El precio del dólar estadounidense en Colombia cerró la jornada del 14 de agosto en un promedio de $4.048,84. Esto significó una subida de $28,2 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM), que se ubicó en $4.020,64.
La divisa norteamericana tuvo un precio de apertura de $4.040,00, tocó un máximo de $4.055,90 y un mínimo de $4.038,00. Además, durante el día, de acuerdo con la plataforma Set-FX, se negociaron más de USD721 millones en 1.074 transacciones.
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Teniendo en cuenta los últimos siete días, el dólar estadounidense registra una subida 0,21%; sin embargo en el último año mantiene aún una bajada del 3,09%.
Comparando este dato con el de jornadas previas, puso el fin a tres sesiones de tendencia negativa. La cifra de la volatilidad presentó un balance notoriamente inferior a la volatilidad que mostraron los datos del último año, lo que manifiesta que está teniendo un comportamiento más estable de lo previsible últimamente.
Lo que influye en el mercado
El comportamiento del dólar frente al peso colombiano (USD/COP) está fuertemente influenciado por las señales mixtas provenientes del panorama económico internacional, especialmente desde Estados Unidos. El informe de precios al productor (PPI) de julio en EE.UU. sorprendió con un aumento intermensual del 0,9% y un avance interanual del 3,3%, el mayor desde junio de 2022. Esta cifra supera las expectativas y pone en entredicho las previsiones de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, dado que refleja presiones inflacionarias persistentes en la economía estadounidense.
Cuando el mercado anticipa que la Fed mantendrá o incluso endurecerá su política monetaria, el dólar tiende a fortalecerse globalmente, afectando a monedas emergentes como el peso colombiano. El alza del PPI implica que la Fed podría ser más cautelosa en flexibilizar su política, manteniendo altas las tasas de interés y, por ende, haciendo más atractivos los activos denominados en dólares. Esto eleva la demanda de la divisa estadounidense y presiona al alza la cotización USD/COP.
Sin embargo, la situación no es unidireccional. El mercado laboral de EE. UU., aunque todavía fuerte, muestra signos de desaceleración, con solicitudes iniciales de desempleo en 224.000 y revisiones a la baja en las nóminas. Esto modera parcialmente la presión sobre la Fed, pero no lo suficiente como para revertir la tendencia de un dólar firme en el corto plazo.
En el contexto global, Europa aporta señales de debilidad económica. El PIB de la Eurozona creció solo un 0,1% en el 2T25, su menor ritmo desde finales de 2023, acompañado de una contracción del 1,3% en la producción industrial. Este deterioro, junto con las tensiones comerciales con EE. UU., contribuye a un entorno de mayor aversión al riesgo, lo que históricamente beneficia al dólar como activo refugio.
En Asia, China intenta sostener la confianza de los mercados mediante estímulos económicos, mientras Japón enfrenta presiones inflacionarias y un aumento en los rendimientos de sus bonos, lo que puede generar ajustes en los flujos de capital hacia activos en dólares.
En Latinoamérica, Brasil afronta riesgos fiscales que podrían incrementar la percepción de volatilidad regional. En contraste, Colombia presenta datos internos más alentadores, la confianza del consumidor subió a 5,3% en julio, máximo desde 2024, y el comercio minorista muestra señales positivas. Estos elementos apoyan al peso colombiano en el plano doméstico. Sin embargo, el fuerte descenso interanual (85,13%) en el saldo de los Depósitos del Tesoro, derivado de compras de bonos y dólares por parte del gobierno, indica un uso intensivo de divisas que podría limitar la apreciación del COP.
En suma, el USD/COP enfrenta una presión alcista moderada, con un rango probable de volatilidad alta en el corto plazo. Factores internos positivos en Colombia pueden mitigar parcialmente el impacto, pero la fortaleza global del dólar limita el potencial de apreciación del peso en las próximas semanas.