El ataque militar de Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero de 2026, conocido como Operación Resolución Absoluta, incluyó bombardeos en Caracas y resultó en la captura del dictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La ofensiva, confirmada por el presidente Donald Trump, desató una crisis política y social en Venezuela y reavivó la incertidumbre sobre la estabilidad regional, así como el futuro energético, comercial y político para Colombia.
Frente a esto, expertos advirtieron que la región enfrenta profundas consecuencias, en especial, en los sectores energético y comercial. Las cifras acompañan esos temores: hasta finales de 2025, los dos países atravesaban una lenta reactivación del comercio exterior, con un crecimiento del 8,3% en el intercambio durante los primeros nueve meses del año. Sin embargo, las exportaciones venezolanas a Colombia descendieron un 19,5% en ese mismo periodo.
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El ataque militar y la caída del régimen de Maduro podrían alterar de manera notable la dinámica bilateral, lo que puso en duda los proyectos energéticos, los acuerdos comerciales existentes y la continuidad de la reactivación entre Colombia y Venezuela.
No obstante, anteriormente, la ya expresidenta de la Junta Directiva de Ecopetrol, Mónica de Greiff, había mostrado una postura clara: mientras existan sanciones internacionales, “no es viable importar gas venezolano ni avanzar en la adquisición de Monómeros”. El contexto regulatorio y político se mantiene en suspenso los principales proyectos conjuntos, incluso antes del giro militar.
Producción de petróleo de Venezuela frente a Colombia
Las advertencias sobre la seguridad energética se sustentan en los datos. El economista Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, indicó que Venezuela tiene petróleo para 800 años al ritmo actual de explotación. Colombia solo tiene reservas para 8 años. Esto, teniendo en cuenta que la producción diaria de petróleo en Colombia alcanzó 780.000 barriles a finales de 2025, lejos del millón de barriles diarios que existía en 2015.
Así las cosas, mientras Colombia enfrenta limitaciones operativas, la producción petrolera de Venezuela podría crecer bajo condiciones de estabilidad e inversión. Se estima que, para finales de 2026, la producción venezolana se proyecta en 1.500.000 de barriles diarios, desde los 1.132.000 que se registraron en octubre de 2025.
Por su parte, Juan Camilo Restrepo, exministro de Hacienda, manifestó que “el negocio de Monómeros es malo y estaba planteado básicamente como un favor de Petro a Maduro; igual la importación de gas”. Remató: “No creo que ahora puedan hacerse ambos negocios”.
Adquisición de Monómeros
Para ir más allá, Infobae Colombia consultó al exministro de Hacienda José Manuel Restrepo, rector de la Universidad EIA, sobre si es buen momento para avanzar en la adquisición de Monómeros, el experto fue categórico.
Para él, “Monómeros es un activo estratégico para el agro colombiano, pero sigue expuesto a riesgos altos de gobernanza, litigios y reputación para el país hoy. Antes de pensar en comprar, hay que asegurar reglas claras, blindaje jurídico y una estructura de administración profesional y tener certeza de la forma de adquirirla. Comprar en medio de incertidumbre política y regulatoria suele terminar siendo costoso para el Estado. Mal momento por ahora”.
En cuanto a la intención de importar gas venezolano, el exfuncionario recomendó prudencia. Anotó que importar gas requiere producción real, infraestructura operativa, contratos confiables y cumplimiento sostenido en el tiempo. Resaltó que la apertura del mercado dependerá de la evolución política de Venezuela, pero recalcó.
“Colombia debe evaluar esa opción como complemento, no como sustituto de su estrategia interna. Es urgente permitir la exploración no convencional o fracking de gas urgentemente”, agregó.
Al referirse al contraste petrolero, hizo énfasis en la compleja ventaja venezolana: “Venezuela tiene una de las mayores reservas de petróleo del mundo, pero eso no se traduce automáticamente en ventaja. Ellos llevan años de desinversión y han destruido 80% de sus capacidades, tienen deterioro técnico y pérdida de capital humano gigantesco y han reducido de forma significativa su capacidad efectiva de producción”.
Freno a la exploración
De igual manera, alertó que el riesgo es que, mientras Venezuela de manera eventual podría recuperar producción si hay cambios estructurales, Colombia frene exploración y producción sin aún tener alternativas que compensen esos ingresos. Insistió en que el país debe abrir la firma de nuevos contratos de exploración y habilitar fracking para gas y petróleo.
“Lo que sería lo peor es la activación de Venezuela y la desactivación del sector de hidrocarburos en Colombia sin una transición responsable ni ordenada”, puntualizó.
Asociación entre Ecopetrol y PDVSA
Sobre una posible asociación entre Ecopetrol y PDVSA, José Manuel Restrepo respondió que “estamos en el inicio del proceso de transición y es prematuro hablar del tema. Hoy no habría claridad total sobre sanciones, gobernanza, manejo de riesgos y protección del patrimonio de Ecopetrol”.
De igual manera, el exministro de Hacienda abordó el posible impacto de la intervención estadounidense en el suministro y precio de la gasolina en Colombia. De acuerdo con él, el impacto directo sobre Colombia es limitado.
“En el corto plazo, los precios de la gasolina en Colombia dependen mucho más de la política interna de precios y de los mercados internacionales que de Venezuela”. Detalló que, si bien la normalización del sector energético venezolano podría influir de manera marginal en la oferta regional, “no sería un factor determinante en los precios locales”.
Comercio entre Colombia y Venezuela
Acerca de la reapertura del comercio exterior con Venezuela, Restrepo, también exministro de Comercio, Industria y Turismo, fue enfático al decir que el comercio puede reactivarse de forma gradual, pero una apuesta fuerte debe esperar señales claras y sostenidas de estabilidad institucional, seguridad jurídica y cumplimiento de contratos.
Recomendó que Colombia no cierre la puerta, pero tampoco se precipite. “La experiencia regional muestra que la cautela bien informada es mejor que el entusiasmo apresurado”, añadió.
De cara al largo plazo, Restrepo considera que, si la democracia retorna a Venezuela, habrá una gran oportunidad para la inversión colombiana en sectores como alimentos, medicamentos y productos de aseo, y se abrirá un mercado de exportaciones que podría representar hasta un punto porcentual de crecimiento adicional para Colombia. Sin embargo, el exministro anotó que “vamos paso a paso y falta mucho en esta transición”.
Bases sólidas y sostenidas
A su juicio, las oportunidades existen, pero dependen de avances reales y la condición imprescindible es que Venezuela recupere seguridad institucional, reglas de mercado claras y un marco democrático funcional. “La activación de Venezuela y la desactivación del sector de hidrocarburos en Colombia sin una transición responsable sería lo peor”, reiteró. Dejó claro que cualquier apuesta por robustecer las relaciones comerciales exige bases sólidas y sostenidas.
Remarcó que “no por madrugar amanece más temprano”, por lo que insistió en dejar que la transición avance y evaluar con rigor y cuidado. Dijo que es clave un Gobierno en Colombia que, de la mano de EE. UU., aproveche la oportunidad, ya que para este gobierno en Colombia. ello será imposible. “Se necesitará la recuperación de reglas claras de mercado en Venezuela que den tranquilidad al empresariado colombiano”, agregó.
Cree que Colombia tendrá un dividendo de la reconstrucción democrática en Venezuela. pero depende de un gobierno local que crea en ese tránsito a la democracia que, difícilmente, se logra con este gobierno, ya sea en este país u otro que represente la misma línea ideológica, y depende de que las reglas de juego de mercado se vayan implementando de nuevo en Venezuela y el sector empresarial tenga tranquilidad y confianza en ellas.