Paquita y Cristina, madre e hija brindan desde el balcón de su vivienda este lunes a las doce del mediodía del 6 de julio, el momento más esperado por los pamploneses, en el que debían dar inicio los Sanfermines de 2020, donde el Ayuntamiento de Pamplona ha desplegado un gran pañuelo rojo emplazando a las fiestas del próximo año con el lema

Paquita y Cristina, madre e hija brindan desde el balcón de su vivienda este lunes a las doce del mediodía del 6 de julio, el momento más esperado por los pamploneses, en el que debían dar inicio los Sanfermines de 2020, donde el Ayuntamiento de Pamplona ha desplegado un gran pañuelo rojo emplazando a las fiestas del próximo año con el lema "Los Viviremos". El momento esperado en la plaza Consistorial por un número controlado de personas, debido a la limitación de aforo establecida con motivo de la COVID-19, ha sido seguido con aplausos y gritos, unas muestras de alegría y tristeza, a la vez, que se han sucedido en diferentes puntos de la ciudad, donde numerosos pamploneses han quedado como es habitual en estas fechas para almorzar. EFE/ Jesús Diges

La festividad de San Fermín llega el 7 de julio, como cada año, pero este vez sin sanfermines, las conocidas celebraciones multitudinarias que lo festejan en la ciudad española de Pamplona (norte) durante varios días, como los famosísimos encierros y corridas de toros. La pandemia de coronavirus obligó a la suspensión.

Es una fiesta que se vive en la calle, intensamente, mañana, tarde y noche.

La fiesta tradicionalmente comienza con el

La fiesta tradicionalmente comienza con el "Chupinazo" a las doce del mediodía del 6 de julio, momento en que se dispara un cohete desde el balcón de la casa consistorial de Pamplona para señalar el inicio de las fiestas, mientras los vítores de una multitud vestida de blanco y con pañuelo rojo al cuello resuenan en el espacio. (REUTERS / Jon Nazca)

Pero este lunes no hubo “chupinazo” desde el Ayuntamiento local (el lanzamiento del cohete con que comienzan las fiestas) ni autoridades asomadas al balcón consistorial para gritar el tradicional “Viva San Fermín”, ni una plaza atestada de miles de personas, muchas de fuera, dispuestas a divertirse sin parar.

Así que un “no chupinazo” dio inicio a los “no sanfermines” de 2020, quizás las fiestas españolas más conocidas en el resto del mundo, debido a la COVID-19.

Este año, la policía instalará 14 puestos de control en las estrechas calles del casco antiguo, con el objetivo de hacer cumplir el aforo máximo. Los paneles electrónicos alertarán a los transeúntes cuando las plazas principales se hayan llenado. (REUTERS/Jon Nazca)

Este año, la policía instalará 14 puestos de control en las estrechas calles del casco antiguo, con el objetivo de hacer cumplir el aforo máximo. Los paneles electrónicos alertarán a los transeúntes cuando las plazas principales se hayan llenado. (REUTERS/Jon Nazca)

Los más nostálgicos, sin embargo, se resisten a renunciar este año a su tradición y han salido a las calles de Pamplona. Se resisten a perder, al menos, la tradición de cantar al santo en su hornacina y realizar el recorrido del encierro, desde la cuesta de Santo Domingo hasta la plaza de toros.

Por su parte, el Ayuntamiento de Pamplona publicó un vídeo en el que hace un recorrido por 23 países para destacar el reconocimiento nacional e internacional de las fiestas y recordar que volverán en 2021, con la etiqueta #LosViviremos en redes sociales.

Pero en abril, mientras el brote del nuevo coronavirus azotaba España, el ayuntamiento decidió suspender las festividades por primera vez en cuatro décadas. (REUTERS/Jon Nazca)

Pero en abril, mientras el brote del nuevo coronavirus azotaba España, el ayuntamiento decidió suspender las festividades por primera vez en cuatro décadas. (REUTERS/Jon Nazca)

El objetivo es “compartir con personas de todo el mundo este 6 de julio tan especial, sin sanfermines”, indicó el Ayuntamiento en un comunicado.

