Sigue vivo el debate alrededor de la primera línea del Metro de Bogotá por cuenta de la petición del presidente Gustavo Petro de analizar la posibilidad de cambiar su diseño de elevado a subterráneo.
Al respecto, un experto en movilidad, Fernando Rey, en entrevista para la emisora Blu Radio, explicó que en 2012 la Alcaldía de la ciudad había llevado a cabo la licitación de un proyecto subterráneo con 45 tomos titulados ‘Diseño conceptual de la red de transporte masivo metro y diseño operacional, dimensionamiento legal y financiero’, pero que fueron desechados en 2015.
“Fue un estudio muy completo. Posteriormente, el distrito contrata con el consorcio Línea Uno la ingeniería ya de factibilidad y que iba a permitir abrir la licitación o entregar la mejor información si era por el sistema de app, es decir, de una asociación público-privada; ese consorcio entregó 35 productos y una ingeniería de valor que fue manejada —muy bien manejada— por la Financiera Nacional de Desarrollo. Esos productos hoy, que fueron del año 2012 y posteriormente del 2015, se perdieron que fueron al cuarto del olvido porque se dijo que no se puede hacer en túnel”.
Rey dijo que no existe una comparación en cifras de qué le conviene más a la ciudad, si una línea elevada o subterránea, pero aseguró que es relativo que el metro elevado sea más barato que el subterráneo, porque el primero requiere de una estructura muy fuerte para sostenerse.
“El elevado exige, para darle seguridad como el caso del metro Medellín, unas estructuras violentamente pesadas con unos pilotes que van más de 50 a 70 metros bajo la tierra para sostener ese puente. Entonces no, yo no puedo hablar de cifras exactas porque no tengo puntualmente ese valor dentro de mis archivos. Pero sí, obviamente, del año 2018 a 2022, cuatro años, al llevarlo al valor presente neto, obviamente el costo del metro elevado ha subido. La teoría era que el metro elevado el más barato porque aquí no hay huecos. Eso es relativo porque si los estudios de Geotecnia ordenan llevar pilotes bien profundos de pronto. Eso complica mucho las cosas”
Además, explicó que los estudios desechados tenían “un plan de inversión muy completo” que perdió validez. “Dejaba, uno, cómo era que se debía hacer la obra, qué estudios ya estaban listos, cómo se podía iniciar el proceso. E hizo inclusive un análisis sobre el proyecto de túneles y obras subterráneas (...) eran unos estudios muy completos que al pasar a viaducto perdieron su validez”.
También criticó a quienes dicen que el suelo de Bogotá no es apto para construir un metro por debajo del suelo. “Bogotá tiene más de 60 kilómetros de túneles, no es un argumento muy serio decir que los suelos no son para esto”.
Adicionalmente, el experto dijo a la emisora mencionada que:
“La cosa se volvió si túnel o elevado. Pero nadie nos dice cuál es la ventaja del uno o del otro (…) Yo voy a la historia con el estudio que tuvieron varias alternativas, pero concluyeron en cuatro líneas que fueron importantes: la primera una superficie de 5 kilómetros y 300 metros; en túnel 19 kilómetros y en trinchera cubierta semi enterrada 2.600 metros que son 27,5 kilómetros que fue la seleccionado por diversas razones. Cuando se entregan los productos, se entregan tres alternativas de trazado dejaban ver que efectivamente el estudio del 2012 tenía un trazado similar que recorría el borde del trazado en la forma de insertar el sistema”
Al final, Rey concluyó que “los estudios que estaban antes estaban concretos; que después, para el elevado, hubo que en el 2018 contratar nuevos estudios. Lo grave de todo esto es que fue por peleas que son políticas”, le dijo al medio mencionado.