Le diagnosticaron un cáncer terminal y planificó un detallado y emotivo regalo a sus hijos antes de morir

Por Steven Petrow (Especial para The Washington Post)
Jacqueline Zinn escribió cartas a sus hijos, incluyendo a su hija Mary Kathryn (Doug Zinn)

Mi amiga Jacqueline Zinn fue diagnosticada con glioblastoma, un cáncer cerebral, en 2013. Murió 18 meses después, a los 56 años, dejando atrás a su marido y a sus cuatro hijos. Jacquie era una triatleta que sabía un par de cosas sobre la resistencia y manejó su tratamiento -cirugía, radiación y quimioterapia- con la misma habilidad y organización como gerente de proyecto de una compañía farmacéutica. Una vez que se dio cuenta de que solo le quedaban unas semanas de vida, Jacquie comenzó a planificar el próximo capítulo: su muerte y sus consecuencias.

Y así "todas las noches, durante semanas, escribió cartas a nuestros hijos", recordó su esposo Doug. Jacquie escribió varias cartas a cada hijo, para abrirlas en diferentes etapas de la vida. Jacquie quería estar "presente con sus hijos", afirmó, en cada uno de esos momentos importantes.

La planificación de lo que, en tono de broma, llamó "El fin" no es para corazones débiles. Se dice que el héroe de guerra John McCain fue disciplinado y firme al planear su funeral el año pasado, incluido el canto de Danny Boy. Pero pocos de nosotros tenemos esa fuerza. Recientemente divorciado, necesitaba reescribir mi testamento y mi poder notarial médico, así como una serie de otros documentos financieros y médicos. En casa fase, me encontraba estrellándome de cabeza contra la pared de la negación. La semana pasada, mi abogado me suplicó que reconociera que, al menos, recibía sus correos electrónicos, incluso si no podía responderle. "Sí", respondí lacónicamente. Y no estoy sufriendo ninguna enfermedad terminal.

Jacqueline Zinn fue diagnosticada con glioblastoma, un cáncer cerebral (Doug Zinn)

Es por eso que las cartas de Jacquie Zinn a sus hijos me parecen heroicas. Después de todo, tenía un diagnóstico terminal cuando se sentó a escribir lo que terminó siendo más de una docena de cartas para sus hijos, con edades comprendidas entre los 11 y los 21 años, y sabía que su tiempo era corto. La primera vez que escuché sobre las cartas fue en su funeral, en 2013. La primavera pasada, trabajando en un libro sobre la muerte, contacté a su segundo hijo, Jerry, que estaba escribiendo sobre la pérdida de su madre, para preguntarle si él estaría dispuesto a compartir sus cartas. Ya había tenido dos, una poco después de su muerte y la otra cuando se graduó de la universidad. Después de algunas dudas, me dijo que sí. Ahora Jerry, con 24 años, recibirá la última carta cuando se case.

"Las cartas que mi madre me dejó están entre los regalos más preciosos que poseo", me dijo. "Con diligencia se tomó el tiempo, el tiempo muy limitado, cuando su vida estaba llegando a su final, para sentarse y pensar en el futuro de sus hijos".

Así que un día, con una caligrafía cursiva perfecta, después de que su oncólogo le dijera que le quedaban solo unas semanas, Jacquie escribió su primera carta a Jerry, que entonces tenía 19 años, para que la abriera después de su muerte. Aquí hay una parte de eso:

"Querido Jerry, mi cineasta en ciernes".

"Sé que tienes muchas emociones en tu cuerpo, como cuando murió mi padre, pero yo era mucho mayor que tú en ese momento, así que realmente no puedo comenzar a comprender realmente lo que estás sintiendo. Siento muchísimo haber tenido que morir siendo tan joven y supongo que es una mierda para ti. Tal vez puedas usar algunas de estas emociones y sentimientos en tus próximos trabajos, asumiendo que continúas queriendo hacer una película".

"Permíteme asegurarte que hice absolutamente todo lo que pude para seguir con vida el mayor tiempo posible. Habías estado conmigo en muchos de mis tratamientos o pruebas. Además de la acupuntura, también realicé muchas oraciones. Por alguna razón, no la hice al Santo correspondiente para curarme. Pero por lo que hice, estoy segura de que viví mucho más tiempo que si no hubiera estado en buena forma desde el comienzo".

"Estoy increíblemente orgullosa de ti, por todo lo que has hecho en tu vida relativamente corta. Te estaré cuidando todos los días para ver qué cosas nuevas y emocionantes lograrás, independientemente de las ocupaciones que persigas durante tu vida".

"Haz todo lo posible para apoyar a papá y a tus hermanos, especialmente durante este primer año, ya que será el más difícil para todos. Lo recuerdo cuando murió mi padre. El tiempo sin duda ayudará, pero lleva mucho tiempo enfocarse en los felices recuerdos mientras que los pensamientos tristes son más inmediatos y más cercanos".

"Tuve muchos años fantásticos en la tierra, más que mucha gente, por lo tanto, no tengo quejas. Sobreviví a un melanoma, un accidente de auto en las montañas de Virginia con el tío Jerry, un accidente de auto en Durham… Así que ya he vivido muchas vidas y estuve extremadamente agradecida por cada momento. Vive tu vida de esa manera y serás un ser humano feliz y realizado.

"Amo más de lo que nunca sabrás, mi querido Jerry".

"Te quiere, mamá".

El día en que Jerry se graduó de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill en 2016, Doug entregó la segunda carta, escrita con el mismo bolígrafo y en el mismo tipo de papel.

"Mi dulce y querido Jerry".

"Bueno… Ya está. Ha sido un gran hito en tu vida… ¡Eres un graduado universitario! ¡Felicidades! Estoy muy orgullosa de ti, sin importar cuál sea tu especialización. Sé que hiciste que valiera la pena y sacaste exactamente lo que querías de la experiencia. Sé que aprendiste muchos temas y probablemente aún más sobre las personas".

Jerry señaló que varias veces durante la universidad había considerado abandonar la carrera, pero que "saber que nunca recibiría esa carta si no me graduaba era una influencia muy fuerte para mantenerme en la universidad. La carta fue una motivación por la que estaré siempre agradecido". Conociendo a Jacquie, estoy seguro de que ese era su intención.

En la segunda carta, Jacquie cierra la misiva con estas palabras: "¡Te estoy cuidando todo el tiempo, o al menos espero poder hacer eso! ¡Felicidades de nuevo!. Disfruta de este día fabuloso y de todas las celebraciones que vengan. Abrazos grandes y besos. Con mucho amor, mamá".

Qué regalo, un regalo eterno, pensé mientras leía y volvía a leer las dos cartas. Más que nada, silenciosamente me incliné con asombro, comprendiendo cómo Jacquie se había enfrentado a su propia versión de "El fin". Doug me recordó que ella había escrito sus cartas en una silla de ruedas, paralizada de un lado.

Con el ejemplo de Jacquie en mente, finalmente me senté y leí la pila de documentos que mi abogado me había enviado, dándome cuenta de que mi negativa no servía para nada. Para mi sorpresa, encontré consuelo en ocuparme de ese asunto necesario, una vez hecho. Me gustaría pensar que eso también fue algo que Jacquie sintió cuando envió sus misivas para el futuro.

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