¿Es seguro que las mujeres embarazadas beban agua fluorizada?

The New York Times: Edición Español

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(Science Times)

Un pequeño estudio publicado la semana pasada reveló que el consumo de niveles más elevados de fluoruro durante el tercer trimestre de embarazo estaba relacionado con un riesgo mayor de que los niños presentaran problemas de conducta a los tres años de edad. Los autores del estudio, financiado en parte por los Institutos Nacionales de Salud y la Agencia de Protección Ambiental y publicado por la revista JAMA Network Open, creen que es el primero en analizar los vínculos entre la exposición al fluoruro antes del nacimiento y el desarrollo infantil en las familias que viven en Estados Unidos, donde es frecuente que se añada fluoruro al suministro de agua de la comunidad para prevenir las caries dentales.

Los autores del estudio y algunos investigadores externos señalaron que los hallazgos deberían impulsar a los legisladores a evaluar qué tan seguro es el consumo de fluoruro durante el embarazo.

"Creo que es una señal de alerta", comentó Beate Ritz, investigadora de salud pública ambiental en la Escuela de Salud Pública Fielding de la Universidad de California, campus Los Ángeles.

Pero otros especialistas advirtieron que el estudio tenía varias limitaciones importantes que dificultaban evaluar los posibles efectos del consumo de fluoruro durante el embarazo.

"No hay nada en este estudio que me asuste ni que haga que le recomiende a una mujer embarazada dejar de tomar agua de grifo", comentó Patricia Braun, profesora de Pediatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado y portavoz de la Academia Estadounidense de Pediatría.

Antecedentes

El fluoruro fortalece el esmalte de los dientes y las investigaciones indican que el agua potable con fluoruro añadido puede disminuir las caries hasta en un 25 por ciento. Por esta razón, desde la década de 1940 muchas comunidades de Estados Unidos han añadido fluoruro al agua, una práctica muy aclamada como un logro importante de salud pública. En el año 2020, el 63 por ciento de las personas de Estados Unidos vivía en zonas donde el agua contenía al menos 0,7 miligramos de fluoruro por litro --cantidad que se considera ideal para prevenir las caries-- aunque algunas zonas tienen niveles más elevados, debido, en parte, a la alta cantidad de fluoruro que hay en el subsuelo de manera natural.

En los últimos años, varios estudios procedentes de México y Canadá revelaron que la exposición al fluoruro durante el embarazo está ligada a puntuaciones un poco más bajas en las pruebas de inteligencia y en otros indicadores de las funciones cognitivas de los niños.

Pero estudios recientes de España y Dinamarca no encontraron esa relación.

Ashley Malin, profesora adjunta de Epidemiología en el College of Public Health and Health Professions de la Universidad de Florida y autora principal del nuevo estudio, reconoció que hay un "debate controvertido" acerca de la fluorización del agua. En la actualidad, este asunto es tema de una demanda presentada por Food and Water Watch, una organización sin fines de lucro, y otros grupos en contra de la Agencia de Protección Ambiental. Estas organizaciones afirman que la fluorización del agua plantea un riesgo para la salud de los niños.

Las investigaciones

Esta investigación estudió a un grupo de 229 mujeres embarazadas de Los Ángeles, casi todas latinas y de bajos ingresos, que ya estaban siendo estudiadas en otra investigación. La mayoría de ellas vivían en zonas donde el agua estaba fluorizada. Los investigadores les midieron los niveles de fluoruro en la orina en una sola prueba durante el tercer trimestre. Luego, cuando sus hijos tenían tres años de edad, las madres llenaron la Lista de Control Relacionada con la Conducta Infantil a Nivel Preescolar, un indicador que se usa para detectar problemas emocionales, sociales y de comportamiento.

En conjunto, el catorce por ciento de los niños tuvieron una calificación total en el intervalo de "límite clínico" o "clínico", lo que implica que tal vez deban estar bajo observación o evaluación médica o recibir apoyo adicional, señaló Malin. Y, en promedio, niveles más elevados de fluoruro en la orina de la madre se correlacionaban con un mayor riesgo de problemas de comportamiento en los niños. Los investigadores descubrieron que las mujeres cuyos niveles de fluoruro estaba en el percentil 75 tenían 83 por ciento más probabilidades de tener hijos con problemas de comportamiento límite o clínicamente significativos que las mujeres con niveles en el percentil 25.

Los principales problemas a los que hacían referencia las madres eran de reactividad emocional, que es una tendencia a tener reacciones exageradas, quejas somáticas, como dolores de cabeza y de estómago, ansiedad y síntomas relacionados con autismo (aunque esos síntomas por sí solos no serían suficientes para dar un diagnóstico de autismo).

Los investigadores no encontraron ninguna relación con otros síntomas conductuales, como agresión o problemas de concentración.

Los hallazgos son importantes y se suman a las pruebas que indican que el consumo de fluoruro antes del nacimiento puede afectar el cerebro en desarrollo, señaló Joseph Braun, profesor de Epidemiología y director del Center for Children's Environmental Health de la Universidad Brown, quien no participó en la investigación. Ahora bien, los incrementos de las puntuaciones de comportamiento fueron relativamente pequeños, cerca de dos puntos en una escala de 28 a 100 para problemas de conducta en general. No es fácil saber si esa diferencia podría ser observable en un niño en concreto, comentó Braun.

Pero añadió que, debido a lo generalizado de la fluorización del agua, incluso los cambios pequeños de conducta en niños concretos podrían tener un impacto importante en la población general.

Limitaciones

El estudio fue relativamente pequeño y no incluyó a un grupo diverso de mujeres. Según varios especialistas que no participaron en el estudio, este no tomó en consideración muchos factores que pueden afectar el desarrollo infantil, como la genética, la nutrición de la madre, el entorno familiar y el apoyo de la comunidad.

Además, los especialistas afirmaron que los datos habrían sido más sólidos si los investigadores hubieran medido el fluoruro en muestras de orina procedentes de diversos momentos del embarazo y recabado información acerca del agua de grifo, el agua embotellada y el consumo de té para entender mejor de qué manera cada una de estas variables afectó los niveles de fluoruro en las mujeres. Los tés negro y verde pueden contener niveles altos de fluoruro.

La Lista de Control Relacionada con la Conducta Infantil a Nivel Preescolar que se usó para evaluar a los niños de tres años se considera un indicador confiable de comportamiento infantil, pero no tomó en consideración el hecho de que los síntomas pueden cambiar en frecuencia e intensidad durante la primera infancia, comentó Catherine Lord, especialista en autismo y trastornos afines en la Escuela de Medicina de la Universidad de California, campus Los Ángeles.

Puedes averiguar cuáles son los niveles de fluoruro en el agua de tu localidad al contratar el servicio de agua o al verificarlo en el sitio web My Water's Fluoride de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. Los especialistas señalaron que si se desea disminuir el consumo de fluoruro, hay que reducir la cantidad de té negro o verde que se toma. También podemos comprar algunos filtros de agua que eliminan cierta cantidad de fluoruro. No hay razón alguna para dejar de cepillarse los dientes con pastas que contengan fluoruro, pero no hay que ingerirlas.

Nuevas investigaciones revelan una relación entre los niveles de fluoruro antes del nacimiento y los problemas de comportamiento de los niños, pero los especialistas no se ponen de acuerdo sobre la trascendencia del estudio. (Thea Traff/The New York Times)

Nuevas investigaciones revelan una relación entre los niveles de fluoruro antes del nacimiento y los problemas de comportamiento de los niños. Los especialistas no se ponen de acuerdo sobre la trascendencia del estudio. (Tristan Spinski/The New York Times)

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