El surgimiento de reading parties (fiesta de lectores) en Medellín ha introducido una alternativa inusual y compartida al hábito privado de la lectura, que busca ofrecer pausas de introspección en medio de la vida urbana.
La primera reunión de este tipo, realizada en la Iglesia del Perpetuo Socorro, resultó en una sorprendente asistencia, superando con más del triple los cupos iniciales e implicando para muchos la recuperación de un espacio de encuentro en torno a los libros.
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La raíz de este fenómeno se encuentra en Nueva York, donde en 2023 un pequeño grupo de amigos decidió rebelarse ante el vértigo citadino reuniéndose a leer en silencio.
Ben Bradbury, uno de los fundadores y portavoz de Reading Rhythms, recordó el origen en diálogo con El Mundo España.
“Organizamos este tipo de fiesta en una azotea (no éramos más de diez personas) y, a través del boca a boca, nos dimos cuenta de que no éramos los únicos que buscaban tiempos de lectura más dilatados”, recordó Bradbury.
A partir de esa experiencia y el entusiasmo creciente, la idea se trasladó a otras ciudades, adaptándose a contextos distintos.
La llegada del formato internacional a Medellín se gestó gracias a la colaboración entre Belén Torregrosa, referente del proyecto en Madrid, y Erika Jaramillo, presidenta de la Corporación Perpetuo Socorro y directiva en Mattelsa.
Jaramillo relató que el detonante fue la publicación de una imagen de una reading party europea en la cuenta de Instagram del distrito: “Todo el mundo empezó a escribirnos: ‘¿Cuándo es?, ¿dónde es?, ¿cómo me inscribo?’”. Esa respuesta masiva motivó la realización de un evento local, junto a la agencia Duende y la librería Bukz, con la intención de resignificar la lectura en un entorno colectivo.
La decisión de instalar el encuentro en la Iglesia del Perpetuo Socorro no fue fortuita; el equipo organizador buscaba un lugar capaz de potenciar la dimensión ritual del acto lector. La ambientación: luz tenue, música suave y la constante presencia del párroco, colaboró en transformar el espacio en un destino para el recogimiento y la conexión comunitaria. “
Pensamos que era una manera de lograr que un lugar sagrado pudiera ser también un lugar abierto a la cultura”, precisó Jaramillo a El Colombiano.
Durante dos horas, los presentes, sentados en las bancas, encendieron pequeñas lámparas blancas para leer con la única compañía de la música gregoriana.
El encuentro, denominado “Luciérnagas en la oscuridad”, inició con la lectura colectiva de un poema y buscó sumergir a los asistentes en una experiencia casi ceremonial.
De los cien cupos previstos, se inscribieron 250 y, finalmente, ochenta personas participaron. Según señaló Jaramillo, “Agradecieron tener ese momento sin distracciones, en un lugar tan especial, estableciendo conexiones genuinas, acercándonos al otro desde lo que tenemos en común”.
El formato, replicado en distintas partes del mundo, consiste en que cada asistente lleva su propio título y lee en silencio durante intervalos que van de veinte minutos hasta una hora, a veces intercalando espacios de conversación.
En la cita de Medellín, circularon ejemplares como El extranjero, de Albert Camus; La biblioteca de la medianoche, de Matt Haig, y Niñapájaroglaciar, de Mariana Matija.
Se propuso así no solo compartir la lectura, sino también favorecer que los lectores puedan superar bloqueos y acercarse a nuevas temáticas.
Tras el éxito de esta primera edición, sus organizadores ya adelantan conversaciones para futuras citas. Jaramillo manifestó su intención de que estos eventos se vuelvan regulares.
“Esto tiene que crecer, multiplicarse y expandirse todo lo que podamos. El sueño es repetirlo muchas veces y con muchas personas”. Así, el Distrito Creativo El Perpetuo Socorro pretende consolidarse como un referente cultural que invita a pensar nuevos modos de encuentro.
La iniciativa, al alinearse con una tendencia internacional, redefine la lectura como un acto de comunidad y propone al público medellinense una manera diferente de detenerse y reconectar: eligiendo el silencio colectivo como espacio de unión y exploración compartida.