El profesor ShinSugiyama confirmó por primera vez que el agua de deshielo superficial puede atravesar glaciares de la Antártida hasta su base y acelerar su flujo hacia el océano.
Este mecanismo, según el estudio publicado en Nature Communications, puede intensificar la pérdida de hielo en un continente cuyo deshielo total elevaría el nivel del mar unos 60 metros.
La observación directa mostró que, durante episodios de fuerte fusión superficial y tras lluvias inusuales registradas en enero de 2022, la presión del agua en la base del glaciar llegó a sostener el 97% del peso del hielo superior, explicó Sugiyama, profesor de la Universidad de Hokkaido, Japón. En esas condiciones, el deslizamiento del glaciar sobre su lecho se aceleró entre un 10% y un 20%, según el investigador.
PUBLICIDAD
El hallazgo responde a una pregunta debatida durante años: si el mismo proceso ya documentado en glaciares de Europa, Alaska y Groenlandia también ocurría en la Antártida. “Esta es la primera observación de este tipo en la Antártida”, afirmó Sugiyama.
Pozos de más de 550 metros
Para obtener la evidencia, el equipo perforó pozos de más de 550 metros de profundidad en el glaciar Langhovde, en la Antártida Oriental. Después descendió sensores de presión y cámaras hasta el lecho glaciar para observar procesos que no podían detectarse con satélites.
“Utilizando un chorro de agua caliente, pudimos perforar el glaciar con cuidado y rapidez, y medir la presión del agua justo en su base”, explicó Sugiyama.
PUBLICIDAD
Los investigadores comprobaron que el agua acumulada en lagos y estanques de la superficie drenaba hacia el fondo del glaciar a través de fracturas. El estudio identificó ese paso como hidrofracturación: el peso del agua superficial, formada por exposición al calor, fractura el hielo y abre vías para que el agua atraviese la masa glaciar.
Ese drenaje eleva la presión del agua subglacial y separa parcialmente el hielo del lecho rocoso que normalmente soporta su peso. El agua presurizada lubrica el contacto entre el hielo y la roca, reduce la fricción y acelera el avance del glaciar hacia el océano, según describió Sugiyama en el estudio.
Vida marina bajo 474 metros de hielo
La perforación aportó además una observación inesperada sobre el entorno bajo el glaciar. Las cámaras captaron una anémona de mar y varias esponjas de tallo delicado adheridas a una roca en una capa de agua marina de apenas 3 metros de espesor, sellada bajo 474 metros de hielo.
PUBLICIDAD
Ese punto estaba situado varios cientos de metros más allá del lugar donde el glaciar deja de estar en contacto con el lecho marino, según el estudio. “Fue muy sorprendente avistar criaturas coloridas que llevaban a cabo sus vidas en un entorno tan frío, oscuro y confinado, revelando un ecosistema oculto bajo el hielo”, dijo Sugiyama.
El trabajo plantea implicaciones que van más allá de un solo glaciar. “Actualmente, la capa de hielo está perdiendo masa en general porque la cantidad de hielo que se descarga en el océano supera la acumulación de nieve en el interior. Nuestro estudio sugiere que la pérdida de hielo aumentará a medida que el agua de deshielo suba en un clima más cálido, arrastrando cada vez más hielo al océano. Esto es especialmente urgente y relevante para las personas y las sociedades que viven en zonas de baja altitud”, repasó Sugiyama.
Y escribió en el estudio: “A pesar de su importancia y de ser comúnmente aceptada en otras regiones, la influencia del agua de deshielo en la dinámica de la capa de hielo antártica sigue siendo objeto de debate y cuestionamiento. Dado que el agua de deshielo es omnipresente a lo largo de la costa antártica, su impacto en la dinámica de los glaciares de salida debe considerarse al proyectar la evolución de la capa de hielo antártica”.
PUBLICIDAD