Hay 134 especies marinas amenazadas porque comen residuos plásticos

Según un estudio el 90% de las tortugas marinas analizadas ingirió plástico

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El estudio de CRAM identifica que el 90% de las tortugas marinas atendidas han consumido plástico. (NatGeo)
El estudio de CRAM identifica que el 90% de las tortugas marinas atendidas han consumido plástico. (NatGeo)

En los últimos años, las especies marinas fueron gravemente afectadas por la crisis de la contaminación por plásticos en los océanos, siendo una de las amenazas medioambientales más importante de la actualidad. Las tortugas marinas están entre las especies que luchan de forma constante por su supervivencia.

Un estudio realizado por la fundación española de la Conservación y Recuperación de Animales Marinos (CRAM) en su Área de Clínica y Rescate durante el año 2021, reveló que el 90% de las tortugas que habitan el mar Mediterráneo e ingresaron al centro de rescate, mostraron la ingesta de plástico.

El consumo de plástico por las especies marinas representa una creciente amenaza ambiental con consecuencias directas sobre la biodiversidad y la salud de los ecosistemas marinos. Entre las 134 especies en peligro de ingerir plástico se encuentran: peces, tortugas, aves marinas, focas, y ballenas, entre otras. Esto sucede ya que confunden con alimento natural debido a su apariencia y olor después de haber estado en el mar.

La similitud visual entre los plásticos flotantes y las medusas, uno de los alimentos principales de varias especies de tortugas marinas, resulta en la ingesta accidental de estos residuos. Aunque las tortugas tengan un estómago resistente, esta situación conduce a bloqueos intestinales, lesiones internas, malnutrición y, en casos extremos, la muerte. Además, la presencia de plástico en el océano no solo presenta un peligro físico: también los compuestos químicos liberados por estos materiales pueden tener efectos tóxicos en estas criaturas marinas.

Los plásticos flotantes son a menudo confundidos con medusas, un alimento principal para varias especies de tortugas.
Los plásticos flotantes son a menudo confundidos con medusas, un alimento principal para varias especies de tortugas.

“Un mar lleno de plásticos afecta de forma general a la biodiversidad, desde las plantas hasta los seres humanos, y dificulta la producción de oxígeno que proviene de las plantas acuáticas, muy importantes para el planeta”, explicó al ElDIario.es, Lucía Garrido, responsable de área clínica y rescate de CRAM.

Los plásticos no solo son consumidos directamente, sino que también afectan a las especies marinas de manera indirecta a través de la cadena alimenticia. Pequeños fragmentos de plástico, conocidos como microplásticos (partículas menores a 5mm), son ingeridos por plancton y pequeños peces, que entran en la cadena alimenticia y se acumulan en organismos de niveles nutricionales más altos. Según uno de uno de los últimos informes del CRAM, más de 1.300 especies marinas han interactuado con estos restos contaminantes. Actuando como “esponja química” de sustancias como el mercurio.

Los plásticos llegan al mar principalmente a través de ríos y sistemas de drenaje que transportan residuos desde áreas urbanas e industriales hacia el océano. Este proceso se ve exacerbado por la disposición inadecuada de basura y la falta de infraestructuras de reciclaje eficientes. La actividad humana en las costas y en embarcaciones también contribuye directamente al problema. Además, el viento y las precipitaciones pueden trasladar partículas de plástico a cuerpos de agua, que se suman a la acumulación de estos contaminantes en el medio marino.

Las investigaciones que se crearon a partir de la conexión entre la salud ambiental, animal y humana, se las define como “One Health”, concepto que empleo la Organización Mundial de la Salud (OMS). Donde se enfoca en la importancia de abordar la salud de los ecosistemas, los animales y los humanos de manera integral.

Estudios evidencian el peligro de los microplásticos para la salud de fauna marina y humanos.
NAJA BERTOLT JENSEN/NC STATE
Estudios evidencian el peligro de los microplásticos para la salud de fauna marina y humanos. NAJA BERTOLT JENSEN/NC STATE

Se estima que hay aproximadamente 150 millones de toneladas de plástico en los océanos. Este número continúa creciendo, con un flujo anual estimado de entre 4 a 12 millones de toneladas de plástico que se añaden a los océanos cada año. La situación demanda un cambio urgente en la manera en que se producen, consumen y gestionan los residuos plásticos.

Efectos del plástico en los ecosistemas marinos

Las consecuencias a largo plazo de la contaminación por plásticos en los océanos son múltiples y afectan no solo a la fauna marina, sino también a los ecosistemas marinos en su conjunto y, potencialmente, a la salud humana. Algunas de ellas son:

  • Alteración de Ecosistemas Marinos: los plásticos pueden alterar los hábitats marinos físicamente, como es el caso de los arrecifes de coral, que pueden ser dañados o asfixiados por desechos plásticos.
  • Impacto en la Cadena Alimenticia: la presencia de microplásticos en los océanos entra en la cadena alimenticia marina. Estas partículas pueden acumularse en organismos desde el plancton hasta especies de peces y mariscos que forman parte de la dieta de las personas, lo que podría tener efectos desconocidos en la salud humana.
  • Reducción de Poblaciones de Especies Marinas: la ingestión de plástico en desechos plásticos puede llevar a una disminución en las poblaciones de especies marinas importantes, como tortugas marinas, aves marinas, focas y ballenas.
  • Contaminación Química: los plásticos liberan sustancias químicas tóxicas al medio ambiente, algunas de las cuales son cumulativas y pueden tener efectos nocivos en la salud de animales marinos y humanos. Estos compuestos pueden causar alteraciones hormonales, reproductivas y del desarrollo entre otros efectos adversos.
  • Impacto Socioeconómico: la contaminación por plásticos afecta la economía de comunidades costeras dependientes de la pesca y el turismo. Las playas y mares llenos de plásticos pueden disminuir el atractivo turístico y afectar las poblaciones de especies comerciales, impactando negativamente la economía local y la seguridad alimentaria.

Para enfrentar esta creciente crisis, es imperativo abordar la raíz del problema: la dependencia del plástico. La adopción de medidas como la reducción en el consumo de plásticos de un solo uso, el impulso hacia sistemas de gestión de residuos más eficientes, y la participación activa en iniciativas de limpieza de playas y océanos, son pasos fundamentales para mitigar este impacto.