En Bogotá, tres individuos sospechosos de ser parte de Los Pillos, una agrupación criminal especializada en el robo a usuarios de servicios financieros, fueron aprehendidos después de una rigurosa investigación de seis meses liderada por las autoridades locales.
Según El Espectador, la Policía Metropolitana de Bogotá identificó a los arrestados como Piedad Juliana Galindo Coronado, Jair Doncel Fiscal y Edwin Alfonso Buenaventura Quintero, quienes supuestamente se encargaban de seguir y atracar a ciudadanos que retiraban dinero de bancos o cajeros automáticos bajo amenaza con armas de fuego.
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El esquema operativo de la banda consistía en que dos de sus miembros seleccionaban a las víctimas dentro de las entidades financieras y, tras recoger información detallada, se ponían en contacto con sus cómplices para ejecutar el robo.
Se les vincula con al menos ocho incidentes en el sector sur de la ciudad, acumulando un botín aproximado de 150 millones de pesos. Las fuerzas del orden lograron el avance en las investigaciones gracias al análisis de más de 120 horas de grabaciones de cámaras de seguridad.
Durante la captura de los sospechosos, se identificó a un ex patrullero de la policía entre los detenidos, quien al parecer tenía a su cargo la coordinación de los asaltos. Este dato fue aportado por el general José Daniel Gualdrón, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá.
Los implicados enfrentan cargos por concierto para delinquir agravado, hurto agravado y calificado, y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, y municiones. Cabe destacar que ninguno de los detenidos ha aceptado los cargos imputados.
La relevancia del caso se ha visto aumentada por la implicación de un exmiembro de las fuerzas del orden en el crimen organizado, sumándose al hecho de que las autoridades están investigando las posibles conexiones de Los Pillos con otros grupos delictivos recientemente desmantelados, según información recabada por Caracol Radio. Estos grupos también contaban con ex y activos policías entre sus filas, lo que subraya la grave problemática de corrupción dentro de la institución.
Operativo en Chocó y Antioquia termina con 11 arrestos por narcotráfico
En un operativo realizado en la mañana del 11 de febrero, fuerzas militares de Colombia, junto con la Fiscalía General de la Nación, efectuaron un golpe significativo contra el narcotráfico en el Pacífico colombiano.
La intervención resultó en la desarticulación de una red transnacional dedicada al envío de estupefacientes hacia Centroamérica, con un total de 11 arrestos en diversos municipios de los departamentos de Chocó y Antioquia. Entre los detenidos se encuentra un concejal en ejercicio del municipio de Jurado (Chocó), cuya identidad permanece resguardada con fines judiciales.
La operación destapó que esta red criminal tenía la capacidad de movilizar hasta una tonelada de clorhidrato de cocaína mensualmente, produciendo ingresos por encima de los 240 millones de dólares anuales.
La captura de los implicados fue posible gracias a la colaboración entre la Armada de Colombia, el Ejército Nacional, y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, quienes efectuaron incursiones en áreas como Bahía Solano, Nuquí, y Medellín. Los allanamientos en Medellín permitieron la captura del líder principal y la coordinadora logística de la organización.
La red hacía uso de rutas clandestinas y centros de acopio subterráneos en zonas rurales para la recepción y posterior envío de la droga a través de embarcaciones tipo Go-fast hacia Panamá y Costa Rica. Desde allí, los estupefacientes eran distribuidos hacia Estados Unidos y Europa, reportando ganancias mensuales para los líderes de hasta 20 millones de dólares. En uno de los operativos, se incautaron más de cuatro toneladas de cocaína, lo que evidencia el extenso alcance de esta operación contra el narcotráfico.
Dentro de los detenidos destacan alias Jose Yeiron (Don Y o Ballena), identificado como el cabecilla de la organización, y alias Chonia (Mujer de Santa), la cual ejercía de coordinadora logística. Ambos mantenían vínculos con el Clan del Golfo, demostrando la interconexión entre distintas facciones criminales en el país. Otros arrestados incluyen a responsables de la coordinación de acopio y distribución de la droga, así como de la falsificación de embarcaciones empleadas en el tráfico.