El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 15 de agosto de 2025 en un promedio de $4.707,33, lo que representó una caída de $13,91 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de -0,29%. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.736,18 y un mínimo de $4.686,94, reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.
Si bien no se registraron máximos históricos, la caída en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.
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Con referencia a la rentabilidad de la última semana, el euro marca un descenso 0,43%; desde hace un año acumula aún un ascenso del 1,65%.
Analizando este dato con el de jornadas pasadas, encadenó dos fechas sucesivas en valores positivos. La cifra de la volatilidad fue inferior a la acumulada en el último año, de manera que está teniendo un comportamiento más estable de lo que indica la tendencia general en los últimos días.
Comportamiento de las divisas
El mercado cambiario atraviesa días de relativa calma, pero bajo la superficie se mueven fuerzas que condicionan el comportamiento del euro frente al peso colombiano. El dato más reciente de ventas minoristas en Estados Unidos debilitó al dólar, permitiendo un respiro a varias monedas emergentes, incluido el peso. Sin embargo, este alivio convive con un trasfondo de cautela global, los inversionistas siguen evaluando la trayectoria de la política monetaria estadounidense y el rumbo de la economía europea.
En lo local, el peso colombiano mostró fortaleza reciente gracias al optimismo por la publicación del PIB nacional. Aunque el crecimiento no fue tan robusto como esperaba el mercado, sí ha sido suficiente para respaldar la visión prudente del Banco de la República. Este escenario refuerza la idea de que la moneda colombiana podría mantener un sesgo de apreciación, al menos en el corto plazo. De hecho, los analistas proyectan que la cotización frente al dólar se moverá en un rango entre $4.020 y $4.075, con posibles extensiones hacia $4.000 y $4.090. Esa estabilidad en la relación peso-dólar se convierte en un punto de partida clave para entender cómo se comporta el cruce euro/peso.
En Europa, la moneda única ha enfrentado presiones. El EUR/USD retrocedió hasta 1,1638 después de que el fuerte repunte del Índice de Precios al Productor en EE. UU. redujera la probabilidad de un recorte agresivo de tasas de la Fed en septiembre. En vez de un ajuste de 50 puntos básicos, los mercados ahora consideran más plausible un recorte moderado de 25 pbs o incluso una pausa. Esta expectativa devolvió algo de brillo al dólar y le quitó terreno al euro.
El panorama macroeconómico de la eurozona tampoco ofrece mucho soporte a la divisa europea. El PIB del segundo trimestre creció apenas 0,1% frente al trimestre previo y 1,4% anual, en línea con lo esperado, pero sin señales de aceleración. Peor aún, la producción industrial cayó 1,3% en junio, reflejando la debilidad estructural del sector manufacturero. La combinación de bajo dinamismo y tensiones comerciales con EE. UU., donde siguen vigentes aranceles del 15% sobre bienes europeos, mantiene la presión sobre la confianza inversora en la región.
Aun así, no todo está perdido para el euro. Si la Reserva Federal efectivamente recorta tasas mientras el Banco Central Europeo mantiene su postura, el diferencial de rendimientos podría estrecharse, brindando soporte a la moneda única. Sin embargo, este escenario depende de la trayectoria de la inflación en EE. UU. y de cómo evolucione la relación política entre Washington y Moscú tras la reunión Trump-Putin sobre Ucrania. Un agravamiento del conflicto podría reactivar la búsqueda de refugio en el dólar y debilitar de nuevo al euro.
Para Colombia, la relación euro/peso tiene implicaciones relevantes. Un euro debilitado frente al dólar, pero en un contexto de peso colombiano relativamente fuerte, puede traducirse en menores ingresos por exportaciones hacia Europa y en cierta presión sobre las empresas locales que comercian con la región. Al mismo tiempo, un euro barato abarata las importaciones desde la eurozona, lo que puede favorecer a sectores industriales y comerciales que dependen de insumos europeos.