Petro descartó negociación con el clan del Golfo y anuncia reunión de emergencia para definir qué hacer

Ante los recientes atentados en Tarazá y la situación de orden público en el Bajo Cauca, el mandatario nacional dijo que no ve posibilidad de adelantar una negociación de paz con el grupo armado

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Gustavo Petro en informativo oficial Colombia Hoy. Foto: Colombia Hoy.
Gustavo Petro en informativo oficial Colombia Hoy. Foto: Colombia Hoy.

La difícil situación de orden público por la que atraviesa la subregión del Bajo Cauca antioqueño ha hecho que el Gobierno nacional se replantee la posible negociación con el Clan del Golfo, debido a que este grupo armado es señalado por diferentes autoridades de ser el promotor principal del vandalismo y la violencia contra la Fuerza Pública por parte de los manifestantes en esa zona.

A esto se refirió el jefe de Estado, Gustavo Petro, en medio de una entrevista con el medio de comunicación oficial del Gobierno, Colombia Hoy, en donde aseguró que el grupo armado violó el cese bilateral al fuego que se había decretado a partir del 1 de enero pasado.

“Con el Clan del Golfo hemos tenido es una involución. Esa es una organización narcotraficante, son hijos de los paramilitares, pero ya no tienen el respaldo estatal que tenían. Su actividad central es el traqueteo”, manifestó el mandatario.

Además, fue enfático en que deberá reevaluar las negociaciones de paz con el grupo armado, porque estaría “privilegiando más sus negocios y mantenerse en sus negocios”. Esto se haría evidente con hechos como el atentado al acueducto de Tarazá, que para el presidente es responsabilidad de la organización criminal.

“Unos impactos absolutamente agresivos contra la misma población que aguantan muchos por miedo, otros por dinero y por eso tenemos la situación de hoy. Literalmente el Clan del Golfo no fue capaz de dar el paso hacia un sometimiento colectivo a la justicia que se estaba preparando jurídicamente, parece privilegiar más sus negocios y mantenerse en sus negocios”.

En el mismo programa, Gustavo Petro también expresó que los ataques a ambulancias y otros hechos vandálicos y de violencia han sido protagonizados por jóvenes de esas poblaciones que “por un dinero, hacen eso: quemar carros, derribar árboles, cortar leña ¿Quién paga?: pagan los que no quieren que las grandes dragas sean destruidas y esos están con el Clan del Golfo”.

Por todo ello, el mandatario nacional manifestó que no ve la posibilidad de una negociación de paz con el Clan del Golfo, en tanto este grupo alzado en armas no asuma un verdadero compromiso de detener sus actividades ilícitas porque, según dijo, eso le traería dificultades al proceso.

“Hasta que eso no se vuelva voluntad política en el corazón de las personas que están en la ilicitud, entonces la paz tendrá esas dificultades”, detalló el presidente.

Por todo esto, Petro anunció que en las próximas horas habrá una reunión de emergencia con altos mandos del Gobierno, incluyendo al ministro de Defensa, Iván Velázquez, y a toda la Cúpula Militar para analizar la situación en el Bajo Cauca y evaluar cuál será el futuro del cese al fuego con el Clan del Golfo, que supuestamente ya completa dos meses y medio.

Este encuentro está programado a tener lugar en horas de la tarde en la Casa de Nariño, donde el presidente suele llevar a cabo un consejo de seguridad todos los lunes. Hasta allí deberá llegar desde Rosas, Cauca, a donde tiene previsto viajar para habilitar el paso vehicular por la variante construida ante la emergencia ocurrida por el derrumbe sobre la vía Panamericana.

Cabe recordar que toda la situación en Antioquia se vive porque la Fuerza Pública destruyó grandes dragas que eran empleadas para la minería ilegal. Aquí, según se ha denunciado, se habrían afectado negocios ilícitos del Clan del Golfo, por lo que habría infiltrado el paro minero para generar caos en el Bajo Cauca antioqueño.

En las últimas horas del domingo, 12 de marzo, encapuchados de este grupo armado habrían prendido fuego al peaje ubicado a la entrada del municipio de Tarazá y, minutos después, roto un tubo de agua potable que abastece a al menos 48 mil personas.

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