El humor como arma de doble filo: Christina Applegate en los Emmy

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La actriz, diagnosticada con esclerosis múltiple, brilló en la ceremonia con un humor desafiante.

El lunes por la noche, en la 75ª entrega de los premios Emmy en Los Ángeles, Christina Applegate, presentadora del premio a la mejor actriz de reparto en una serie de comedia, usó un bastón para dirigirse hacia el podio con esforzada dignidad. La actriz de 52 años, diagnosticada con esclerosis múltiple en 2021, lució un vestido rojo de seda de terciopelo, con su icónico cabello rubio peinado hacia un lado, cayendo sobre sus hombros como una cortina dorada.

Mientras hablaba ante el micrófono, el pánico y la determinación parecían librar una batalla detrás de sus ojos verdes. Aun así, conjuró la sonrisa desarmante que ha estado mostrando a Estados Unidos desde 1987, cuando interpretó a la adolescente Kelly Bundy en la comedia Casados con hijos (Married With Children en inglés).

Applegate no perdió tiempo en reconocer su enfermedad, demostrando al público que su afección no le impediría salir al escenario. Desde su diagnóstico, parece haber experimentado algunos de los efectos debilitantes de la esclerosis múltiple y ha dicho que ya no planea trabajar frente a las cámaras.

Sin embargo, bajo los reflectores resplandecientes, en un programa transmitido a millones de personas, habló de forma deliberada e hizo una serie de bromas con la intención de llamar la atención y al mismo tiempo desviarla de su inseguridad sobre su apariencia y su enfermedad crónica. Cada broma era un acto de delicado equlibrismo.

Cuando algunos de los asistentes se pusieron de pie para aplaudirle, ella respondió con un tono de broma. "Muchas gracias", dijo. "Ay, Dios mío. Me están avergonzando totalmente con la discapacidad al ponerse de pie".

En estos días, en las mejores circunstancias, es difícil causar risas en las entregas de premios, pero esa frase provocó algunas risas incómodas. Applegate parecía incluso no estar segura de querer que la gente celebrara sus esfuerzos o que la trataran como si nada hubiera pasado.

Su siguiente chiste, "Cuerpo no creado por Ozempic", funcionó mejor. Se burlaba de la manera, --a menudo no reconocida-- en que los medicamentos para perder peso han afectado la forma en que muchas celebridades se preparan para la temporada de premios, al mismo tiempo que hacía una declaración sutil de que las preocupaciones estéticas palidecen en comparación con las realidades de las enfermedades degenerativas.

En Hollywood, donde la belleza es una forma de moneda de cambio y es posible hacerse una carrera con la apariencia, las enfermedades que impiden la función física esconden un horror especial. Ocasionalmente, las celebridades han llevado estos desafíos al público: el actor Christopher Reeve, quien falleció en 2004, habló sobre su parálisis; la actriz Selma Blair y el actor Michael J. Fox han hablado sobre sus respectivas luchas con la esclerosis múltiple y el Parkinson.

Que alguien llame la atención sobre el hecho de que una enfermedad ha dejado su cuerpo incapaz de ajustarse a los estándares típicos impuestos por la industria del entretenimiento requiere un cierto tipo de resiliencia. Quizás Applegate ha estado más preparada para este momento porque ya había sido diagnosticada con cáncer de mama a la edad de 36 años, para lo cual se sometió a una mastectomía doble. Hay algo muy potente en enfrentar al mundo con una enfermedad que ninguna cirugía puede ocultar y Applegate parecía cómoda, incluso envalentonada, al ocupar el centro de atención.

Las bromas también fueron un recordatorio para las celebridades asistentes y los espectadores en casa, de que Applegate, también nominada a mejor actriz principal en una serie de comedia por su papel en Muertos para mí (Dead to Me), se forjó una carrera siendo graciosa. Mientras se emocionaba describiendo sus muchos papeles, entre ellos su debut como Baby Burt Grizzell en Days of Our Lives y el público seguía aplaudiendo, ella dijo tajantemente: "No hay que aplaudir cada vez que hago algo".

Excepto que en este caso los aplausos estaban justificados.

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