Las tiendas de barrio en Colombia, columna vertebral del comercio minorista para miles de comunidades, enfrentan una caída muy importane en las ventas, con una disminución del 3,6% registrada durante el primer trimestre de 2025, según un estudio de Servipunto.
El fenómeno es un reflejo del impacto de la desaceleración económica y la contracción del consumo en los hogares, lo que amenaza de manera directa la estabilidad de cerca de 450.000 establecimientos de este tipo y los empleos de 575.000 personas vinculadas al sector.
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El análisis detalla que mientras los hogares de ingresos bajos todavía compran en estos lugares, los de estratos medios experimentaron una caída más aguda en los patrones de consumo. El informe calcula una reducción del 11,7% en transacciones y del 12,4% en unidades vendidas en este segmento, lo que encendió las alertas sobre el futuro inmediato del comercio de proximidad.
“Aunque se mantiene una desaceleración levemente lineal frente a los cortes trimestrales del 2024, la tienda de barrio no logra recuperarse del todo frente a los impactos macroeconómicos y sociales desde el 2023”, explicó el líder de Data Analytics de Servipunto en Servinformación, Juan Pablo Muñoz.
Rotación de productos esenciales
El impacto también se refleja en la rotación de productos esenciales. El informe resalta que las 12 categorías más vendidas disminuyeron un 5%, lo que dejó en evidencia un cambio en los hábitos de compra de los consumidores, que ahora priorizan elementos de primera necesidad. Dicha tendencia se ven amplificada por presiones inflacionarias y el alza en los costos, factores principales que obligaron a los consumidores a ajustar los presupuestos.
A pesar de la reducción en el número de bienes adquiridos, el valor promedio del ticket en las tiendas de barrio subió un 8,5%, con lo que alcanzó los $9.761. El fenómeno puede explicarse por los aumentos en los precios frente a una menor cantidad de productos consumidos.
Se destaca que, en ciudades como Bogotá, Bucaramanga y Pereira, la dinámica es particularmente severa, ya que los clientes redujeron la frecuencia de compra debido a la sensibilidad frente a las variaciones de precios.
Además, un factor crítico que intensificó los retos para este tipo de negocios es la competencia con las grandes superficies y las cadenas de descuento.
Dice el informe que las promociones más agresivas de estas últimas llevaron a que más consumidores opten por estas alternativas, lo que los aleja de las tiendas de barrio. El traslado de compradores modificó de manera notable la dinámica de consumo, lo que genera incertidumbre sobre la sostenibilidad de los pequeños comercios.
Viabilidad de los negocios
Expertos ya advirtieron que, de no revertirse esta tendencia, el sector podría enfrentar desafíos aún mayores en los próximos meses, lo que podría afectar tanto la viabilidad de los negocios como el acceso a productos básicos en las comunidades más vulnerables. Dentro del contexto actual, la capacidad de adaptación será esencial para mantener operativas las tiendas de barrio.
Según el análisis, los comerciantes ya aplican estrategias concretas, como un mejor manejo de inventarios y programas de fidelización, con el objetivo de retener a los clientes que aún confían en estos puntos de venta.
La situación refleja, además, cómo las transformaciones macroeconómicas desde 2023 cobraron su cuota en cada segmento del comercio minorista colombiano. La tienda de barrio, históricamente resiliente ante crisis económicas, ahora enfrenta un contexto inédito, donde los patrones de consumo sufren ajustes significativos y los clientes buscan alternativas en un entorno de mayor presión financiera. La combinación de estos desafíos podría delinear un panorama incierto para el comercio de cercanía en los próximos meses.