Ya se cumplen 16 meses desde que Rusia inició sus ofensivas para apoderarse de Ucrania y, aunque parece un conflicto armado alejado de Colombia, el Reporte Mundial de Drogas 2023 emitido por la ONU adentra al país en el panorama mundial, ahora que se sabe que desde el territorio nacional se estarían formando nuevas rutas del narcotráfico para llegar a esos países y de paso a Europa.
Según el documento, Naciones Unidas reveló que el mar negro, específicamente los puertos de Odesa, Yuzuhny y Sebastopol eran los destinos preferidos de las narcorrutas que arribaban por el Mediterraneo. Sin embargo, con la llegada de la guerra, que configuró un arsenal de embarcaciones militares, submarinos, aeronaves y drones en esa zona, se ocupó el espacio que antes era territorio del narcotráfico para ingresar la droga hacia Europa del Este, además de ser la ruta alterna para abastecer de ilícitos al centro y oeste del continente europeo.
Aunque en un comienzo representó un tropiezo en la comercialización de drogas, lo cierto es que, según la ONU, los exportadores colombianos, en socio con grupos internacionales dedicados al transporte de mercancías ilícitas, están creando nuevas rutas para introducir los cargamentos, entre las que destaca la vía terrestre para llegar a su destino.
Dentro de los principales productores y exportadores de droga, específicamente cocaína, se encuentran el Estado Mayor Central y la Segunda Marquetalia (disidencias de las antiguas Farc); además del ELN y el Clan del Golfo, según datos proporcionados por la Policía Nacional. Estos grupos ilegales estarían aumentando el comercio hacia Europa de formas desproporcionadas y ni la pandemia, ni la guerra han logrado detener su negocio ilícito.
Según se conoció, Ucrania incautaba al año un promedio de 50 kilos de cocaína hasta 2018. Sin embargo, estas cifras aumentaron para el 2019 en más de 1.600%, cuando se registró el decomiso de 837 kilogramos, y para el 2020 se apoderaron de 166 kilos, una reducción producto de la pandemia por el covid-19. Pero con la llegada del conflicto en ese país, se incrementó el miedo de los grupos ilegales de perder cargamentos por cuenta de ataques aéreos y marítimos de las Fuerzas Militares a sus vehículos de transporte, y los pedidos fueron desviados a los puertos de Rumania y Bulgaria.
En el informe se advierte que, luego de que la droga llega a estos puertos vía marítima y aérea, la carga sería transferida a vehículos terrestres para iniciar un largo trayecto hasta Hungría, esquivando a toda la costa la frontera con Ucrania y Bielorrusia que han incrementado sus controles militares producto de la guerra.
Los ilegales también estarían usando la península itálica y Grecia para desembarcar la mercancía y transportarla por tierra hacia Los Balcanes. Otra nueva ruta se estaría formando por el mar Báltico, con destino a San Petersburgo. En todos los casos, los comerciantes han evitado cruzar por el mar Negro, aunque ello implique un aumento en los costros de transporte, que al final se ha reflejado en el precio de los estupefacientes que se distribuyen en Europa.
Los aviones cargados también estarían tomando nuevas rutas. Se conoce que antes las aeronaves usaban Estambul como punto de escala, pero con las nuevas condiciones del espacio aéreo, han preferido desviar y usar pistas en Atenas como sitio de abastecimiento antes de transportar los cargamentos a su destino final.
Las cuotas monetarias en todos los casos se han incrementado para los grandes y pequeños compradores de las drogas ilícitas. Sin embargo, según el informe de la ONU, ni los sobrecostos, ni las demoras han opacado el negocio del narcotráfico, ya que el continente europeo muestra niveles de consumo bastante altos.