Andrey José Piñarete Galindo, el colombiano que amenazó desde España a Federico Gutiérrez el 10 de agosto de 2022, conoció su condena tras la decisión del Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Bogotá, diligencia que se llevó a cabo en las últimas horas.
Los mensajes que Piñarete le envió en su cuenta de Instagram al hoy alcalde de Medellín, tuvieron tal impacto que luego de un par de años de investigación entregaron como resultado la sentencia a 6 años y 4 meses de prisión del ciudadano colombiano por violentar los derechos humanos de los servidores públicos.
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“Das asco pichurria, meterte una indumil es poco mejor unas 15, dejarle la cabeza llena de metralla”, fueron las palabras que tenían como objetivo generar un escenario de pánico en Gutiérrez y expresar su deseo de acabar con la vida del político.
Por estos hechos, Federico llegó hasta la Fiscalía General de la Nación el 16 de agosto de 2022 a interponer la denuncia en contra de este ciudadano, caso que fue recibido y gestionado por el Grupo de Amenazas de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos, tomó el caso.
Para el 18 de enero de 2023 se hizo válida la imputación, y desde entonces este hombre no aceptó los cargos.
No obstante, el ente investigativo pudo comprobar, gracias a la colaboración de la expareja de este hombre, que la cuenta y ubicación geográfica de Andrey en el momento de enviar los mensajes correspondían a los datos arrojados en la inspección de los especialistas en el tema.
De acuerdo con Semana, este fue el argumento de la Fiscalía para pedir la condena contra el implicado: “En consonancia, enfatizó que el carácter violento que resaltó la excompañera sentimental del encartado, por el que debió denunciarlo penalmente, es indicativo del dolo que exige el tipo penal en discusión; que las amenazas se dieron en razón de la calidad de líder político y no por motivo diferente; que las cuentas de aquel están asociadas al mismo número de teléfono, tienen un dominio colombiano y otro español”.
Finalmente, la Fiscalía fue clara al afirmar que tras las inspecciones no se presentaban rastros de otras cuentas similares, con la misma ubicación especial y activas a la hora de realizar el envío del mensaje:
“Hizo hincapié en que no se hallaron más perfiles con el mismo nombre y que se supo que hubo actividad en la cuenta de Instagram desde España el 10 de agosto de 2024 a las 23:42 y que no obstante que en el escrito de acusación se dice que la amenaza se produjo a las 22:57, es importante a la hora de emitir el fallo, tomar en consideración las diferencias horarias y que no solo se recibió un mensaje”, concluyeron.
Finalmente, la togada, en la diligencia comentó que el mensaje de Andrey “puso de manifiesto un odio visceral, la intención de generarle temor e intranquilidad en lo personal y familiar y se mostró el interés de atentar contra su vida, en razón a su condición”.
Y agregó que el mensaje que recibió el político antioqueño, no fueron solo palabras, sino que estuvo cargado de un sentimiento genuino que llegó a poner en riego la vida de Federico desde el punto de vista de las autoridades y el análisis del comportamiento: “estuvo cargado de un enconado rencor intersubjetivo que sin duda generó terror y zozobra en su destinatario, pues le indicaba que le iba a llenar la cabeza de balas y que eso era poco para lo que merecía; lo que resulta a todas luces alarmante y preocupante”.