
El lujoso superayate “Scheherazade”, que se encuentra en los astilleros frente a las costas italianas de Toscana, está envuelto de misterio, ya que podría pertenecer al presidente ruso Vladimir Putin.
Pero este no es el único misterio. Otro interrogante es quién está financiando el mantenimiento del barco, desde que en mayo de 2022 fue incautado por el gobierno italiano en respuesta a la invasión rusa a Ucrania. En lugar de dejarlo abandonado a su suerte, Italia ha permitido a su propietario mantenerlo y repararlo, pero no ha revelado quién corre con los gastos.
El yate de 140 metros de eslora, valorado en 700 millones de dólares, se encuentra en dique seco cerca de Massa, un lujoso balneario de la Toscana, a pocos kilómetros de las famosas canteras de mármol de Carrara y de Forte dei Marmi, uno de los destinos favoritos de los multimillonarios rusos.
Sometido a mantenimiento en el astillero de la empresa The Italian Sea Group, resulta casi imposible acercarse a la embarcación y no se detectan movimientos a bordo.

Durante más de un año, el Gobierno italiano ha permitido al propietario seguir pagando el personal del barco, su mantenimiento y el reacondicionamiento del buque, según informó el diario Financial Times el domingo. Pero Italia no identifica al propietario.
El misterio sobre el propietario
Tras la incautación, la policía financiera italiana abrió una investigación para esclarecer si el yate pertenece a algún empresario ruso o incluso al propio presidente Putin.
Sin embargo, “no siempre es fácil atribuir la propiedad” de una embarcación, sobre todo porque en muchos casos están a nombre de testaferros, lo que dificulta la identificación del verdadero propietario o beneficiario, explicó una fuente cercana al caso.
En mayo de 2022, el Ministerio de Finanzas italiano afirmó que el superyate tenía “importantes vínculos económicos y empresariales” con “destacados elementos del gobierno ruso”, pero no dio el nombre del propietario del barco.

Fabricado en 2020 en los astilleros alemanes Lürssen, el yate cuenta con dos plataformas para helicópteros, una piscina, una sala de cine y una batería antidrones, según los administradores de la página SuperYachtFan, quienes se presentan como periodistas especializados en investigaciones.
Según esta página, el superyate pertenece al multimillonario ruso Eduard Khudainatov. Sin embargo, Bloomberg informó en 2022 de que Khudainatov es un propietario ficticio del superyate, así como de otro barco.
Según la prensa italiana, el “Scheherazade”, que enarbola la bandera de las Islas Caimán, pertenece a una empresa registrada en las Islas Marshall.
¿El barco de Putin?
Varios medios e investigaciones han especulado que el Scheherazade pertenece en realidad a Putin.
El equipo del disidente ruso encarcelado Alexei Navalny reveló en un vídeo publicado en YouTube que el capitán del barco era británico, pero el resto de la tripulación era rusa. Los investigadores también atribuyeron la propiedad del megayate a Vladimir Putin.
Según ellos, varios miembros de la tripulación pertenecen al FSO, organismo encargado de proteger a importantes personalidades rusas.
Tras la incautación, por casualidad o en una maniobra desesperada, toda la tripulación fue reemplazada.
“La tripulación estaba compuesta exclusivamente por rusos. Y de repente, toda la tripulación fue remplazada por personal con nacionalidad británica”, contó en marzo a la AFP Paolo Gozzani, secretario general de la confederación sindical CGIL de Massa.
Para el New York Times, las autoridades estadounidenses tienen material que vincula al presidente ruso con el lujoso barco, el cual realizó dos viajes, en 2020 y 2021, a la localidad costera de Sochi, a orillas del Mar Negro.

The Italian Sea Group, la empresa que realiza el manteamiento, aseguró que todo ello es falso.
“La propiedad de ‘Scheherazade’ no puede ser atribuida al presidente ruso Vladimir Putin”, reaccionó en un comunicado tras la incautación, en el que citó “la documentación en su poder y los resultados de los controles realizados por las autoridades competentes”.
Entrevistado por el New York Times, el capitán del “Scheherazade” sostuvo que nunca había visto al presidente ruso a bordo, aunque se negó a revelar el nombre del propietario, debido a que tiene la obligación por contrato de mantener la reserva.
Desde la invasión rusa de Ucrania, Italia ha confiscado más de 800 millones de euros (casi 900 millones de dólares) en activos pertenecientes a oligarcas gracias a las sanciones decididas por la Unión Europea.
Entre ellos figura el yate “Sailing Yacht A” de 530 millones de euros (580 millones de dólares) del multimillonario magnate del carbón y los fertilizantes Andrei Melnichenko.
Italia también incautó el yate “Lady M Yacht” de 65 millones de euros (71 millones de dólares) perteneciente a Alexei Mordashov, considerado cercano a Vladimir Putin.
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