Por qué el futuro del Amazonas será un tema central en la COP26

Cuál es la relación entre la deforestación de los bosques y el calentamiento global y qué se puede hacer para detenerla

Para poder comprender por qué va a ser un tema de debate en la cumbre climática de Glasgow, hace falta pensar en el rol del Amazonas globalmente (AFP)
Para poder comprender por qué va a ser un tema de debate en la cumbre climática de Glasgow, hace falta pensar en el rol del Amazonas globalmente (AFP)

Cuando hablamos sobre bosques, no existe nada en el mundo que se le asemeje al Amazonas. Para ponerlo en contexto, hay que ver alguno de sus números. “Abarca más de 7 millones de km2 a lo largo de nueve países de América del Sur, de los cuales casi un 60% están en territorio de Brasil”, explicó Dulce Helena Siqueira Silva, una renombrada investigadora brasileña en un texto presentado en el año 2010

Según una publicación reciente del World Wildlife Fund (WWF), la selva amazónica contiene alrededor de 40.000 especies de plantas, 427 especies de mamíferos, 1294 especies de aves, 378 especies de reptiles, 427 especies de anfibios y 3000 especies de peces. Estas son las cifras mínimas, ya que se descubren continuamente nuevas especies. Esto significa, por ejemplo, que en la cuenca del Amazonas hay un mayor número de especies de peces que en todo el Océano Atlántico y que cerca de 1 de cada 10 especies conocidas de seres vivos viven en esta región.

Lamentablemente, en los últimos tiempos han sido tapa de los diarios y centro de debate entre ambientalistas los incendios y la deforestación que viene sufriendo la zona, que es un patrimonio invaluable de este planeta. Esto se observa muy claramente en un reporte del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea sobre la pérdida y degradación del bosque amazónico publicado en junio de este año. El mismo informa que “desde la década de 1970, la Amazonía brasileña ha perdido una parte considerable de su extensión de bosques, principalmente debido a la conversión en pastos para ganado, campos de cultivos comerciales (principalmente soja) y en menor medida en áreas mineras y represas de agua. En el llamado Arco Brasileño de Deforestación en la frontera este y sur de la selva amazónica, un área con las tasas de deforestación más altas de Sudamérica en los últimos 40 años, el área de bosque disminuyó en más del 24% desde 1975 hasta 2014″.

Además de la pérdida de biodiversidad local y del hábitat que hacen hogar numerosos pueblos originarios, esta problemática tiene consecuencias de un alcance mucho mayor. En el plano regional, la reducción de la superficie de bosques genera desbalances hídricos que se ven reflejados en cruentas sequías y pérdidas económicas a futuro en el orden de billones de dólares. Pero para poder comprender por qué va a ser un tema de debate en la cumbre climática de Glasgow, hace falta pensar en el rol del Amazonas globalmente.

La selva amazónica contiene alrededor de 40.000 especies de plantas, 427 especies de mamíferos, 1294 especies de aves, 378 especies de reptiles, 427 especies de anfibios y 3000 especies de peces (REUTERS)
La selva amazónica contiene alrededor de 40.000 especies de plantas, 427 especies de mamíferos, 1294 especies de aves, 378 especies de reptiles, 427 especies de anfibios y 3000 especies de peces (REUTERS)

En un contexto de calentamiento global debido al aumento de las emisiones de gases con efecto invernadero como es el caso del dióxido de carbono (CO2), es vital conservar todo ambiente que pueda secuestrar y asimilar estos gases removiéndolos de la atmósfera. En este sentido, el bosque amazónico ha sido durante décadas considerado un “pulmón” del planeta y es uno de los principales sumideros de carbono por fuera de los océanos.

Tal vez lo más correcto en realidad es decir que era uno de los principales sumideros de carbono, ya que, debido a su continua destrucción a manos humanas, está comenzando a emitir más dióxido de carbono del que captura. Esta fue la conclusión de un trabajo publicado en julio de este año en la revista Nature, que fue llevado a cabo entre el 2010 y el 2018 y que consistió en 590 vuelos sobre el Amazonas para recopilar información. La líder científica de este trabajo, Luciana V. Gatti, se explayó sobre este tema en Brecha, un semanario periodístico uruguayo. “Lo que constatamos es que la Amazonia ahora emite más de lo que absorbe, por culpa del desmonte y las quemas. No es que la selva dejó de absorber y pasó a emitir, sino que continúa absorbiendo, pero menos que antes. Se está calentando y están muriendo más árboles”, dijo.

Así como sucede con el Amazonas, también muchos otros bosques del mundo presentan una situación similar, lo que ha forzado a que en cumbres climáticas anteriores e inevitablemente en la que está próxima a suceder en Glasgow se busquen soluciones. Algunas potencias económicas han tomado nota, como es el caso del Reino Unido que plantea imponer una agenda para detener y revertir la deforestación global para 2030.

Tal vez una política interesante propuesta en el último tiempo que podría ayudar sea el sistema de canje de la deuda por actividades de protección de la naturaleza (Getty Images)
Tal vez una política interesante propuesta en el último tiempo que podría ayudar sea el sistema de canje de la deuda por actividades de protección de la naturaleza (Getty Images)

¿Cómo se puede lograr un drástico cambio en la relación de las personas con los ambientes naturales? “Sabemos que tenemos que aumentar masivamente las finanzas para la naturaleza”, sostuvo Zac Goldsmith, ministro de medioambiente del Reino Unido. “Hay algunos países muy boscosos y con baja deforestación por los que estamos increíblemente agradecidos, pero no podemos darlo por sentado porque cualquier cambio de régimen podría cambiar fácilmente esa ecuación. Hasta que encontremos una forma de hacer que estos bosques vivos, sanos y que respiran sean valiosos a corto plazo para la población local, las comunidades locales y las economías locales, siempre habrá una espada colgando sobre ellos, así que hay un verdadero desafío”.

La discusión sobre la deforestación tendrá seguramente cuatro ejes centrales a combatir: transparencia y trazabilidad en la producción, el rol del comercio y los mercados, cómo apoyar a los pequeños agricultores y la investigación e innovación en nuevas tecnologías y métodos de producción sustentables. La agroindustria como método de producción a gran escala de commodities es el mayor contribuyente a la deforestación, y un acuerdo entre las principales naciones productoras junto a las corporaciones podría ser un verdadero punto de inflexión.

Tal vez una política interesante propuesta en el último tiempo que podría ayudar sea el sistema de canje de la deuda por actividades de protección de la naturaleza, en la cual países en desarrollo como Argentina y Brasil podrían utilizar el dinero que deben asignar al pago de sus deudas externas al financiamiento de proyectos de protección ambiental.

Si en la cumbre climática de Glasgow se busca encaminar a las distintas naciones para lograr cumplir lo convenido en el acuerdo de París, llegando así a limitar el calentamiento global a menos de 2ºC por sobre los niveles preindustriales, es de vital importancia resolver la problemática de la deforestación. El pasado reciente de la pandemia ha puesto a las claras la dificultad de las naciones y los distintos organismos internacionales para responder a una crisis global. Teniendo fresca esa experiencia, resulta menester que se tomen políticas mucho más estrictas e inmediatas para afrontar esta crisis de proporciones aún mayores.

Seba Kamin, Licenciatura en Ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires, comunicador científico. Biología de la conservación Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, UBA.

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