El portaaviones nuclear Charles de Gaulle cruzó este miércoles el canal de Suez y entró en el mar Rojo, acercándose al estrecho de Ormuz en la posición de mayor proximidad desde que comenzó la guerra el 28 de febrero. El movimiento, confirmado por el Ministerio de Defensa francés, es la fase más avanzada de una iniciativa multinacional liderada por Francia y el Reino Unido para garantizar la libertad de navegación en el paso más estratégico del planeta, bloqueado desde el 4 de marzo cuando Irán cerró el estrecho en represalia por los ataques de Estados Unidos e Israel que mataron al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Khamenei.
Un colaborador del presidente Emmanuel Macron explicó a periodistas que el objetivo es enviar “una señal de que no solo estamos listos para garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz, sino también de que somos capaces de hacerlo”. París exige que Washington levante su bloqueo naval a los puertos iraníes y mantiene que el estrecho debe quedar al margen de las conversaciones bilaterales entre Estados Unidos e Irán mediadas por Pakistán.
El portavoz del Estado Mayor francés, coronel Guillaume Vernet, precisó a AP que la nueva posición geográfica permitirá “reaccionar más rápido, una vez que se den las condiciones”. La coalición franco-británica no activará la misión hasta que la amenaza a la navegación baje a niveles manejables y la industria naviera recupere confianza para usar el estrecho. Cualquier operación requerirá el acuerdo previo de los países costeros.
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Macron anunció la movilización el 3 de marzo, un día antes del cierre iraní. La nave, el único portaaviones de propulsión nuclear fuera de la Marina de Estados Unidos, fue redirigida desde el Atlántico Norte al Mediterráneo oriental y después al mar Rojo, acompañada de ocho fragatas y dos buques anfibios de la clase Mistral. Sus 20 cazas Rafale y sus aviones de alerta temprana E-2C Hawkeye pueden cubrir el estrecho sin penetrar en el golfo Pérsico, donde la Marina estadounidense mantiene desde el 13 de abril un bloqueo a los puertos iraníes.
La coalición se formalizó en una cumbre en París el 17 de abril con delegaciones de 51 países. Los detalles operativos se ultimaron el 22 y 23 de abril en el Cuartel General Permanente Conjunto británico de Northwood con planificadores de más de 30 naciones. El ministerio francés precisó que el despliegue es “independiente de las operaciones militares iniciadas en la región” y actúa dentro de un marco “defensivo y respetuoso del Derecho Internacional”.
La distinción respecto a la operación estadounidense es deliberada. Washington lanzó el domingo su misión “Proyecto Libertad” para escoltar buques comerciales por el estrecho, pero Irán respondió con ataques con misiles, drones y embarcaciones rápidas. Este martes, Trump anunció en Truth Social la suspensión temporal, alegando “grandes avances” hacia un acuerdo con Irán y atendiendo a la petición de Pakistán. El bloqueo a los puertos iraníes permanece en vigor.
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El contexto es de parálisis económica sin precedentes. La Agencia Internacional de la Energía calificó el bloqueo como la mayor disrupción de suministro en la historia del mercado petrolero mundial. Por el estrecho transitan en condiciones normales cerca de 20 millones de barriles diarios, una quinta parte del comercio marítimo global de petróleo, además del 25% del gas natural licuado. El tránsito se redujo más de un 90% desde el inicio del conflicto. Unos 2.000 buques permanecen varados en el golfo Pérsico y alrededor de 23.000 marineros de 87 países llevan semanas atrapados. Las primas de seguro para el tránsito se multiplicaron entre cuatro y cinco veces.
El crudo Brent alcanzó 126 dólares por barril en su punto más alto y retrocedió a cerca de 95 dólares ante las señales de acuerdo. La negociación sigue sin materializarse: Irán rechazó acudir a Islamabad mientras el bloqueo estadounidense continúe, al considerar que viola el alto el fuego del 8 de abril. Francia no es parte en el conflicto, pero Europa obtiene entre el 12% y el 14% de su gas natural licuado desde Qatar a través de Ormuz. La pregunta es si la coalición tendrá margen político para activarse antes de que la negociación entre Washington y Teherán lo haga innecesario.