El líder del Movimiento Cinco Estrellas Beppe Grillo (AFP)
El líder del Movimiento Cinco Estrellas Beppe Grillo (AFP)

El día después de las elecciones generales de marzo próximo es probable que los italianos se despierten sin saber quién los va a gobernar: según las encuestas, con la ley electoral recientemente aprobada, ni el Partido Democrático (PD) de Matteo Renzi, ni Forza Italia de Silvio Berlusconi, ni el Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo lograrían una cantidad de escaños suficientes para formar un gobierno sin tener que pactar alianzas.

Por eso, todo apunta a una reedición de una grande coalizione, un alianza parlamentaria entre las fuerzas políticas más moderadas: Partido Democrático, Forza Italia y los partidos de centro.

Es la solución más deseada en las capitales europeas, desde Bruselas hasta París y Berlín. Porque hay algo que quita el sueño a los líderes del Viejo Continente: que Italia -uno de los países fundadores de la UE y la tercera economía del bloque-, se convierta, según la definición del francés Guy Hermet, en un "paraíso populista", un laboratorio político para inéditas alianzas entre un "frente populista" compuesto por el Movimiento 5 Estrellas y la Liga de Matteo Salvini, un partido nacido en los '90 como defensor de los intereses del Norte de Italia y trasformado por su actual líder en una fuerza nacionalista inspirada en el francés Frente Nacional de Marine Le Pen.

Fue el propio Salvini quien sugirió esa posibilidad. "Podría llamar a Beppe Grillo la noche de las elecciones si no hay un vencedor claro", dijo la semana pasada. El comediante y líder de los grillini -como son conocidos los simpatizantes del comediante- rechazó la oferta a través de su blog. "Son acosadores. No queremos compartir nada con ellos". Aunque en Italia nadie se sorprendería si al final Grillo cambiara idea. No sería la primera vez.

Matteo Salvini durante un acto electoral en Sicilia (REUTERS/Antonio Parrinello)
Matteo Salvini durante un acto electoral en Sicilia (REUTERS/Antonio Parrinello)

Pero más allá de las especulaciones, ¿sería viable una alianza de este tipo?Según los expertos, si bien improbable, este escenario no es imposible.

"Sería un gobierno con poca vida, vinculado a un escueto programa común, que desembocaría en elecciones anticipadas. Y no tendría vida fácil, porque todas las demás fuerzas denunciarían el escándalo", apunta Marco Tarchi, politólogo de la Universidad de Florencia y uno de los máximos expertos del tema, autor del libro Italia Populista. Desde el qualunquismo hasta Beppe Grillo (Il Mulino)

"No veo muchas posibilidades que se dé una situación semejante", concuerda Roberto Biorcio, profesor de la universidad de Milán-Bicocca y autor de El populismo en la política italiana. "Las diferencias entre Grillo y Salvini son demasiadas: por ejemplo, el Movimiento no tiene una postura antinmigrantes tan fuerte como la de la Liga, mientras la Liga no comparte la idea de los grillini de una renta básica universal", comenta.

Pero algunos creen que podrían alcanzar acuerdos sobre todo respecto a la relación con las autoridades europeas -ambos partidos fueron críticos con la adopción del Euro y en algún momento propusieron la salida de Italia de la moneda única-, mientras otros creen que podría haber visiones similares en cuanto a la necesidad de un mayor control de la inmigración.

Por otro lado, los expertos advierten que sería un error equiparar los dos fenómenos. "Los estudios demuestran que los votantes de la Liga coinciden con el perfil clásico del elector populista -varón, de condición económica baja y bajo nivel de estudios-, mientras los grillini son más jóvenes, más formados y con un mejor nivel económico, y tienen una fe casi religiosa en la Web como herramienta de comunicación y de selección de los candidatos.", dice Tarchi.

Luigi Di Maio, a la izquierda, fue elegido por los militantes candidato a premier del Movimiento Cinco Estrellas en una votación por Internet. En la foto está junto a Alessandro Di Battista, otro de los líderes del partido (REUTERS/Guglielmo Mangiapane)
Luigi Di Maio, a la izquierda, fue elegido por los militantes candidato a premier del Movimiento Cinco Estrellas en una votación por Internet. En la foto está junto a Alessandro Di Battista, otro de los líderes del partido (REUTERS/Guglielmo Mangiapane)

Otra diferencia, según Biorcio, es que la Liga fue durante dos décadas aliada de Berlusconi, mientras el Movimiento sigue siendo una fuerza relativamente nueva, que aún no tuvo responsabilidades de gobierno más allá de algunas ciudades (algunas importantes, como Turín y Roma).

Los politólogos coinciden en que lo más probable es que al final la Liga vuelva a aliarse con Berlusconi, como hizo siempre a partir de 1994, mientras el Movimiento Cinco Estrellas se buscará afianzarse como una fuerza que gracias a sus millones de votos podrá influir en las decisiones políticas desde la oposición, de manera similar al Partido Comunista italiano durante la llamada Prima Repubblica (1948-1994).

Fue lo que pasó en en Sicilia el 5 de noviembre: allí Nello Musumeci, el candidato apoyado por una coalición compuesta por Forza Italia y la Liga ganó las elecciones regionales, superando a los Cinco Estrellas-que fue el partido más votado y guiará la oposición- y a una izquierda dividida y en crisis.

Un ensayo de lo que podría ocurrir a nivel nacional en las elecciones de la próxima primavera.

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