Homenaje a Wilson, el perro rescatista: Fuerzas Militares revelaron fecha de entrega de su estatua

El comandante de Operaciones Especiales de las FF. MM. y líder de la Operación Esperanza confirmó la fecha y el lugar donde quedará ubicada la escultura del comando canino

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El canino belga malinois de las Fuerzas Especiales tendrá su propio estatua como homenaje - crédito Fuerzas Militares
El canino belga malinois de las Fuerzas Especiales tendrá su propio estatua como homenaje - crédito Fuerzas Militares

Las Fuerzas Militares dieron a conocer que el perro Wilson, canino de raza Belga Malinois que se perdió en la espesa selva entre los departamentos de Caquetá y Guaviare en busca de los cuatro hermanos que sobrevivieron tras la caída de la avioneta en la que viajaban, será homenajeado con una estatua por su heroica labor.

Así lo confirmó el general Pedro Sánchez, comandante de Operaciones Especiales de las Fuerzas Militares, y líder de la Operación Esperanza, mediante la cual se logró ubicar a los menores extraviados 40 días.

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De acuerdo con el oficial, el jueves 23 de noviembre se haría la entrega de la escultura como un homenaje que se rinde al canino que fue clave para el rescate: “Vamos a hacer la develación de un busto en el cual está Wilson, nuestro comando; pero con nuestros comandos también, con aquellos que entregaron la vida para que otros vivieran. Es un mensaje muy claro: morir por la patria es vivir para la historia”, indicó el general Sánchez en diálogo con Blu Radio.

Durante la charla, el alto oficial también detalló que la escultura quedará ubicada en el Comando Conjunto de Operaciones Especiales de las Fuerzas Militares, aunque también dio a conocer que existe un proyecto en el museo militar de Tocancipá, donde se planea construir un monumento más grande sobre la Operación Esperanza. “E indudablemente Wilson, nuestro héroe de cuatro patas, aquel comando que nunca regresó de la selva, estará en ese lugar”, puntualizó el general.

De otro lado, las FF. MM. realizaron el lanzamiento del libro homónimo de la misión en el que narran cómo esta operación militar permitió que los expertos en búsqueda y rescate apoyados por la sabiduría ancestral de los pueblos indígenas obtuvieran como resultado el hallazgo de los cuatro menores.

En el escrito también hay un apartado especial para Wilson, del que se perdió su rastro, por lo que la Operación Esperanza continuó con el objetivo de traer al comando canino de regreso con su instructor y cuidador.

Vale la pena recordar que fue Wilson el que encontró a los niños primero que los militares, los acompañó y cuidó durante algunos días hasta que fueron ubicados; sin embargo, tras una exhaustiva búsqueda de los comandos especiales, el canino no contó con la misma suerte de los hermanos Mucutuy.

El comandante de las Fuerzas Aeroespaciales de Colombia, general Pedro Arnulfo Sánchez Suárez, posa con el libro junto a una imagen de Wilson - crédito Ejército
El comandante de las Fuerzas Aeroespaciales de Colombia, general Pedro Arnulfo Sánchez Suárez, posa con el libro junto a una imagen de Wilson - crédito Ejército

La historia

Wilson hizo parte de la misión para dar con el paradero de la niña de 13 años, Lesly Mukutuy, que se encargó de cuidar durante 40 días de sus hermanos Soleiny Mukutuy, de 9; Tien Noriel Ronoque Mukutuy, de 5 años, y Cristin Neruman Ranoque, una bebé que cumplió su primer año de vida en la selva amazónica.

Los hermanos se perdieron en la selva el 1 de mayo, cuando la avioneta en la que iban desde el Araracuara a San José del Guaviare junto a su madre, Magdalena Mucutuy, se accidentó; posteriormente fueron hallados en un punto remoto entre Caquetá y Guaviare donde fueron buscados sin descanso durante semanas por unos 200 militares, entre ellos comandos de las Fuerzas Especiales del Ejército, e indígenas de la zona, todos integrados en la Operación Esperanza.

Los siete ocupantes viajaban en una aeronave Cessna 206, operado por la compañía Avianline Charter’s, que se accidentó aparentemente por una falla mecánica y en donde fallecieron todos los adultos: la madre de los menores, el piloto y un líder indígena, y desde entonces se emprendió la búsqueda para dar con los niños y niñas que alcanzaron a sobrevivir comiendo frutas del bosque y lo poco que iban encontrando.

Las huellas que encontraron Wilson y sus compañeros fueron claves para que el 9 de junio se gritara el código “milagro, milagro, milagro, milagro”, con el que confirmaron el hallazgo de los cuatro niños. Después de ello, los menores fueron trasladados a Bogotá para recibir atención médica en el Hospital Militar, a la par del cuidado que le dieron funcionarios del Bienestar Familiar.