Radiografía del cambio climático en CABA: cuánto aumentaron las lluvias y las temperaturas y cómo mitigar sus efectos

La variación de los eventos extremos obliga a adaptarse a esta nueva realidad. Una experta precisó cómo se modificó el clima de la zona urbana y su impacto en las personas

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En relación con las tormentas, las precipitaciones registradas en la Ciudad durante marzo, se encuentran alrededor de los 300 milímetros, cuando el promedio de precipitaciones para el mes de marzo para la Ciudad es de 120 mm. Más del doble (NA: Gustavo Janonovich)
En relación con las tormentas, las precipitaciones registradas en la Ciudad durante marzo, se encuentran alrededor de los 300 milímetros, cuando el promedio de precipitaciones para el mes de marzo para la Ciudad es de 120 mm. Más del doble (NA: Gustavo Janonovich)

La epidemia de dengue, la variación de las temperaturas y las lluvias extremas cada vez más frecuentes son una muestra tangible de cómo la crisis climática está cambiando la vida de los porteños. A pesar de que poco a poco ha comenzado a descender la temperatura, es buen momento para analizar las cifras oficiales que manejan los expertos para tener una radiografía de los cambios en el clima en la Ciudad de Buenos Aires.

“El aumento de la temperatura mínima se ve en otras ciudades del mundo y también a nivel país. En Argentina la tendencia de la mínima es de aumento de 0.13ºC/década mientras que la de la máxima, es de 0.08ºC/década. En las ciudades se explica por los materiales urbanos que absorben calor durante el día y lo liberan a la noche generando una isla de calor que incrementa la mínima, que ocurre poco después del amanecer”, explicó la científica argentina experta en cambio climático, Inés Camilloni, profesora en la Universidad de Buenos Aires, investigadora del CONICET, autora líder de reportes del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) y residente del Harvard’s Solar Geoengineering Research Program de la Universidad de Harvard.

El promedio de temperatura y precipitación media anual aumentaron de forma significativa en los últimos 60 años. En la Ciudad, los días fríos cada vez son menos fríos, las temperaturas más altas y olas de calor, más frecuentes y duraderas. “Desde 1960 y hasta 2018 la temperatura media y máxima promedio anual se ha incrementado en 1°C, mientras que la temperatura mínima promedio ha aumentado hasta 1,7°C. Además las olas de calor se duplicaron entre 2010 y 2018 respecto de las registradas en la década del ‘90”, según datos de la Agencia de Protección Ambiental (APRA).

Si bien la variación térmica promedio se da en todo el mundo, la suba de las temperaturas mínimas promedio explica, por ejemplo, por qué la aparición del mosquito aedes aegypti, comienza apenas pasado el invierno y no bien entrada la primavera, como ocurría en otros tiempos.

(Infografía Marcelo Regalado)
(Infografía Marcelo Regalado)

Este cambio térmico no sólo influye los tiempos de reproducción de los vectores transmisores de enfermedades, también afecta directamente a las personas: “Impacta en la salud ya que perturba un descanso nocturno adecuado para quienes no tienen acceso a refrigeración y además esto provoca un menor rendimiento en el trabajo por la falta de descanso”, detalló la científica.

En relación con las tormentas, las precipitaciones registradas en la Ciudad durante marzo, se encuentran alrededor de los 300 milímetros, cuando el promedio de precipitaciones para el mes de marzo para la Ciudad es de 120 mm. Más del doble.

“Para determinar si tormentas como las que atravesaron a la Ciudad en estos últimos días se relacionan directamente con el calentamiento global, se requieren de estudios utilizando modelos de simulación que intentan reproducir el evento y comparar su probabilidad de ocurrencia en un mundo con y sin calentamiento global. Aun así, en las últimas décadas los registros históricos demuestran un aumento sostenido del volumen anual de precipitaciones. En promedio, desde 1960 a la actualidad, el incremento ha sido de 47 mm por década”, según APRA.

En ese sentido Camilloni explicó: “El aumento de la temperatura y la humedad por precipitaciones más intensas generan condiciones favorables para el desarrollo y supervivencia de vectores transmisores de enfermedades. También puede afectar la calidad del agua si hay inundaciones, por ejemplo; y la transmisión de enfermedades asociadas a este hecho”.

