En la madrugada del 3 de enero, se registró un ataque por parte de Estados Unidos contra la dictadura de Venezuela, que terminó con la captura de Nicolás Maduro, lo que representa el final de la dictadura en la nación sudamericana.
Entre las múltiples reacciones que se han expuesto hasta el momento, varias han sido desde Colombia, en donde se ha hablado del impacto que tendrá este hecho en varios factores para el país.
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Precisamente, uno de los puntos mencionados es la presunta relación que existía entre el dictador y los grupos armados colombianos, un tema que ha sido mencionado en más de una ocasión en los últimos meses.
Es por ello que, en diálogo con Infobae Colombia, el experto en geopolítica Juan Camilo Ubaque analizó el impacto inmediato que tendrá para el conflicto interno de Colombia y los temas fronterizos con Venezuela, la caída de Nicolás Maduro.
En primer lugar, Ubaque mencionó que la operación militar registrada en Venezuela tiene a Colombia como un “receptor inevitable”, puesto que el éxodo migratorio que se podrá registrar tiene al país cafetero como destino principal de los venezolanos.
“Al ser la única ruta terrestre hacia los Andes y el cono sur. Lo que inició como una crisis humanitaria ha mutado en un desafío de seguridad nacional, permitiendo la infiltración de estructuras de crimen transnacional en nodos estratégicos como Bogotá y Medellín. Ahora, desde la óptica de la geopolítica atlantista, Colombia se posiciona como el “alfil” estratégico de Estados Unidos, lo que eleva el riesgo de fricción directa ante un posible cerco militar que Venezuela intenta evitar a toda costa“.
Precisamente, en ese contexto es que cobra importancia la masiva presencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la zona fronteriza entre Venezuela y Colombia.
“Allí se observa una estrategia de bloqueo institucional dirigida por el ELN. Este grupo actúa como un actor binacional instrumentalizado para impedir el avance de las Fuerzas Militares de Colombia y cualquier coordinación operativa con los Estados Unidos. La persistencia de esta ofensiva durante los últimos meses responde a un diseño táctico para evitar la presencia del Estado en las periferias”, analizó Juan Camilo Ubaque.
Para el experto en geopolítica, es importante que el Estado colombiano garantice que las zonas de conexión con Venezuela vuelvan a ser corredores seguros, puesto que en la actualidad hay un poder “estratégico” en esa zona.
“La inteligencia estratégica sugiere la proximidad de una guerra civil de carácter transnacional. Venezuela ha replicado el modelo de las milicias islámicas de Irán, institucionalizando un paramilitarismo a través de las Milicias Bolivarianas para ejecutar una guerra híbrida y asimétrica. Estos grupos están diseñados para operar en centros de poder económico y activos energéticos (gas y petróleo), pero también para extender la subversión hacia Colombia”.
Teniendo en cuenta que estructuras criminales transnacionales, como el Tren de Aragua, tienen presencia en Colombia, para Ubaque esto representa un riesgo inminente por la situación que se registra actualmente en Venezuela.
“Con más de 2,8 millones de venezolanos en territorio colombiano, el riesgo de automatización de células de insurgencia urbana se convierte en una amenaza latente ante el colapso del orden institucional en Caracas”, mencionó el experto.
Por último, el experto respaldo la decisión de aumentar la presencia militar en la frontera, puesto que considera que en caso de no tener un personal activo y suficiente en esas zonas, Colombia podría sufrir un daño colateral en el intento de los grupos armados y delincuenciales de responder tras la caída de Maduro.
“Colombia se encuentra, por tanto, en una vulnerabilidad crítica al absorber directamente las crisis exportadas: desde la desestabilización fronteriza hasta la instrumentalización violenta de la migración. Ante la potencial caída de la dictadura venezolana y el despliegue del “Estado de Conmoción Exterior”, se prevén represalias contra la soberanía colombiana. Es imperativo mantener la alerta máxima para contener una amenaza que, mediante fuerzas y grupos binacionales, pretende ignorar las fronteras nacionales y golpear la institucionalidad“.