Porque el espíritu sanferminero se siente en todo el mundo, de Estados Unidos a Nueva Zelanda, de Cuba y México a Japón y Corea del Norte.

Los sanfermines -un festival de ocho días que adquirió renombre internacional con la novela “Fiesta” que Ernest Hemingway publicó en 1926- atraen cada año a cientos de miles de personas con ánimo festivo que cantan y bailan por las calles de la capital de Navarra. Los más aguerridos incluso participan en “encierros” en los que corren delante de toros salvajes por las angostas calles del centro hasta la plaza de toros.

Los sanfermines -un festival de ocho días que adquirió renombre internacional con la novela

Los sanfermines -un festival de ocho días que adquirió renombre internacional con la novela "Fiesta" que Ernest Hemingway publicó en 1926- atraen cada año a cientos de miles de personas con ánimo festivo que cantan y bailan por las calles de la capital de Navarra. Los más aguerridos incluso participan en "encierros" en los que corren delante de toros salvajes por las angostas calles del centro hasta la plaza de toros. (REUTERS/Jon Nazca)

Pero en abril, mientras el brote del nuevo coronavirus azotaba España, el ayuntamiento decidió suspender las festividades por primera vez en cuatro décadas.

GANAS DE FIESTA TRAS EL CONFINAMIENTO

Pero, a pesar de la limitación de aforos y los estrictos controles de seguridad en el centro de Pamplona , un grupo de personas quiso celebrar, vestidas de blanco y rojo, como es tradición, el inicio de estos “no sanfermines” en la plaza consistorial.

En clave de homenaje, perfectamente pertrechados con ropa blanca y pañuelo rojo, además de mascarilla, una treintena de hombres, algunos de los más veteranos, ha pateado las calles sin los nervios de otras ocasiones.

Un grupo de personas quiso celebrar, vestidas de blanco y rojo, como es tradición, el inicio de estos “no sanfermines” en la plaza consistorial. (REUTERS/Jon Nazca)

Un grupo de personas quiso celebrar, vestidas de blanco y rojo, como es tradición, el inicio de estos “no sanfermines” en la plaza consistorial. (REUTERS/Jon Nazca)

“No hay mucha gana de fiesta…se ve que falta, claro, falta todo”, dijo uno de ellos.

“Tener las sensaciones o ver cómo es la hora del encierro sin nervios y sin toros”, comentó otro, quien desde 9 años corre los encierros.

"Claro que hay preocupación, si no estuviese preocupado sería un ingenuo", dijo el alcalde de la ciudad, Enrique Maya, en un evento organizado por el periódico local Diario de Navarra esta semana. "Pero tengo una gran confianza en los ciudadanos". (REUTERS/Jon Nazca)

Mientras, la plaza del Ayuntamiento seguía tranquila. Todos los accesos, estaban controlados por las fuerzas de seguridad, que contaban uno a uno a quienes entraban para no superar el aforo máximo permitido hoy, de 400 personas.

“Esperamos que la gente actúe con responsabilidad”, indicó un agente. Pues sí, en ese momento había en el lugar más periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión que personas dispuestas a asistir al “no chupinazo” de este año.

"Creo que tenemos esta gran oportunidad de demostrar al mundo entero que somos una ciudad que sabe cumplir", dijo el alcalde. "Porque muchas veces esta imagen de San Fermín no es la mejor". (REUTERS/Jon Nazca)

El aprendiz de torero español Nabil Essaouari

El aprendiz de torero español Nabil Essaouari "El Moro" practica en una plaza de toros en Pamplona. En ausencia de los toros, la televisión pública española TVE emitirá cada mañana los encierros de ediciones anteriores. (REUTERS/Jon Nazca)

Y por fin sonaron las campanadas de las doce del mediodía. Un espontáneo arengaba a las 400 personas congregadas en la plaza con los vivas al santo que anuncian las fiestas, mientras se oían cohetes y desde un balcón del Ayuntamiento se desplegaba un gigantesco pañuelo rojo con el lema esperanzado “Los viviremos”. Ya queda menos para los de 2021.

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