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El envejecimiento de las poblaciones de China y Europa está a punto de transformar la economía global provocando un salto en las tasas de interés que puede sentar las bases de un fuerte enfrentamiento entre los viejos y los jóvenes.

Así lo dicen Charles Goodhart y Manoj Pradhan que describen el futuro panorama económico en un documento publicado por el Banco de Pagos Internacionales.

En él, el profesor de la London School of Economists y el ex economista de Morgan Stanley se oponen a la opinión popular de que el envejecimiento demográfico reducirá el crecimiento y reducirá las tasas. La investigación contrasta con los modelos citados por la Reserva Federal, que proyectan que las tasas reales ajustadas a la inflación están intrínsecamente ligadas al crecimiento potencial.

"El punto ideal demográfico ya está detrás nuestro y tanto el tipo de interés real de equilibrio como la inflación probablemente ya han dejado de caer", tal y como apuntan Goodhart y Pradhan. "Los problemas futuros pueden intensificarse a medida que la estructura demográfica empeora, el crecimiento se ralentiza y hay poco espacio para una inflación importante", advierten.

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Una fiebre de tres años de nuevos trabajadores de Asia y otros mercados emergentes han entrado en juego en los retornos para los inversionistas de bonos gracias al débil crecimiento de los precios, creando así un punto óptimo para los propietarios de capital que ahora están retrocediendo, de acuerdo a las palabras de los autores.

Las tendencias demográficas están a punto de ser la fuerza impulsora del precio del trabajo y del capital en las grandes economías. Además, una población envejecida, a su vez, drenará los coeficientes de ahorro y compensará una reducción correspondiente en el gasto de inversión, que tiende a disminuir cuando la demanda es menor.

Esa dinámica debería estimular un aumento en el costo efectivo del capital o las tasas reales, según los autores. De esta manera se rechaza la opinión de los investigadores de la Fed que afirmaban que las tasas reales se mantendrán bajas en medio de un débil crecimiento potencial.

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Una razón clave para la creencia de Goodhart y Pradhan de que los trabajadores ajustarán sus tasas de ahorro mientras todavía están presentes en la fuerza del trabajo es su proyección de que una red de seguridad social permanecerá en vigor en las economías más avanzadas. Eso reduciría el incentivo para que los trabajadores aumentaran sus ahorros y, a su vez, estimularía el gasto.

No hay escasez de contrapuntos en esta opinión, incluyendo la necesidad duradera de ahorradores de "activos seguros" que aumentaría la demanda de deuda altamente calificada y los rendimientos de los bonos. Mientras tanto, el poder adquisitivo de los consumidores jubilados no está garantizado si los jóvenes comienzan a luchar al tiempo que las innovaciones tecnológicas pueden remodelar el paisaje para la productividad y las tasas.

Los autores reconocen algunos de estos contrapuntos, pero argumentan que los datos demográficos son consistentemente más poderosos que los modelos típicos.

A medida que más compañías dan la pensión de retiro a un creciente número de trabajadores, los mercados más apretados también deben incrementar los salarios, permitiendo reducir la desigualdad a través de las economías más avanzadas a lo largo del camino. A medida que las tasas de ahorro global se agotan, la bomba de tiempo de la deuda está marcando el camino.