El gobierno de Cuba desafía a EE. UU. en las celebraciones del Primero de Mayo

Reportajes Especiales - News

El gobierno de la isla conmemoró el Día Internacional de los Trabajadores frente a la embajada de EE. UU. en La Habana. El acto fue una oportunidad de mantener las apariencias durante la peor crisis en casi 70 años de historia del régimen.

El asediado presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, salió el viernes antes del amanecer con gorra y zapatillas deportivas, estrechando manos y marchando entre miles de simpatizantes del Partido Comunista y trabajadores del gobierno que celebraban el Día Internacional de los Trabajadores.

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Con una grave crisis energética que ha disparado los precios de los alimentos, además de desplomar la moral y paralizar el transporte, el gobierno cubano celebró este año su fiesta anual del Primero de Mayo en las inmediaciones de la embajada de Estados Unidos.

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Miles de personas --más de medio millón, según el gobierno cubano-- se reunieron el viernes por la mañana en medio de extraordinarias tensiones con el gobierno de Donald Trump, que ha impuesto un bloqueo petrolero como parte de su campaña para forzar cambios económicos y políticos.

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Para el gobierno cubano, el acto fue una oportunidad de mantener la apariencia de que todo sigue igual, así como un intento de demostrar su firme desafío ante la peor crisis en los casi 70 años de historia del régimen.

La mayoría de los participantes procedían de lugares de trabajo del gobierno y muchos llegaron en autobuses gubernamentales. Simpatizantes comunistas como Rogelio Guerra Rodríguez, de 65 años, quien trabaja para el servicio estatal de transporte agrícola, portaba un cartel en el que se leía "No al bloqueo".

"Vine para cumplir con la patria, para cumplir con todos los trabajadores y para decir 'No al bloqueo'", dijo Guerra. "Para decir, 'Libertad para los cubanos, para todos. Paz, libertad y continuar hacia adelante'".

Pero muchos cubanos dicen que simplemente están demasiado agotados y cansados de las luchas cotidianas como para preocuparse por semejante algarabía política. Los precios de los alimentos son altos, los salarios bajos, la gasolina es muy difícil de encontrar y muchos trabajadores cubanos creen que este no es el momento de propaganda y consignas.

Para mostrar su supuesto apoyo generalizado, el gobierno cubano ha organizado en las últimas semanas una petición nacional contra la intervención estadounidense. Tras una campaña masiva en los centros de trabajo estatales y un esfuerzo cuadra por cuadra de los representantes vecinales del Partido Comunista, el gobierno dijo que había reunido 6.230.973 firmas. (Se calcula que la población del país, tras años de emigración, es de solo ocho millones de habitantes).

El gobierno no ha compartido el texto de la petición. Los medios de comunicación estatales la presentaron como una demostración de apoyo al régimen actual, mientras el presidente Trump lanza amenazas apenas disimuladas diciendo que Cuba podría ser "la siguiente", después de las operaciones militares en Venezuela e Irán.

"Quien quiera saber qué es Cuba, quien quiera conocernos de verdad, que vea los desfiles y actos de este Primero de Mayo", publicó Díaz-Canel el viernes en Facebook. "Que lea, una por una, las 6.230.000 firmas por la paz, contra el bloqueo y contra la guerra".

El gobierno de Trump cuestionó la conveniencia de las festividades del Primero de Mayo.

"Es muy revelador que, en medio de una crisis, el ilegítimo régimen cubano opte por gastar sus escasos recursos y su limitado combustible en organizar una manifestación en lugar de proporcionar bienes al pueblo cubano", dijo Tommy Pigott, portavoz del Departamento de Estado.

El gobierno de Trump ha intensificado las sanciones y su retórica contra el gobierno cubano. Bloqueó casi todas las entregas de petróleo durante varios meses, sumiendo a una nación ya privada de energía en apagones aún más frecuentes. El viernes, Trump anunció más sanciones contra funcionarios cubanos, aunque no especificó quiénes serían los afectados.

Los dos gobiernos han mantenido negociaciones secretas, en las que Estados Unidos exige más libertad económica y la destitución de Díaz-Canel. El gobierno cubano ha afirmado públicamente que su sistema político no está sujeto a debate ni a negociación.

