palacios incluye la coordinación de acciones armadas, extorsiones, secuestros, desplazamientos forzados y ataques tanto a la fuerza pública como a la población civil.
Además, fue uno de los principales responsables del control de rutas de narcotráfico y de minería ilegal en el Pacífico, áreas en las que el ELN mantiene alianzas con otras organizaciones criminales para fortalecer su control territorial y sus economías ilegales.
Las operaciones del ELN bajo su mando incluyeron atentados con cargas explosivas resistentes al agua, empleadas en ríos y zonas de tránsito de las Fuerzas Militares, así como la imposición de “impuestos” ilegales a comerciantes, transportadores y pobladores en la región.
Por último, “Santiago” también fue señalado por el uso de menores en actividades ilícitas y por coordinar alianzas con otros grupos armados.