(Infografía Marcelo Regalado)
(Infografía Marcelo Regalado)

¿Qué se puede hacer para adaptarse a esta nueva realidad?

“La forma de actuar es atacar las causas del problema que están en la emisión creciente de gases de invernadero [generados por el uso de combustibles fósiles]. Esto se debe hacer en forma urgente, sostenida y ambiciosa. Las medidas de adaptación pueden morigerar los peores impactos pero requieren de políticas públicas: sistemas de alerta, adecuación de infraestructura, asegurar agua en cantidad y calidad a la población, atender y proteger a los grupos más vulnerables, etc”, indicó Camilloni.

La Ciudad cuenta con un Plan de Acción Climática para 2050 para afrontar estos nuevos desafíos. “Las proyecciones climáticas para lo que resta del siglo XXI indican que los cambios observados tenderán a profundizarse, de acuerdo con la evolución de las emisiones de gases de invernadero a nivel global. En consecuencia, será necesario tomar medidas para disminuir los impactos del cambio climático y minimizar sus potenciales amenazas para la salud humana, la infraestructura y el desarrollo económico”, según fuentes de la citada repartición de la Ciudad.

Un avión despega del Aeropuerto Internacional Sky Harbor la tarde del 12 de julio de 2023, en Phoenix. (AP Foto/Matt York, Archivo)
Un avión despega del Aeropuerto Internacional Sky Harbor la tarde del 12 de julio de 2023, en Phoenix. (AP Foto/Matt York, Archivo)

Esas acciones van desde grandes obras de infraestructura hasta medidas de alerta temprana y de refugio, por ejemplo, ante tormentas extremas u olas de calor. “Los refugios climáticos son espacios de acceso libre y gratuito que le brindan a los vecinos un lugar confortable y fresco durante aquellos días de mucho calor. No son espacios de cuidado y asistencia. Conforman la Red espacios cerrados como museos, centros culturales, bibliotecas o centros comunitarios con aire acondicionado o que naturalmente presentan temperaturas más confortables que en el exterior, y también espacios abiertos que cuenten con sombra y/o elevada presencia de infraestructura verde urbana como parques y plazas”, según la fuente de la Ciudad.

Hay objetivos planeados por área, algunos de los cuales se vislumbran como de difícil cumplimiento, según los plazos. Respecto de la movilidad, incluye: 15 nuevas áreas peatonales para 2030; 48 calles de encuentro para 2030; más bicis, menos emisiones y 1 millón de viajes diarios en bici para 2023. Este plazo ya venció y según las cifras oficiales de 2019, de lunes a viernes el sistema registra unos 100.000 viajes.

También se proyecta que el 100% de colectivos tenga tecnología de cero emisiones para 2050; reacondicionar el 80% de edificios residenciales para 2050 y contar con el 100% edificios públicos con planes de eficiencia para 2025. Respecto de las energías limpias, la Ciudad se propone contar con el 30% de techos de viviendas con aprovechamiento solar fotovoltaico para 2050.

La epidemia de dengue, la variación de las temperaturas y las lluvias extremas cada vez más frecuentes son una muestra tangible de cómo la crisis climática está cambiando la vida de los porteños (Cuartoscuro)
La epidemia de dengue, la variación de las temperaturas y las lluvias extremas cada vez más frecuentes son una muestra tangible de cómo la crisis climática está cambiando la vida de los porteños (Cuartoscuro)

Para dentro de 26 años el distrito debería cumplir con los estándares de la OMS de calidad de aire y para el año que viene el 100% de barrios populares debería tener huertas, como espacios de absorción de aguas y como generador de alimentos.

Por el momento algunos planes se ven muy lejanos, mientras que otros, aparecen con mayor probabilidad de cumplimiento. Uno de los temas más importantes es la prevención ante los riesgos que estos nuevos eventos representan, especialmente entre la población más vulnerables, con menos ingresos y para los bebés y las personas mayores de 65 años.

Un estudio realizado por investigadores del Conicet da cuenta de que en el verano de 2013/2014, se registraron, en la Capital, al menos 700 muertes más que el promedio del período, un 7% más debido a las olas de calor.