
Las autoridades suizas evacuaron este viernes la aldea de Brienz, en el sudeste de los Alpes suizos, ante la amenaza de derrumbe inminente del flanco de montaña que se yergue sobre ella.
“Ya no hay nadie en el pueblo”, confirmó hacia las 19:30 (17:30 GMT), Christian Gartmann, responsable de comunicación de la comuna de Albula, de la que depende Brienz, a la agencia Keystone-ATS.
Diputados locales y servicios de rescate se aseguraron de que los 84 habitantes de la localidad y el ganado habían evacuado el pueblo.
Unas horas antes, la comuna había activado la fase roja y prohibido el acceso a la aldea a partir de las 18:00 locales (16H00 GMT), mientras los últimos habitantes concluían la evacuación.
La activación de esta fase implica que el deslizamiento podría ocurrir en 4 a 14 días, indicó la comuna.

La Oficina Federal para la Aviación Civil (OFAC) anunció una “restricción temporal del espacio aéreo” hasta el 17 de mayo en un radio de unos 3,5 kilómetros en la región de la aldea, para proteger las potenciales intervenciones por tierra y aire.
Dos millones de metros cúbicos de roca amenazan con desprenderse sin que pueda predecirse la magnitud de los daños. Poco antes del desmoronamiento las autoridades cerrarán varias carreteras y la línea ferroviaria.
Los 84 habitantes de Brienz, en el cantón de los Grisones, situada a 30 km de Davos y a unos 50 de la exclusiva estación de esquí de Saint Moritz, comenzaron a ser evacuados el martes.
Las autoridades decidieron acelerar la partida al constatar que millones de toneladas de rocas que amenazan la aldea se desplazan más rápidamente de lo que habían previsto los especialistas.

Los expertos no pueden predecir como se desprenderá el flanco, pero la hipótesis más probable, y la menos amenazadora, es la de una avalancha de desprendimientos.
También se contempla un desprendimiento lento pero largo que pudiese dañar la aldea. Lo menos probable es que haya un desmoronamiento masivo, rápido y de gran amplitud, de más de 500.000 metros cúbicos de roca, con consecuencias devastadoras.
La posible desaparición de Brienz bajo las rocas ha despertado esta semana la atención de los medios suizos, que han transmitido en sus entrevistas las inquietudes de los residentes de la localidad. “No sabemos si nuestro Brienz existirá dentro de dos semanas”, declaraba con emoción Anna Bergamin, una de las vecinas de la localidad, a la agencia suiza ATS.

No es la primera vez que un deslizamiento de tierra y rocas amenaza a un pueblo en los Alpes suizos: en 2017, un desastre de este tipo obligó a evacuar a 200 vecinos del pueblo de Bondo, también en Grisones. En aquella ocasión se precipitaron ladera abajo tres millones de metros cúbicos de roca, causando la muerte de ocho montañeses y pérdidas económicas a la localidad de más de 40 millones de euros.
La peor catástrofe de este tipo se remonta a 1806, cuando un deslizamiento de 40 millones de metros cúbicos de escombros enterró a 457 personas y cientos de cabezas de ganado en el cantón central de Schwyz.
Los geólogos consideran que entre un 6 y un 8 por ciento del territorio suizo es inestable, aunque las áreas de riesgo son frecuentemente controladas y las evacuaciones pueden organizarse a tiempo.
Con información de AFP y EFE
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