En respuesta a Paloma Valencia, Gustavo Petro destacó la reducción de homicidios y afirmó que supera cifras de los gobiernos del expresidente Álvaro Uribe.
El presidente colombiano utilizó su cuenta en X para referirse a las afirmaciones de la senadora y candidata presidencial del Centro Democrático, que comparó los indicadores de seguridad entre las dos administraciones.
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El presidente Petro afirmó: “Está es la historia de la tasa de homicidio en Colombia, es un éxito nacional, incluso de Uribe, pero la verdad primero, en ningún año de los gobiernos de Uribe logró una tasa de homicidio tan baja como la que tenemos en nuestro gobierno”.
La discusión surgió después de que Paloma Valencia publicara un mensaje en el que cuestionó los resultados de la actual gestión.
La senadora sostuvo que “las cifras no mienten: con el expresidente Uribe los homicidios bajaron 46%, con este gobierno llevamos 40.000 asesinatos”.
Además, agregó: “Mientras las acciones terroristas con Uribe bajaron 70%, con Petro subieron en un 80%”.
La senadora y candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, concluyó su intervención pidiendo a los ciudadanos decidir sobre el rumbo del país.
Este nuevo intercambio de mensajes entre Gustavo Petro y Paloma Valencia, se suma al más reciente que tuvieron por los operativos militares que Estados Unidos realizó en Venezuela el sábado 3 de enero de 2026, que terminaron con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
El presidente colombiano acusó a la candidata presidencial Paloma Valencia de una posible traición a la patria. Petro señaló que las opiniones expresadas por Valencia respecto a los operativos estadounidenses en Venezuela podrían interpretarse como contrarias a los intereses nacionales de Colombia.
Según el mandatario, apoyar o justificar intervenciones militares extranjeras en la región representa un riesgo para la soberanía y la seguridad nacional.
El presidente enfatizó que si una figura política colombiana cree que es justificable sacrificar vidas inocentes —tanto de ciudadanos colombianos como de venezolanos de avanzada edad y soldados en cumplimiento de su deber—, esa postura podría repetirse en el contexto colombiano si se materializara una amenaza internacional similar. Para Petro, esta perspectiva equivale a un acto de deslealtad hacia el país, una acusación que elevó la tensión en el escenario político nacional.
En su respuesta, Petro invitó a Valencia a revisar los fundamentos de la “doctrina de la política de la seguridad”, sugiriendo que el análisis de estos textos ayudaría a comprender la gravedad de apoyar acciones de intervención militar extranjera en América Latina.
El mandatario relacionó estos eventos con la histórica Doctrina Monroe, una política estadounidense que, según él, buscó transformar a las naciones latinoamericanas en colonias. Petro estableció un paralelismo entre dicha doctrina y la “teoría del espacio vital” utilizada por regímenes autoritarios en Europa durante el siglo XX, argumentando que estas ideas causaron grandes conflictos globales.
Petro denunció de forma explícita la ofensiva militar de Estados Unidos contra Venezuela, resaltando que nunca antes una potencia había bombardeado una capital sudamericana. El presidente subrayó que ni líderes como Netanyahu, Hitler, Franco o Salazar habían ordenado ataques semejantes en la región, subrayando el carácter inédito y alarmante de la intervención.
Este evento, señaló Petro, dejará una marca indeleble en la memoria colectiva de América Latina, anticipando que las consecuencias perdurarán durante generaciones.
El jefe de Estado advirtió sobre el daño profundo que este episodio podría infligir a las relaciones entre los países del hemisferio. Instó a evitar respuestas violentas y a rechazar la vía de la venganza como mecanismo de resolución de conflictos. Petro reflexionó acerca de los riesgos que implica la instalación de sentimientos de revancha en la sociedad, especialmente entre la juventud más vulnerable.
En sus declaraciones, sostuvo que estos impulsos pueden conducir a dinámicas autodestructivas, como enfrentamientos por causas insignificantes. Según el mandatario, la venganza no contribuye a la transformación social y solo perpetúa el ciclo de violencia.