Carolina Lizarazo regresa a Colombia 18 años después de haber escapado de la violencia: “Hice las paces con mi país”

La actriz no tuvo una historia fácil luego de que su padre se convirtiera en una víctima fatal del conflicto armado del país. Ahora habla del perdón y su regreso frente a las cámaras

Carolina Lizarazo es recordada por los colombianos por su paso por "Oki Doki", "Padres e Hijos", "El cartel de los sapos", entre otras producciones (gomezvita.com)

Son muchos los famosos colombianos que buscan nuevas oportunidades en el exterior, pero ese no fue el caso de la actriz Carolina Lizarazo, quien llegó a Miami hace 18 años huyendo de la violencia del país. Tras un largo proceso de adaptación, perdón y varios años sin estar frente a las cámaras, regresa a Colombia con la cabeza en alto y con nuevos proyectos actorales.

Lizarazo nacida en Ecuador, hija de padres colombianos, que se hizo bastante reconocida en Colombia por su trabajo en la actuación desde pequeña en producciones como Oki Doki, Padres e Hijos y Yo amo a Paquita Gallego, pero sin duda uno de sus personajes más recordados en el país fue el que realizó en El cartel de los sapos.

En diálogo con Infobae Colombia la famosa actriz y empresaria recordó los difíciles momentos que la llevaron a salir del país de manera sigilosa, establecerse en los Estados Unidos, convertirse en la dueña de su propia clínica estética y, ahora, regresar a la actuación perdonando al país que en medio de la violencia le quitó a su padre.

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Carolina Lizarazo, la niña “shakespereana”

Carolina Gómez lleva más de 10 años alejada de la actuación, luego de que se fuera a Miami y allí empezaran a cerrarse las oportunidades laborales para ella (gomezvita.com)

“Fui una niña muy feliz y curiosa”, es lo primero que recuerda Lizarazo de los inicios de su vida en Quito, Ecuador, junto a sus padres y hermanos. Entre juegos en las calles y trepar árboles, cosas comunes en la infancia, la actriz también recuerda que “mis padres se separaron”.

A la edad de 7 años, se mudó a Bogotá con su madre, quien decidió regresar a su natal Colombia luego de haber vivido varios años en Ecuador por la empresa que su esposo, también colombiano, tenía en ese país.

Nunca soñé con ser actriz, quería ser azafata, bombero, muchas cosas. Fui muy buena estudiante, me gustaba aprender y todo lo preguntaba”, señaló sobre su infancia en Bogotá. Su pasión por la actuación llegó a los 9 años, cuando fue por primera vez al teatro.

Su padre regresó a Colombia en un intento por reconquistar a su madre y en ese tiempo en el que la familia estuvo reunida de nuevo, Carolina fue por primera vez a ver una obra de teatro. “Me impactó muchísimo el teatro, era en La Castellana y era una obra musical, me impactó tanto que empecé a escribir obras de teatro, a los 11 años tenía escritas dos obras de teatro”.

En el colegio, la joven actriz le mostró a su maestro de teatro las dos obras que había escrito y el profesor quedó impactado. “Era todo muy shakespereano, tragicomedias y, sin saberlo, en la época de Shakespeare las mujeres no podían actuar y eran hombres los que hacían los papeles de mujeres, yo hice que las mujeres de mi obra se personificaran como hombres aunque tuvieran papeles de mujeres, no tengo idea por qué”.

Este fue el inicio de todo. Todavía hoy no tiene muy claro cómo sabía montar obras de teatro a esa edad y parece que la única justificación es que, como dicen por ahí, ‘nació para ello’. Algunos años más tarde su madre la apoyó para empezar a hacer castings en televisión y, nuevamente sin mucha experiencia técnica pero con talento, llegó a hacer parte del elenco del programa infantil Oki Doki, en 1992.

La actriz a la que Colombia le dio todo, pero le quitó a su padre

La actriz aseguró que tras varios años logró reconciliarse con el país por la muerte de su padre (gomezvita.com)

Desde entonces inició una carrera actoral en telenovelas y cine colombiano, destacando por su talento y belleza en producciones como Padres e hijos, Pedro el escamoso, La primera noche, Te voy a enseñar a querer, Tierra de pasiones, El cartel de los sapos y, finalmente, Retratos en un mar de mentiras.

La actriz fue adoptada por los colombianos, quienes la convirtieron en una de las caras preferidas de la televisión nacional y, todavía hoy, la recuerdan con cariño. “No es algo de lo que uno sea muy consciente, en ese momento lo único que importa es construir el personaje, contar la historia y yo estaba tan ocupada siendo feliz frente a la cámara que realmente todo lo que tiene que ver con ser una figura pública no me interesaba”.

Resaltó que siempre ha recibido con cariño a quienes le manifiestan su admiración, pero le parecía algo evidente por su exposición en la televisión, no el objetivo final de su trabajo. En plena cúspide de su trabajo, hace 18 años, el padre de Carolina Lizarazo se convirtió en una de las muchas víctimas del secuestro en Colombia y, en medio de un escape fallido, murió.

