La situación de seguridad en Antioquia es preocupante, y una muestra de ello fue lo que ocurrió durante la noche del 11 de septiembre, cuando hombres armados pertenecientes, presuntamente, al Frente 36 de las disidencias de las Farc, quemaron dos buses que prestaban servicios de contratistas para la Central de Hidroituango.
La información emitida desde Empresas Públicas de Medellín (EPM) resaltó que en el ataque “fueron incinerados dos buses que prestan sus servicios a los contratistas de la Central Hidroituango y que se encontraban parqueados en el corregimiento del Valle de Toledo”.
Ahora puede seguirnos en nuestro WhatsApp Channel y en Google News.
Precisamente en cámaras de seguridad quedó registrado como los vehículos quedaron completamente consumidos por las llamas, aunque no se registraron personas heridas, la única perdida fue la de los buses.
Hasta el momento no se ha establecido qué grupo armado está tras el atentado terrorista pero se presume que sean las disidencias de las Farc, esto debido al poder territorial que tienen en la zona y por una serie de grafitis en los vehículos vandalizados.
Así como no dejó ningún herido el ataque vandálico tampoco ningún responsable por lo que las autoridades están adelantando labores de inteligencia para establecer el paradero de los autores.
Por su parte los habitantes del municipio de Toledo han solicitado mayor acompañamiento por parte del Gobierno para la comunidad, argumentando que con estos ataques terroristas no solo se pone en riego la integridad de los trabajadores sino la posibilidad de futuras inversiones en la región.
El arma que usan los altos mandos del frente 36
El frente 36 de las disidencias de las Farc tienen una manera particular de identificar a un importante cabecilla de la estructura narcoterrorista, se trata de la pistola semiautomática belga FiveSeven, un arma con una contundencia tal que puede atravesar blindaje y por sus características en el mundo del hampa ha sido bautizada como la ‘matapolicías’.
El poderoso armamento indicio de jerarquía en el frente 36 utiliza una munición especial de 5.7x28mm la cual tiene un poderío que logra vulnerar chalecos antibalas, este mortal lujo solamente es de uso militar y policial en algunos países e inclusive en el territorio nacional está prohibida para la población civil.
Se estima que la primera vez que llegó este armamento, predilecto en los narcotraficantes mexicanos, ocurrió en un intercambio de cocaína y armas entre el cartel de Sinaloa y sus socios el clan del Golfo. De acuerdo con el diario El Colombiano se estima que esta incursión de las pistolas belgas ocurrió en el 2009.
Pero sería finalmente dos años más tarde el frente 36 de las Farc se apoderaría del armamento obtenido a través del mercado clandestino o con sus socios del hampa, carteles de droga y grupos paramilitares, el lujoso arsenal.
Precisamente Ricardo Ayala Orrego, alias ‘Cabuyo’, quien era uno de los más importantes guerrilleros del frente fue abatido el año pasado y junto a él se encontró una pistola FiveSeven. De acuerdo con medio paisa son varios los criminales que al igual que Cabuyo terminan en desgracia junto a una de las lujosas pistolas belgas.
Julián García Hernández conocido por sus compañeros del crimen como ‘Lagarto’ fue capturado en el 2022, en su detección el criminal portaba una FiveSeven. Por su parte Yeverson Peña, alias ‘Primo Rogli’, corrió la misma suerte de Cabuyo y murió junto a su armamento ‘matapolicías’.