El Parlamento británico (Reuters)
El Parlamento británico (Reuters)

El Parlamento británico dio este martes la espalda a salir de la Unión Europea (UE) en los términos negociados entre Londres y Bruselas, lo que estrecha el camino del "divorcio" a dos posibilidades: una salida abrupta o una prórroga.

Los diputados de la Cámara de los Comunes rechazaron por 391 votos en contra y 242 a favor el acuerdo del Brexit, al que la primera ministra, Theresa May, consiguió el lunes a última hora agregar tres documentos adicionales destinados a conseguir el beneplácito de los parlamentarios.

Una maniobra que fracasó este martes en Westminster y que ahora obliga a decidir qué ocurre con el Brexit en dos jornadas decisivas.

– Miércoles 13 de marzo: la Cámara de los Comunes se pronunciará sobre si quiere una salida a las bravas del bloque comunitario el próximo 29 de marzo.

Esta posibilidad se antoja remota porque la cámara baja ya ha expresado en anteriores ocasiones que no quiere este escenario, que suprimiría el periodo de transición que el acuerdo fijaba hasta diciembre de 2020.

Además, obligaría a las compañías británicas a comerciar con el resto de países bajo las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), con condiciones menos ventajosas que los actuales tratados en los que el Reino Unido participa como miembro de la unión aduanera comunitaria.

– Jueves 14 de marzo: si, como sabe esperar, el Parlamento rechaza el miércoles un "divorcio" no negociado, entonces este día votarán sobre si extender la validez del Artículo 50 del Tratado de Lisboa, en virtud del cual el país debe abandonar la UE el 29 de marzo, al término de los dos años estipulados de negociación.

Si el Parlamento aprueba esta prórroga entonces serán los veintisiete países restantes del club comunitario quienes deberán dar su visto bueno para que pueda hacerse efectiva.

En cualquier caso, esta extensión será, según ha advertido May, "corta y limitada", y debería procurarse que no se alargara hasta la fecha de celebración de las elecciones europeas que tendrán lugar el domingo 26 de mayo.

Si para entonces el Reino Unido continúa dentro de la UE tendría que participar en la votación, eventualidad un tanto ilógica si el país se está preparando para abandonar el bloque poco después.

La premier británica Theresa May (AFP)
La premier británica Theresa May (AFP)

Con todo, para May retrasar el Brexit no facilitaría la situación, que continuaría siendo salir con o sin acuerdo, o directamente cancelar el Brexit, algo que, según el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), podría hacer el Reino Unido de forma unilateral.

Esta compleja situación podría desembocar en el fin de May y la convocatoria de elecciones generales si el Partido Laborista presentara una moción de confianza a la "premier" y esta saliera adelante en la Cámara de los Comunes.

Con información de EFE

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