En el primer mes de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, los países del golfo Pérsico comenzaron a dimensionar el impacto directo del conflicto en sus territorios. Emiratos Árabes Unidos aseguró haber interceptado 429 misiles —414 balísticos y 15 de crucero— y 1.914 drones, mientras que Baréin reportó la destrucción de 174 misiles y 391 drones en el mismo período, en lo que ambos califican como una ofensiva sostenida de Teherán contra objetivos vinculados a Washington en la región.
El Ministerio de Defensa emiratí afirmó este domingo que sus sistemas de defensa aérea lograron neutralizar la mayoría de las amenazas desde el inicio de las hostilidades hace un mes, incluyendo 16 misiles balísticos y 42 drones interceptados en las últimas horas. A pesar de esta capacidad, algunos proyectiles y restos lograron impactar en territorio nacional, alcanzando infraestructuras militares vinculadas a Estados Unidos, aeropuertos como los de Abu Dabi y Dubái, el puerto de Yebel Ali, zonas industriales e incluso áreas hoteleras.
Los ataques dejaron un saldo de al menos dos miembros de las Fuerzas Armadas emiratíes muertos, además de un civil marroquí contratado por el Ejército y otras ocho víctimas de distintas nacionalidades, entre ellas paquistaní, nepalí, bangladesí, palestina e india. En total, se registraron al menos 178 heridos, incluyendo ciudadanos de Suecia, el único país europeo mencionado en el balance oficial.
Desde Abu Dabi, el asesor presidencial Anwar Gargash elevó el tono contra Irán y exigió reparaciones por los daños causados a infraestructuras civiles y a la población.
“Irán engañó a sus vecinos sobre sus intenciones antes de la guerra y reveló una agresión premeditada”, sostuvo en su cuenta oficial de X, al tiempo que remarcó que el régimen iraní se ha convertido en “la principal amenaza para la seguridad del golfo Pérsico”.
En paralelo, el conflicto también tuvo consecuencias diplomáticas. Emiratos anunció el cierre de su embajada en Teherán apenas un día después del inicio de la guerra, retiró a su personal diplomático y evalúa congelar activos iraníes depositados en el país como medida de presión.
En Bahréin, en tanto, la Comandancia General del Ejército informó que sus fuerzas continúan “contrarrestando las sucesivas oleadas de ataques terroristas iraníes” desde el 28 de febrero. El pequeño reino insular, sede de la base principal de la Quinta Flota naval estadounidense, se convirtió en uno de los blancos estratégicos de la ofensiva, con impactos registrados tanto en instalaciones militares como en zonas civiles y en su infraestructura energética.
Las autoridades bareiníes confirmaron al menos dos muertos en este mes de ataques y denunciaron que el uso de misiles balísticos y drones contra infraestructura civil constituye “una violación flagrante” del derecho internacional humanitario y de la Carta de las Naciones Unidas.
Además, advirtieron a la población que evite acercarse a las zonas afectadas, manipular objetos sospechosos o difundir imágenes de los impactos, en un intento por controlar la circulación de información en medio de la escalada.
(con información de AP)