“Cuando yo me fui de Colombia me fui triste porque yo no me quería ir ... era el momento más importante de mi carrera, no terminaba un proyecto y ya estaba comprometida con otros dos”, recordó con tristeza la actriz que tuvo que empacar toda su vida rumbo a Miami sin avisarle a nadie. “Fue una decisión que la vida tomó por mi, fue una historia triste, la violencia entró a mi casa y uno de los seres más importantes de mi vida por esta razón ya no está con nosotros”.

Carolina Lizarazo señaló que tras la muerte de su padre, “no había otra opción” para ella que irse de Colombia para darle tranquilidad a su madre, quien temía que algo similar le pasara a ella por su exposición. Por fortuna, a su llegada al país norteamericano se encontró con que la cadena Telemundo le abrió las puertas.

Los productos eran muy diferentes a la calidad y nivel que tenemos los colombianos, las historias y la cinematografía era mucho más básica y eso me ponía muy triste porque yo pensaba que iba a afectar mi futuro”, recordó la actriz sobre sus primeros trabajos como actriz en Miami.

Carolina tomó otro rumbo

Carolina Lizarazo emprendió en los Estados Unidos su clínica estética (@carolinalizarazo_oficial)

Su vida en Miami empezó con trabajo en producciones televisivas; sin embargo, con el paso del tiempo las cosas empezaron a cambiar y el mercado para actores latinos que tuvieran acento empezó a reducirse.

Como muchos otros colombianos y latinos radicados en los Estados Unidos, Carolina Lizarazo empezó a buscar otra manera de ganarse la vida. “Me salían papeles pequeños y muchos comerciales, pero eso no era lo que quería, entonces empiezo a buscar otras opciones. Colombia me sigue llamando, pero en ese momento regresar todavía no era una opción”, reveló.

Otras de las razones para emprender en Miami fue darle estabilidad a su hija, quien se fue junto a ella muy pequeña y ya se había acostumbrado al país. En esa búsqueda aparece en su camino un interés que ella siempre había tenido y era la medicina estética. “Mi hermana me dice por qué no abres una clínica estética. Pensé que ella estaba loca, pero justo la vida me pone en mi camino a una mentora que tiene sus propias clínicas en el país y me indicó todo”.

Entró a la universidad y se formó profesionalmente para obtener todas las licencias necesarias para que su negocio emprendiera de la manera correcta. “Estudiar fue gratificante, sentí que era la mía ... Va súper bien, me acabo de asociar con una clínica de Canadá, nosotros trabajamos personas con sudor excesivo, hacemos botox, procedimientos quirúrgicos y no quirúrgicos, entre otras condiciones de la piel”.

Su concentración en este negocio, aseguró, empezó a alejarla cada vez más de la actuación. “Empecé a sentir que era un adiós y llega un momento en el que digo ‘cumplí mi misión como actriz, soy prácticamente una doctora, ahora seré una mujer de negocios’”. De eso hace cerca de 14 años.

El perdón a Colombia

Actualmente la actriz tiene en proceso una película y está pendiente de otro proyecto cinematográfico (gomezvita.com)

Aunque la empresaria creía que había culminado su carrera como actriz, su hija y los colombianos que la reconocían cuando la veían por Miami se convirtieron en esa ‘espinita’ que en ocasiones le hacía extrañar estar frente a las cámaras. “La gente me reconocía y mi hija me preguntaba ‘¿no lo extrañas?’ y yo me hacía la fuerte. ‘No’”.

Finalmente, en 2021 Carolina Lizarazo decidió que quiere volver a intentarlo con la actuación y, como si empezara todo de nuevo, empieza a tocar puertas en Miami. Para su fortuna su carrera, aunque con más de 14 años de pausa, la dejaba bien parada ante los representantes y las productoras, así que las audiciones empezaron a llegar.

Cuando volví a audicionar me sentí más fuerte, hasta mejor actriz, porque son cosas que vienen con la madurez. Sentí que esta vez iba a ser aún más emocionante”. Aunque no es una mujer de agüeros, prefiere no revelar detalles de los proyectos en los que está trabajando, pero alcanza a revelar que tiene un personaje en una película y otra en veremos.

Ha estado el último año en un ir y volver entre Colombia y Miami, pues seguirá establecida en los EstadosUnidos, pero regresará ahora como actriz al país, lo que le ha traído nuevos sentimientos frente a Colombia. “Me demoré unos añitos, estaba como brava con Colombia, pero después hice las paces con mi país”, aseguró.

Hacer las paces con el lugar en el que perdió la vida su padre tomó un tiempo, pero entendió que “no es culpa del país ... ver que Colombia es tan bonita, que los colombianos son tan bonitos, somos trabajadores, somos unos berracos; finalmente encontré esa paz en mi corazón que no tiene nada que ver con el pasado, todos los países han pasado por cosas terribles pero eso no quiere decir que tengan la culpa de lo que unos bobos confundidos hacen”.

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