Por el momento, no está claro si las conversaciones están produciendo algún avance o si se encuentran en un punto muerto.

Luis García López, profesor de ciencias sociales de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría, dijo que la petición que hizo circular el gobierno "aboga por la paz" y pide que se ponga fin a una posible intervención militar y al embargo económico que Estados Unidos mantiene desde hace décadas contra Cuba.

"El deseo de la paz, el deseo de la no intervención, es un deseo de la población quizás en su totalidad", dijo, y añadió que espera que nadie haya sido obligado a firmar y que el gobierno sea honesto y transparente sobre los resultados.

"El documento lo que habla es que el país exhorta a los organismos internacionales y al gobierno norteamericano para que se respete el derecho de Cuba a la paz", dijo.

López, quien dijo que había firmado la petición, hablaba el jueves mientras una excavadora recogía un gigantesco montón de basura en las inmediaciones.

Otros cubanos de La Habana dijeron que se les presionó sutilmente para que firmaran, o que en realidad no se les dio la oportunidad de leer lo que decía.

Jailén Ferrer, un vendedor ambulante que vendía cornetas y otros juguetes, dijo que también había firmado, pero reconoció que no le interesaba la política y que ansiaba algún tipo de cambio.

Él asistió al desfile del Primero de Mayo con orejas de conejo rosas y llevando globos que había hecho con formas de animales, vendiéndolos por el equivalente a 20 centavos de dólar.

Al final del evento, el viernes, solo había ganado unos 2 dólares.

En tiempos mejores, la gente no habría dudado al momento de comprar juguetes para sus hijos.

"Antes te decían: 'Dame cuatro o cinco cornetas de las grandes, pero ahora no'", dijo. "Antes cualquiera te compraba una cornetica de 100 pesos sin pensárselo. Pero ahora con la economía como está, ya tienes que estar pensando en guardar esos 100 pesos para la familia".

Se preguntó si había llegado el momento de irse de Cuba.

Una mujer entrevistada se rió a carcajadas cuando se le preguntó si pensaba asistir a la celebración del Primero de Mayo. Otra dijo que estaba demasiado ocupada buscando trabajo.

La petición del gobierno cubano se produjo mientras una coalición de medios de comunicación independientes que operan en el exilio realizaba una encuesta en internet.

José Jasán Nieves, redactor jefe de elTOQUE, un medio de comunicación independiente crítico con el gobierno que, según dijo, se vio obligado a huir de Cuba en 2019, reconoció que la encuesta distaba mucho de ser científica.

Los resultados preliminares muestran que han respondido más de 21.000 personas en Cuba, dijo Nieves, a pesar de que el gobierno ha intentado bloquear el acceso a la encuesta. Cuando se les preguntó qué formas de presión externa apoyaban, más de la mitad de los encuestados eligieron la intervención militar directa de Estados Unidos, dijo Nieves.

"Yo creo que ellos en las últimas semanas especialmente, han dado unas señales desafiantes, si se quiere, de que están dispuestos a outlast la administración de Trump y Marco Rubio", dijo del gobierno cubano refiriéndose al secretario de Estado estadounidense. "Yo no lo veo como bluffing, yo creo que ellos realmente están encerrados en una cámara de resonancia. Su propia propaganda, a veces se la creen".

Ada Ferrer, estudiosa de Cuba en la Universidad de Princeton, dijo que los resultados de la encuesta de elTOQUE no eran tan sorprendentes.

"Creo que es justo decir que la gente está desesperada por un cambio y está menos centrada en los detalles de cómo se producirá", dijo.

Aida Oliva Caraballo, de 61 años, que trabaja para la compañía petrolera del gobierno, dijo que ella y otros habían asistido con orgullo al desfile del Primero de Mayo para "defender la patria y la revolución".

Al mismo tiempo, miró a su alrededor y reconoció que la multitud era mucho menor que en años anteriores.

"A lo mejor la gente no está muy motivada. A lo mejor el pueblo se siente un poco disgustado con los apagones. Yo trabajo, se va la luz en el trabajo, cuando llego a la casa a las 4, se fue la luz también", dijo.

Frances Robles es una reportera del Times que cubre América Latina y el Caribe. Lleva más de 25 años informando sobre la región.

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