La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, expresó este martes su confianza en que el préstamo de 90.000 millones de euros que los Veintisiete acordaron conceder a Ucrania en diciembre pueda desbloquearse el miércoles, a pesar de que horas antes drones ucranianos atacaron infraestructuras rusas vinculadas al oleoducto Druzhba, la principal arteria de suministro de crudo ruso a Hungría y Eslovaquia. Al término de un Consejo de Ministros de Exteriores celebrado en Luxemburgo, Kallas dijo esperar que la operación no hiciera descarrilar el proceso político en marcha.
“Esperamos un acuerdo en 24 horas. No quiero gafarlo. Espero que todo salga bien, porque hemos visto algunos giros en este asunto, pero este es el acuerdo que tuvimos en diciembre”, declaró la alta representante ante la prensa. La diplomática estonia rehusó especular sobre el impacto técnico del ataque, aunque recordó que Ucrania había comprometido la reanudación del tránsito de crudo como condición para despejar el bloqueo húngaro. “Lo que sí puedo decir es que Ucrania hizo la promesa, que era el obstáculo para nuestros colegas húngaros y eslovacos”, señaló.
Horas antes, el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, anunció que las obras de reparación en el tramo del Druzhba dañado por un ataque ruso el 27 de enero habían concluido. “El oleoducto puede reanudar su funcionamiento”, escribió en la red social X. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, felicitó a Zelensky por cumplir ese compromiso: “Gracias, presidente Zelensky, por cumplir lo prometido, reparar el oleoducto Druzhba y restablecer su operación”.
El anuncio coincidió con la reunión de embajadores de los Veintisiete en Bruselas para tramitar el último procedimiento pendiente que daría cobertura presupuestaria al crédito. Los otros dos elementos del paquete —el préstamo de apoyo y el reglamento del Mecanismo para Ucrania— ya se aprobaron en febrero. La Comisión Europea aspira a que el primer pago llegue a Kiev antes de que acabe junio.
El Druzhba, oleoducto construido en la era soviética para transportar crudo ruso a Europa central, lleva paralizado desde el 27 de enero, cuando sufrió daños atribuidos por Kiev a un ataque ruso. Hungría, que importa por esa vía entre el 80% y el 90% de su petróleo, condicionó el levantamiento del veto al préstamo al restablecimiento del suministro. El entonces primer ministro, Viktor Orbán, convirtió la disputa en eje de su fallida campaña electoral del 12 de abril, acusando a Zelenski de retener el crudo para perjudicarle políticamente. Ucrania rechazó esas acusaciones.
La derrota de Orbán ante Péter Magyar y su partido Tisza cambió el panorama. Magyar condicionó también el levantamiento del veto a la reapertura del oleoducto, mientras que Orbán señaló este fin de semana que no bloquearía más el crédito si se restauraba el flujo: “Sin petróleo no hay dinero”, escribió en sus redes sociales.
La complicación llegó el lunes, cuando drones ucranianos atacaron la estación de bombeo de Kaleykino, en la región rusa de Tartaristán, nodo clave del Druzhba donde se mezcla el crudo antes de su exportación. Kallas optó por no pronunciarse sobre las consecuencias técnicas. La disputa energética también ha frenado el vigésimo paquete de sanciones europeas contra Rusia. Si Budapest levanta el veto, ambos expedientes podrían avanzar en paralelo, lo que representaría un golpe directo a los ingresos petroleros que sostienen la economía de guerra del Kremlin.